jueves, 25 de abril de 2019

Sí, te deseo...


¿Hace falta decir el por qué? Es más que evidente, sólo comprobar que no es un montaje fotográfico, que es piel pura y dura la que se exhibe a la brisa marina, masajeado por las briznas de hierbas aromáticas y el aroma de su propia piel, su cuerpo de dios priápico enfundado y camuflado bajo blanca prenda que se baja, sostiene, empuja al destape y desvele de tan singular portento, porque ya lo es sin más, sin bajarse al pilón y hacerle mil homenajes bucales, labiales, linguales y de gargantas profundas que todo lo pueden soportar y esto mucho más si se produjera el desenlace apetecido... Él ¿quién es? Como si eso importara para el objeto del deseo que nos impele hacia su cara, su pecho, su torso, sus brazos, sus piernas y todo lo demás que oculto nos parece un mundo de magia erótica (u homoerótica, para ser preciso) impregnado en cada célula de su caliente piel. Todo un grito, una proclama de la Belleza, masculina por supuesto.Él es total. Lo más parecido a un milagro en esta reciente Primavera loca que no hace falta que la sangre altere pues él ya altera con sólo mirarle, mucho más con tenerle o con... ¡Imagínate todo lo demás! Sí, te deseo...
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Juan Rodort, 2019

2 comentarios:

  1. Cómo poder comentar lo más bello que se ha visto en esta mañana de jueves primaveral con reflujos de invierno helado que camufla un poco el ardor de los sentidos, por él sentido.

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