lunes, 31 de julio de 2017

Diez días, diez noches, ...diez amantes



En las dunas, entre las verdes y cálidas olas, en la azul marea a tope de sexo, a caballito marino o haciendo el pino o metiéndole un pino por ahí mismo, o tranquilamente y sin prisas entre las aguas poco profundas de la laguna, varias y continuadas veces en la arena solitaria, o en los atardeceres sombríos de su cuerpo de bañista textil (él no quería, no), sin palabras que puedan profanar tamaño cuerpo y recuerdos tatuados en mi quemada piel por su piel rotunda, aunque también el que no se quitó las botas ni para meterse en el agua y mucho menos para dejarme el orificio desfondado a la quinta consecutiva... y, definitivamente, no me quedan más palabras para el total y ebúrneo fornido cuerpo globular del décimo día (anoche mismamente se despedía con más pena que gloria pues no fue tanto como esperaba por la delantera (él todo lo esforzaba por la retaguardia, pero no quedó descontento, no).
Hoy, no tengo ni fuerzas para teclear, por fin termina este mes de Julio (todos ellos, ¡los diez amantes diarios se llamaban Julio!) lleno de... y de... de todo y más.
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 21 de julio de 2017

Rimas facilonas de verano o para ver ano...



A un pajar de ricas pajas
dos maricas a follar acudieron
y del calor veraniego sufrieron
quemaduras en sus rajas;
así les suele suceder
a los maricas ansiosos
que buscan tras de algún chozo
ricas pollas que comer...
Otros dentro de un cuartel
hallaron su merecido
y es que los milicos aludidos
eran muy "machos" ellos, también...

Romances con palabrotas para aludidos chupa-pollas o come-vergas o lame-culos que de todo habrá en esta viña que no guarda el miedo ni chulos desaprensivos que asalten al honrado marica de pro que tan solo quiere solazarse un ratito, degustar un poquito de placer, con un aquí te pillo y aquí me la chupas...
Rimas facilonas de verano o para ver ano...
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 20 de julio de 2017

¡Aquí te pillo y aquí te... la meto!


La asociación de maricas que se apuntan a un bombardeo, los moñas del momento porque eso es lo que toca, los palpadores de nalgas despistadas, los alopécicos saltadores a la pata coja, los que cojean siempre del mismo pie, los que son unos pederastas encubiertos en busca de la belleza y demás gaitas pero que se les ve el plumero de lejos, las maricas antiguas (que todavía quedan conservadas en formol), los muchachitos que se hacen los sorprendidos cuando les tocas el culete y se les humedece de pronto, los maricas ocultos (dentro y fuera de su armario), los maricas que dicen que ellos no son maricas, los maricas concienciados que no van a las manis del orgullo gayi, los maricas "normales" que se la trae floja lo que digan de ellos, los que esperan (maricas latentes) salir de su armario cuanto antes, a la menor de cambio, o sea, ya... Y muchos más que esperan haciendo tres colas en la puerta. Pues todos apretados y enjabonándose unos a otros... no cabía nadie más en la ducha de los vestuarios de la piscina gay del barrio aquel de Madrid.
Y es lo que yo siempre digo: ¡Aquí te pillo y aquí te... la meto!
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© Juan Rodort, 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

Sexo de verano (como un vino rosado con gaseosa)


Cándidos aparentemente, delicados, frágiles, inexpertos -eso es lo que ellos quisieran-, peligros en potencia y eyaculaciones precoces seguramente a tenor de las miradas de desamparo y humillación de sus hombrías mancilladas (por delante y por detrás). ¿Qué se puede pedir más por el precio de uno? Dos en el mismo lote. El lote que quisieran darse algunos con ellos dos simultáneamente por delante y por detrás. Peligro. Delito en potencia (no creo que tengan la edad legal, pero a ellos les trae sin cuidado ese detalle, no así al mirador que los mira y se pajea mentalmente a todos los efectos). ¿Se puede cometer delito de pensamiento? ¿Sexo virtual? Sexo refrescante, echado al coleto de dos en dos tragos, qué menos ¿no? (uno por delante y el otro por detrás, claro). Dos ricuras de pocos añitos que más quisiera el mirador que fueran en el mismo lote (el que él se quisiera dar con ellos a pesar de las penas terrenales e infra paralelos o para lelos, estos dos muchachos que esperan que se los calcen a modo y manera, que para eso están a la espera. Como estos dos muchachitos que el que suscribe tiene a su lado, en sendos ordenadores del cibercentro público. Del dominio público debieran de ser estos muchachitos para uso y disfrute de almas impuras que solo desean mancillar la honra de muchachos en flor, desgarrarles esa flor virginal (no tanto a estas alturas del verano, que ellos ya habrán experimentado lo suyo, si no de qué esas miraditas procaces)... Y ahora, para completar el panorama cálido y tórrido y abrasador de la mirada del escribiente adulto y adúltero como esto siga así (no piensa ya en su pareja ni en fidelidades si uno o dos o los tres muchachitos se le pusieran a tiro...), para colmo acaba de llegar un tercer muchachito de lo más pizpireto, de culo redondo y pantalón corto ajustado a sus carnes robustas que le abultan más de lo que él quisiera o es el mirador el que quisiera; los tres sentados a escaso metro de su diestra mano, en tres ordenatas con sus pantallitas-tables o similares ante los ojos a la vez -a seis pantallas y tres ojazos y seis manecitas de adolescente que quisiera ser hombre este verano pero no sabe cómo se hace eso o lo adivina pero no quiere dar el primer paso porque eso son cosas de maricas y ellos no son maricas, no, ni mucho menos... Mañana, o esta tarde, cuando despierten en la cama del mirador adúltero (definitivamente se decide por la infidelidad, total, ya puestos lo mismo le da un muchachito que dos que tres juntos y seguidos, él puede con el trío que con él mismo será cuarteto del norte norteño), pues cuando más tarde los tres muchachitos que habrán dejado su pubertad y su postadolescencia atrás, sobre todo atrás, por detrás... dolorida parte de atrás después del sistemático ametrallamiento a que les habrá sometido el sádico mirador que ahora teclea estas letras y se le humedecen los dedos y algo más turgente y poderoso que se agiganta más abajo por los medios según se baja al pilón... Ahí los quisiera tener a los tres, bajados al pilón, con las boquitas abiertas para recibir su gruesa, enooorme, larguísima tranca de carne dura y a punto de llenarles y llegarles a la tráquea inundada de espesuras palpitantes; o que él reciba al trío, tres briosos salchichones, con su piel correspondiente bajada para que asomen los rojo y brillantes émbolos que derramarán un trío chorretón en su abierta garganta, ávida de efluvios calientes que le abrasen el esófago y el píloro si hiciese falta... Pero que los tres muchachitos se van a quedar bien saciados eso es cosa bien sabida, él nunca tuvo queja antes y mucho menos de principiantes a los que debió de iniciar en el duro trabajo del sexo de verano (como un vino rosado con gaseosa).
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© Juan Rodort, 2017

martes, 18 de julio de 2017

Suspenso en sexo...


¿Se detuvo el tiempo? ¿Por qué la memoria selectiva se retrotrae a 1977? ¿Qué ocurrió entonces para que ahora aflore con urgencia? Aquella mañana (otro 18 de Julio en que no hubo ninguna rebelión armada pero sí una de armas tomar y de capa caída, que no pudo levantarse...), él se quedó tomando una taza de café con leche mientras yo recogía mis ropas y salía pitando de su casa, sin poder aguantar la humillación. Sí, hace cuarenta años... él me dio un suspenso en sexo...
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 14 de julio de 2017

El descanso del guerrero


O el "guerrero" que no descansa, que siempre está pidiendo guerra. No hay más que mirar su turgencia y capacidad para ponerse otra vez dale que te dale al juego de la guerra o el mete-saca que te meterás y sacarás en plan martillo pilón, ametralladora sexual, taladradora descontrolada, Cipote de Archidona incansable (no se sabe de dónde será el aguerrido guerrero de armas tomar que se toma un cafelito mientras descansa de sus esforzados trabajos repercutidores y horadadores, él no para, él siempre a pie de la brecha (nunca mejor dicho, que menuda brecha habrá dejado con tamaño instrumental de tortura). O no, que es un continuo sexual, polvete cachondón y un cafetito para relajar la mente (¿lleva gafas de sol puestas sobre el flequillo?, ¿se puede ser más hortera?). Pero qué se puede decir de semejante ejemplar sino descubrirse ante el portento de sus entrepiernas pelúas y recias (¡se ha afeitado los pelillos!). Mira, que me está destrempando sólo de pensar en su depilado culo, él es muy capaz de haberse rasurado el orificio anal hasta una cuarta del interior (le cabe, seguro, una afeitadora y el puño detrás...). Vaya, qué chasco, qué desdoro para un morlaco que parecía de primera y ha resultado "afeitado". Encima (o debajo del badajo)... Sí, tú, sorpréndete, que mucha polla y mucha mirada con ojitos de Bambi pero eres una marica acabada (lo de las gafitas encima de la frente es que no te lo perdono). ¡Qué desperdicio de guerrero! A lo mejor apagando la luz para no ver el estropicio piloso... ni las susodichas gafitas negras... Mira, ¿sabes que te digo? ¡¡¡que te denmuchoporculo...!!!
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 13 de julio de 2017

Vampiros... de sexo y ¿amor?

 
Vampiros nuestros de cada día
(Un cuento de terror para mitigar el calor del verano)

Líbranos Señor de los Vampiros que nos rodean a diario.
Son varias clases, agrupadas dentro del vampirismo doméstico:
Vampi-amigos (los del alma, los de la infancia, los nuevos... los de tapadillo).
Vampi-familia (padre, madre, hermanos/as, primos/as, sobrinos/as... etc.).
Vampi-pareja (tu marido, mujer, novio/a, amantes... -estos son los peores-).
y Vampi-vecinos (incluidos los que vienen aporreando tu puerta para ofrecerte-venderte algo). 

Hoy hablaré de los Vampi-amigos del alma.
Te la chupan, el alma. Te absorben toda tu energía y te dejan no ya solo vacío sino en negativo, por los suelos, bajo tierra, con dos metros de cascotes encima de ti porque te han sepultado en su basura.
Así, escucha que te escucha tú les vas dejando tu estima y tu atención, mientras ellos sorbe que te sorbe energía de tu cuerpo y de tu cerebro, te dejan pa’l arrastre.
Porque eres un confiado, te dejas llevar por los signos engañosos del “somos amigos, ¿no?” “Tú me escuchas mejor que nadie” –chupa que te chupa tu energía mientras tú escuchas sus problemas y los absorbes-.
En realidad te transvasan sus problemas, con un especial cuidado para que te los quedes y no puedas devolvérselos. Son como una pompa de aire que se deshace instantáneamente dejándote un poso oscuro en el interior... aire pesado y viciado.
¿Qué ha pasado? dirás, sin comprender que tan solo te han dejado con el chasis, seco, por dentro y por fuera. Y, de paso, han sorbido tu alma sin que te dieras cuenta.
No hay ristra de ajos tiernos que te libre de ellos, son como un chicle usado, se te pegan hasta que consiguen su propósito... 

Al igual que los Vampi-vecinos, son los menos peligrosos porque no tienes que convivir con ellos, tan solo soportarlos. A los Vampi-amigos más, cuando toman copas hasta caer borrachos, o cuando molestan por teléfono a cualquier hora. En la calle te perseguirán pero no se atreverán a entrar en tu casa si tú no los invitas. Como lo hagas... estarás perdido sin remedio, porque pasarán al mismo estatus de Vampi-familia y Vampi-pareja. Y a estos, mejor ni mentarlos; se nutren de tu sangre directamente. Te pegan el mordisco al cuello y te infectan de su virus, te convierten en uno de ellos... a menos que seas listo. Cuanto antes les atravieses el corazón largándote sin previo aviso, mejor. Que no sepan a dónde has ido. Corta toda relación con ellos, sin contemplaciones...
Es la única estaca que funciona, lo demás son cuentos.
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© Juan Rodort, 2014 (publicado el 11 de agosto de 2014)

miércoles, 12 de julio de 2017

Ibiza... 41 años después

Es Caná era un mercado jipi cuando yo estuve en 1976 y me paseaba pavoneando mis plumas del sombrero que no otras, amén del pendiente y el collar, joyas únicas e irrepetibles. Más fotos me hacían que a Ursula Andress que pasara por allí (no la vi, ella no estaba dispuesta a que le hiciera sombra un barbas, supuestamente marica) y nunca tuvimos un encontronazo, pero sí que los tuve con otros famosetes de los que ahora no viene el caso contar nada no vaya a ser que se enfaden; en fin, el tiempo lo cura todo menos la edad...
La misma edad que ahora habrá dejado sus marcas en este adolescente que me trajo a mal traer. No, no fui yo, fue él el provocador, el acosador y el que al final me llevó al huerto... Sí, la historia del camping de San Antonio ya contada en "Es-Paradís". Los Pink Floyd estaban en la cresta de la ola en mi cabeza llena de pájaros y humos de adormidera. Hacía poco que yo había visionado la película "More" en un cineclub madrileño y su recuerdo me persiguió durante el tiempo que viví en Ibiza, a mi manera de ser un jipi con retraso en el tiempo; aunque no fui el único retrasado, éramos legión de jipis campando por la isla que se lamía las heridas que muy pronto habrían de convertirse en mutilaciones y monstruosas mutaciones. Pero no es el final de la historia ibicenca lo que venía diciendo, ¿diciendo lo qué? (es un tonto chiste que me cuento a mí mismo, se siente).
41 años después, no quiero ni imaginar qué habrá sido de la isla de mis sueños de amor y libertad, de descubrimientos, de luces mágicas, de noches más mágicas aún, de amigos que se disolvieron con el tiempo (y las distancias). Pero quedaron los dibujos de sus rostros, de sus cuerpos atrapados en mis carpetas. Fotos y dibujos. Recuerdos...
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© Juan Rodort, 2017

martes, 11 de julio de 2017

Sin sexo ni cabeza..


Como la Victoria de Samotracia, aunque ella esté sin pies ni cabeza, pero también con el sexo velado, alado; alada escultura, bloque de mármol que la memoria no recuerda si tiene brazos, manos, algo de pliegues de amplio peplo o túnica o como se llame su vestimenta (siempre habrá un crítico para rebuscar los fallos y acusar con el dedo acusador de yo acuso...). Yo la recuerdo como una escultura a pie de escaleras o por lo menos eso parece en las fotos del museo parisino (¿o era londinense?). Un bloque marmóreo alado y mutilado –sin pies ni cabeza-. Pero esta foto de maduro varón que tanto se asemeja a mi actual aspecto pero que juro y perjuro que no soy yo, no, no y no lo soy, por mucho que se me parezca en todos los pelitos, pero ahora yo tengo un gran mechón albo en pleno pecho. Un pedante vello que me hace interesante. Pero, insisto, no soy yo por más que haya decidido no volver a escribir sobre sexo, cuerpos sexuales (masculinos por supuesto) y demás pieles calientes de varones desnudos mostrando sus hermosuras proporciones de las partes medias... ¿He dicho que no iba a escribir más de sexo? Sí, eso parece, pero es que las explicaciones van implícitas con las descripciones explícitas... Y sus correspondientes fotos, más explícitas aún. Total, que hoy parece que no voy a poder escribir asexuadamente. Nunca podré volver al canal “público”, de letras e imágenes blancas para todos los públicos, sin el aviso de para mayores de 18 que me veo obligado a poner delante, bien visible en mi Blog. Hoy no tengo la cabeza nada clara, estoy como el nublo día, frío día de verano nórdico que amenaza lluvia (tan esperada), encerrado bajo mi techo rodeado de verdor tan sin utilizar para su misión admirativa... Qué pedantería de frases me rebuznan, debe de ser el tiempo cambiante que me pone así como místico (y no he fumado hierba, que conste), asexuado, anodino, apático, la mente en blanco, descabezado... sin sexo ni cabeza.
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© Juan Rodort, 2017

lunes, 10 de julio de 2017

Ice cream (2 balls)


Con el calor que debe hacer ahí dentro de esa ajustada licra, las dos bolas de helado de nata se estarán derritiendo si no lo están ya, tan derretido como yo al verle una y otra vez en mi carpeta de “fotos secretas” capturadas a Internet; el susodicho debe de ser un afamado deportista que ya debería tener asumido que es objeto de deseo-marica. Las cosas como son, no le vamos a mentir al chico u hombretón, que ese cuerpazo no se merece calificativos insignificantes, él es superlativo en todo y en el trasero cuanto más... Está como dos quesos de bola de nata, dos balones macizos; él mismo un macizo de los de toma pan y moja (de los que debería estar permitido tocar hasta la muerte por asfixia o infarto de cualquier marica que se precie de ser sensible a tanta belleza trasera). No digo nada de cómo deberá ser la delantera... Como no tengo referencias de su nombre y apellidos, en qué lugar me enamoré de... ¡sus culos! ni de dónde fue que lo encontré. Llevo su foto encriptada en mi memoria virtual y cerebral, porque un impacto así es muy difícil de olvidar y no digamos ya si hubiese tenido la suerte, el milagro, la dicha de verle en persona, en vivo y en directo. Es lo que yo digo siempre: ¡¡¡Viva el deporte!!! (masculino, por supuesto). Desde chiquito fui un forofo de las fotos de futbolistas, de sus pantaloncitos cortos (antes los llevaban muy cortos, casi por las ingles) remarcando traseras y delanteras en baja calidad y resolución de las páginas de los periódicos especializados. Porque el fotografiar con teleobjetivos-indiscretos los pliegues de las ingles, el culo, sus pelos y demás anatomías (o anatosuyas), amén de gestos equívocos o nada disimulados porque no veas los lotes de carne y meter mano en los recovecos de detrás, toooda la mano dentro del culo o su raja, besos atornillados, magreos y manoseos varios en público y mucho más en los vestuarios... ¡¡¡Ay los vestuarios, las duchas!!! Allí la euforia del triunfo o del jolgorio por la mínima se convierten en verdaderas orgías homoeróticas, por supuesto. No sé por qué criticaron tanto a los primeros que salieron del armario deportivo, total ya se les veía el plumero y la pluma y por dónde iban los tocamientos... No digamos ya de los partidos del “fútbol” americano (rugby, creo que le llaman) donde tocarse el culo a base de azotitos cariñosos y algo más que casuales es el pan suyo de cada partido o entrenamiento; tocarse el culo (deportivamente, claro) no es pecado ni síntoma marica, no, no y no... Eso es ser una marica acabada de lo más reprimida; y sí, basta ya de tanta hipocresía. Pero a lo que yo iba: helado me he quedado o derretido se ha quedado el helado de dos bolas... Dicho en inglés: Ice cream (2 balls)
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 7 de julio de 2017

¿Qué será lo que tiene el negro?


Todos los colores mezclados. Todas las tonalidades iridiscentes. Todas las gamas cromáticas calientes y frías aunadas. El negro no es un color sino la esencia de todos los colores juntos, la antítesis del blanco. Dentro del negro hay blanco, color, líquido, caliente también como el exterior... ¿De qué estoy hablando-escribiendo? ¿De colores? De colores se visten las flores en la Primavera... y las flores raras del invernadero: las rosas negras. ¿Él es una rosa? ¿Es un clavel? El mes de mayo te lo diré... O el día de los sanfermines –hoy- donde el rojo impera sobre el blanco; los amarillos, azules o verdes rayados o lisos en los bañadores de aguerridos playeros que muestran sus cuerpos lozanos atrapados en minúsculos (también por delante, no solo por sus culos) tapadores de maravillas que debieran mostrarse, exhibirse, adorarse o antropofagiarse succionados repetidas veces hasta que salga toda la alegría de la vida... ¿De qué estoy hablando-escribiendo? Del negro, por supuesto. Ahí está todo el compendio del saber impreso en esa piel “de color” (antes dicho negro). Guardado bajo su mano tiene... algo escondido que no piensa mostrar sino a sus allegados o avasallados, porque solamente siervos puede tener tamaña belleza (negra y masculina, claro u oscuro, lo mismo da). Lo bello es negro, marrón glasé, brillante, untuoso, oleaginoso, sabroso, delicioso, chocolateado sin leche o con leche pero más tarde cuando se le trabaje a modo y manera, sabiamente deslizando entrambas manos o labios u otra superficie masturbadora... Todo es masturbable, hasta las promesas partidistas una vez pasados los comicios, total, quién se acuerda ya de aquello y de que nos la han metido repetidamente, dobladas y a modo y manera por salvaseanlaspartes, o sea: el culo, el orificio negro, pero no en plan beso negro, no, sino a pelo, sin vaselinas prometedoras de bajar los impuestos... ¿De qué estoy hablando-escribiendo? Pues está bien claro, de pieles rojas, de indios (los que lo saben hacer sin haber estudiado ni tener un primo que sí que lo sabe hacer o decir). Las pieles de colores: blanco, amarillo, negro, azul, verde (¿marcianos o ranas?) de tanto y tanto cuerpo fotografiado en la Red del ciberespacio donde me surto de estas maravillas achocolatadas, sin leche (o con ella pero una vez manipulada la cosa que tiene el negro... tapada con la mano –ver foto inferior-)...
¡Ay, madre! ¿Qué será lo que tiene el negro?
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 6 de julio de 2017

Bañador (azul) obsceno


Sales del Mediterráneo vestido de azul espuma.
Cuerpo mojado de lascivas algas y plancton,
refrigerio para mis ojos ávidos de adónica belleza.
¿A quién miras atento de su agrado complaciente?
Tú me atas con mirada azulina de calima brillante y piel tostada,
piel caliente que el mar no calma el fuego en mí reverdecido
en la mañana de mis ojos prisioneros de tu mirar hipnótico.
Eres un ídolo rescatado de las profundidades náufragas de pecios olvidados.
Eres nuevo Antinoo vuelto del suicidio de amor que a ti te diera.
Eres hoy la urgencia del secuestro para deglutir tu abierta carne,
atezado cuerpo de antropófaga mirada; hoy me matas mirándome.
Sales chorreando pasiones uncidas a tu grupa torneada.
Cuerpo bruñido de homófilas gotas del salitre Mediterráneo,
visión del nuevo nacimiento de masculina Venus-Hermes-Afrodita-
¿A quién deseas que su deseo se enreda en tu azul mirada?
cuerpo despojado de secretos que yo comparto e, igual que a ti, poseo.
Eres quien nunca pude ser; tu erizo-pelo insulta mi cráneo alopécico.
Eres un nuevo Antinoo por mí inventado; anónimo bañista por licra recatado.
Eres hoy mi fiel reflejo de aquel yo antiguo, de bañador obsceno,
el mismo que miraba con igual deseo al que hoy tú me dedicas.
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© Juan Rodort, 2015 ("Poemas recurrentes")

miércoles, 5 de julio de 2017

Amarillo (Amar-y-yo)

No, no es el Submarino... aunque está debajo y bien marcado...
Pues me ha costado bastante encontrar una braga amarilla para ilustrar estas líneas. Bien, este muchachito de la ducha es Amar con un slip amarillo que le cae o se le cae muy bien dejando entrever más que adivinar ese trozo dorado que él sabe que es la clave y la llave para abrir el trasero del más esforzado apretador de nalgas del reino... Amar es un chico musculado y depilado, no es que tuviera muchos vellos en el cuerpo paro alguno tenía que a mi modo de ver y gusto le favorecía bastante más que su afeitado. Pero las modas son así de amarillas y amarillean los gustos (lo de "para gustos, los colores"). Amar es oriundo de la otra orilla del Mediterráneo, sus ojos lo reflejan, su boca lo dice sin abrirla siquiera, esos labios carnosos y sensuales y esa sombra por encima (afeitada, rasurada, depilada) aún visible por mucho que él quiera ser barbilampiño (que vende más para cierto mercado amatorio de efebos y jovenzuelos apenas llegados a la legalidad visual). Pues Amar está como un queso, de toma pan y moja (donde te deje él que seguramente consentirá bajarse un poco más el amarillo slip para que se moje en ese jugo-néctar de su adorable pene...
¡¡¡He dicho pene!!! y no polla, cipote, verga... que debería decir simplemente sexo, pero...

para sexo el de este otro muchachito bajo el amarillo paraguas o sombrilla (mejor esto último ante los calorrineos pasados ¿no?); esta sombrilla sin encaje y sin ser de seda, con voz muy queda, a media voz... Si sigo por ese camino empezaré a cantar la zarzuela "Luisa Fernanda" (cuanto tiempo sin verte, Luisa-Fernanda; desde el último día, si no me engaña...). Chiste canor solo para "entendidos viejunos", o sea: maricas antiguas (o con memoria musical). Pues el muchachito de la sombrilla amarilla prueba a ver si hace sol, si llueve, si caen pollas en vinagre ávidas de ya se sabe qué intenciones...
Mejor una de los dos muchachitos enfrentados a piel desnuda, sin amarillos impedimentos: Amar-y-yo (Amarillo).
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© Juan Rodort, 2017

martes, 4 de julio de 2017

Para gustos, los colores... Blanco (slip)


Sí, el blanco siempre me puso a tope desde la primera vez que vi aquellos calzoncillos blancos tipo tradicional, apretados al culo, remarcando el paquete, semiabierta la abertura delantera por la que se entreveían unos negrísimos pelos rizados... ¡Y yo tan sólo tenía 11 añitos! Pero a tan tierna edad me convertí en un acosador de mayores... Sí, vuelvo a contar la historia del soldado. Es un clásico en la historia marica.
El soldado estaba dormido justo en la cama de al lado, a un tiro de mano alargada o dos de mis cortos bracitos de niño... Arrodillado ante su colchón, a dos palmos de su sexo dormido o ensoñando morbideces pues no estaba tan quieto como creía al primer contacto... Sí, un niño de 11 años le metió mano a un tío de casi 20 o 21, desnudo salvo el calzoncillo blanco que le devidía en dos el peludo cuerpo. Respiraba acompasadamente, subía y bajaba el peludo pecho... Yo agonizaba sólo de verlo allí, dormido, caliente, esperando que mis manos le acariciasen... ¿Esperaba? Él no lo sé, yo sí que esperaba que se despertase y que me iniciara en lo que fuera que fuese aquello del sexo que a mí nadie me había explicado (en mi familia no se hablaba de ciertas cosas y era tabú siquiera mentarlo). Así que le acaricié por encima del calzoncillo blanco aquel trozo caliente y palpitante que empezó a crecer despacio hasta que yo tuve una incontrolada eyaculación en mis también calzoncillito blanco... Blanco (slip).

Y eso es todo... eso es todo, amigos.
Creo que ha habido festejos y desfiles en la capital de España... No estoy seguro. Por provincias hemos tenido un tiempo fresco hasta hoy que estamos como quien dice en pleno verano, a 32ºC, algo inusual por estos nortes norteños, pero ya se sabe: para gustos, los colores (o la lluvia, que nunca cae a gusto de todos). Pero el color blanco es el que mejor le sienta a los gayumbos, el calzoncillo, el slip o la braga masculina de marca carísima de la muerte como debe de ser para la ropa interior que todo marica debe de llevar puesta y bien expuesta las etiquetas por encima de su cintura, si no es dejando medio culo al aire anunciando que está abierto en canal (según las normas carcelarias USA de antes y que los imberbes de ahora ni saben de donde vienen). Y no puedo decir más que hay "ropa tendida" al lado (estoy en un centro público rodeado de infantes que están a lo suyo pero tienen ojos en el cogote y no paran de espiar mi pantalla... luego dicen del acoso infantil: son los infantes los acosadores ¡si lo sabré yo que he sido un acosador de mayores!).
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© Juan Rodort, 2017

lunes, 3 de julio de 2017

Cuerpo mojado, caliente (al rojo)


¿Mojado? ¿Caliente? ¿Húmedo? ¿Chorreando? Con la polla tiesa, así de basto que me pone esta foto, este chaval de braga roja con esa mirada de ven, tómame, hazme lo que estás pensando. Y no es que tenga disculpa por ser tan soez en esta mañana de julio, vísperas de ese festivo 4 que es tan festejado por esos muchachos de allá (Nacido el 4 de Julio)... Reminiscencias de uno de mis novios-ligues, que también él tenía esa mirada que me ponía desconcertado de la entrepierna (ya estoy con lo de siempre). Y es que cómo se puede uno estar quieto y no lazarse a manos engarfiadas hacia ese cuerpo blanco y tierno, apretado y amoroso al mismo tiempo. Y esa mirada que me destroza en recuerdos dolorosos de haber tenido en mis brazos tamaña belleza y ternura. Porque él era tierno a la vez que distante en los momentos íntimos. ¿Contradictorio? Sí, ya no sé ni lo que me digo; él (¿cómo se llamaba?) era así... Y con aquel braslip rojo que le realzaba todo, todo, todo. Porque él tenía un sexo acorde con su belleza y el resto del cuerpo que se aprecia en esta foto. ¿Y yo? Pues con el cuerpo excitado al límite... Cuerpo mojado, caliente (al rojo).
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© Juan Rodort, 2017