viernes, 30 de junio de 2017

Verde que te quiero verde...


Verde hoja, verde rama, verde licra la del sucinto bañador...
Este era el papá de aquel niño que dibujé hace... muchos años ya en una playa ibicenca y que se fue a por una coca para su chaval mientras yo sudaba la gota gorda de aguantar la visión de tamaño paquete verde mojado a la altura de mi boca cada vez que el rubiaco padre venía a mirar cómo iba apareciendo los trazos de la la carita de su tierno infante sobre mi libreta. ¿Terminé el retrato? Lo que no sé es cómo no acabé en comisaría por ataque caníbal al bañador verde aquel... Y es que cuando el papá feliz y resplandeciente se daba la vuelta... ¡ay! sus nalgas bailonas a ritmo de melones verdes o calabazas o sandías verdes, verdes, verdes... ¡Qué verde era aquel bañador! Cada pliegue de mojada licra: verde... Las costuras sobre sus ancas: verdes. El refuerzo sobre el paquetazo: verde... Y mi cara: verde de angustia, de contenerme para no darle un mordisco en cada redonda contorsión o en aquel trozo moviente de carne enfundada en tela ¡¡¡verde!!!
¡Y el tío tenía los ojos verdes! Bueno, de un azul tirando a verde aguamarina, turquesa o que a mí me lo parecía. Porque el mundo, la playa, las olas, los bañistas... yo mismo, todo se estaba volviendo de un verde... como aquel bañador enjuto, pequeño, apretado, turgente, insinuante, mórbido y caliente. Porque aparte de mojado y con cercos de sal seguro que estaba caliente, se le notaba en cada vaivén, que voy que vengo con otra coca para el “artista”... Y yo, sudando gotas de lujuria verde contenida.
Cuando terminé de dibujar la carita del rubio niño (que con el tiempo podría convertirse en otro cuerpazo como el de su papá, mejor ni pensarlo que sería delito) y el sonriente padre casi me da un abrazo pero se contuvo porque venía de darse un chapuzón y estaba todo mojado ¡¡¡todo mojado!!! Igual que yo, pero yo lo estaba dentro de mi camiseta y mi pantalón y mis calzoncillos que casi eran una sopa caliente donde mi polla chapoteaba haciendo largos a mariposa con los güevos semi sumergidos en sudor, por no hablar de mi ojete anegado... Sin exagerar. Se contuvo el hombre al ver mi apuro, creyendo que era porque él estaba húmedo pero era yo el humedecido ante su cuerpo y todo lo demás que solo hay que mirar la foto para darse cuenta de lo que hablo y toda redundancia es pobre ante tamaña imagen. Figúrate ese cuerpo en movimiento y a un palmo de tu cara (yo estaba sentado todavía cuando le entregué el dibujo)... Pagó y se fue con el niño de una mano y con el dibujo en otra dándole al culo un baile que yo no pude más y me fui a los vestuarios del chiringuito a cambiarme y ponerme mi bañador rojo (aquel año hizo furor). Acto seguido corrí a meterme hasta la cintura en la orilla refrescante, no más del pecho el agua transparente que con su frescor aminoró mi tremenda erección. Duró poco el apaciguamiento porque me veo venir al dichoso papá muy sonriente, dando zancadas y metiéndose en el agua justo a mi lado... No tenía escapatoria. Me palmeó la espalda diciendo alguna frase en alemán-inglés para que yo entendiera (aunque yo ya entendía como un buen marica sin tener conciencia de serlo), que estaba muy contento y que me había recomendado a otros papás para hacer retratos a sus niños... Tres sonrientes alemanazos rubios platino y un moreno con barbita y pelos que... casi me da allí mismo un infarto o cuatro a la vez. Cuatro retratos de cuatro niños con papás revoloteando a mi alrededor mientras yo me podría morir de lujuria contenida, porque ninguno llevaba un bañador decente, todos iban con menos licra que el verde bañador que tenía a dos palmos del mío ondeando en las traslúcidas aguas ibicencas... Me hice una paja nada más llegar a los vestuarios y cambiarme de ropa. Ya daba lo mismo que aún estuviera mojada, total yo la iba a mojar más todavía... Eso sí saqué una buena pasta esa mañana, en billetes verdes*... Verde que te quiero verde...

(*): Los billetes de Mil Pesetas también eran de color verde.
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 29 de junio de 2017

No hay "Pride" nuevo bajo el sol...


Existen amistades, amores, recuerdos y situaciones que merecen la muerte.
La muerte por asesinato para que queden así, congeladas, suspendidas, inmóviles, como mariposas disecadas, como flores entre libros.
Merecen más la muerte que les hemos dado por nuestra mano que verlos en lo que se han convertido al paso del tiempo...

Publicado por El recurso del pataleo (De nuevo contra la pared) devilblue696 ha dejado un comentario en la entrada "Amnesia intencionada".
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Y digo yo: ¿Qué les pasó para ponerse así? tanto al blogguero de la copla como al comentarista (o al que suscribe)... ¿Y qué tiene que ver el rabazo salchichero del modelo de la foto con el tema?
Pues es que hoy está el tiempo revuelto y ya se sabe: a tiempo revuelto... ganancias cero o ¡cómprese un banco nacional por un euro, oiga! Desde luego que no hay nada nuevo bajo el sol y sobretodo no hay "Pride" nuevo bajo el sol...
(Madrid era un basurero después de la Fiesta, si no, al tiempo)
¿Y al que suscribe qué le importa si ya no vive allí? Pues le aburren las viejas consejas de maricas viejas o las nuevas de las maricas clónicas (Clónicas de un pueblo, el pueblo de Madrid reunido en la Plaza de Chueca y aledaños hasta el Nuevo Parque del Pride...).
Pride, pride... que algo queda. Lo dicho: No hay "Pride" nuevo bajo el sol...
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© Juan Rodort, 2017

miércoles, 28 de junio de 2017

¡Fiesta, fiesta, fiesta-fiesta gay!

La vida es una fiesta y el que no se apunte a ella pues ya sabe lo que se pierde... Sin vergüenza ninguna, a piel reluciente y oronda, orgullosos de ser como son... ¡Sí señor! ¡¡¡Y con un par...!!! (¿Robin y Batman?)
Y es que no he podido resistir la tentación de ponerlos hoy aquí. Los encontré en el ciberespacio, de foto a foto y me tiro de la moto... Son encantadores, tiernos, graciosos, ¿gente menuda? (se les llamaba enanos antes de tanta circunspección); creo que el que les hizo la foto era de más estatura que ellos y es por eso que salen achaparraditos los dos, o disminuidos en el fondo trucado, la cama de la izquierda parece alta (me casé con un enano, salerito, por jartarme de reír... decía la letra jocosa de una sevillana de las de antes de que el flamenco se pusiera de moda, de la primera moda, luego vendría el flamenquito, el flamenco-fusión y la madre del demonio...). No, ellos van daquesta guisa al baile de disfraces del Casino de Montecarlo o a la Plaza de Chueca al bar de gorditos ese que no cabe nadie más ni pasando al fondo (allí están ellos posando para esta foto). O más bien es que se han preparado para la Magna Fiesta: ¡Fiesta, fiesta, fiesta-fiesta gay!
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© Juan Rodort, 2017

martes, 27 de junio de 2017

Tormento veraniego (y tormenta de verano)


¿A quién le importa? No es la letra de Alaska, una de sus mejores canciones maricas a mi entender que no es poco (de música se entiende, de lo otro también pero hay muchos más entendidos que yo y doctos en materia). Que a quién le importa cómo me sienta yo en este verano tormentoso y lleno de tormentas secas (sí, nunca llueve a gusto de todos, si por lo menos lloviera un poco más, claro) y secos impulsos ante los cuerpos desnudos o casi desnudos que uno ve en esas playas del lugar, esos cuerpazos calientes y peludos (algunos) de tíos hechos o semihechos, que a uno lo mismo le da ocho que ochenta en fondo, en fila de tres para que tengan holgada entrada en salvasealaspartes, que está el verano muy difícil en cuanto a ver carne (masculina, por supuesto). Pues eso, que es un tormento y no galdosiano precisamente ni literal ni literario sino un atormentado verano de mira y no me toques... ¡¡¡Harto estoy!!! Deberían permitir tocar, manosear, sobar, chupar y demás ejercicios táctiles a todos y cada uno de esos cuerpos macizos y hermosos (de tíos, claro) que se ven por las playas nórdicas donde me ubico actualmente. Y es que uno no puede ser sencillo, no, antes muerto (qué horrible cancioncilla aquella ¿no?). Y mucho menos hablar, comentar, referir la más mínima palabra de "orgullo" o "gay" o "pride" o "política"... El que esté libre de palabra que escriba la primera, que la leeré... Mientras tanto esto es un tormento veraniego (y tormenta de verano).
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© Juan Rodort, 2017

lunes, 26 de junio de 2017

Falsos Alejandros (falos alejados)


¡Oh, la juventud, la juventud, el querer beberse toda el agua del océano en un solo trago! En la juventud nuestros sueños están en su punto máximo y también empiezan a desmoronarse y el cuento ese del amor y otras monsergas ya no lucen con el mismo brillo que forjaron nuestros sueños. Sí, no todo es encontrar al príncipe encantado o al príncipe soñado y vivir felices y comer perdices. La realidad tiene sus bemoles y el amor es esquivo, incluso pienso que nunca se le encuentra; se le conoce porque se le invoca; se le invoca en un ritual que involucra la comprensión, la buena voluntad y la convivencia. Pensar que se le va a encontrar en estado puro, volando con su carcaj de flechas, de manos a boca, es un sueño, una quimera. Al amor se le invoca y llega cuando quiere y si quiere, pero hay que poner todo el empeño en la invocación.

Para él, yo era Alejandro, aunque le insistiera en que mi nombre no es ese; él me bautizó como Alejandro y me llamaba a viva voz cuando me veía para invitarme a tomar pastitas y té, charlar conmigo entre risas y exclamaciónes, con la gentileza y humanidad suya, el mismo chico que me vendía hamburguesas y me ponía siempre una para llevar y sin cobrármela...
O el buen hombre que me regalaba botellines de agua, el camarero que me invitaba a un té de menta color verde y delicioso, el chico que me despachaba los encurtidos en cantidad, el muchacho que corrió a mi encuentro para darme el maletín olvidado en el mostrador de embarque del aeropuerto, el estibador que me llevaba dulces y que me enseñó a saludar en árabe, con besos en ambas mejillas y todo; y todos, todos con radiantes sonrisas, todos me mostraron que el mundo árabe no es como dicen las noticias de algunos diarios. Los árabes son sonrisas, lo mismo en Libia, en Argelia, en Túnez, en Egipto, en Marruecos, en Qatar o en los Emiratos...

Pero lo que más recuerdo es Orán y sus atardeceres color naranja intenso.
Es la luz del sol, una leve brisa, un sonido o quizá todo ello; y de nuevo allí estaban tus ojos, tu sonrisa e iluminabas el mundo. Pero solo es un recuerdo traído por la luz, la brisa o el sonido...
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© Anonimo Veneziano & Juan Rodort, 2017

viernes, 23 de junio de 2017

Juanes y Juanas, Juanitos y Juanitas (maricas o no)


Un refrescante chapuzón en una playa desierta, cala apartada o a la puerta de casa, en el jardín o en el cuarto de baño si no hay otra cosa... Pero con estas vistas...
¡¡¡Felicidades!!!
Juanes y Juanas, Juanitos y Juanitas (maricas o no).
Juen Rodort, 2017

jueves, 22 de junio de 2017

Para Orgullo, el mío


Pues no vamos a ir a ninguna parte en estos días de "orgullo", porque estamos muy orgullosos de ser como somos y no hay necesidad de salir a la calle disfrazados de mamarrachas para reivindicar nada  que no estemos ejerciendo en pleno derecho de pareja de hombres casados legalmente (y con Libro de Familia) desde hace muchos años (11 años ya, sin contar los 23 de relación)... Quiere esto decir que somos maduros, viejos, ¿ancianos maricas? Pues no, no somos tan ancianos ni tan maricas antiguas como para renegar del mariconerío "moderno" homologado y etiquetado, clónico y publicitado... No nos da la gana de salir a la calle disfrazados de orgullos-gays. Sin contar las razones prácticas del tema. Salir a estas calles rurales disfrazado fuera de los carnavales o fiestas locales sería una provocación más a la ya vivida día a día. Dos hombres solos viviendo en la misma casa, sin mujeres que los visiten ni novias que se les conozcan... Porque siguen midiendo el mundo desde lo óptica heterosexual y sanseacabó. Como saques los pies del tiesto te machacan de diferentes formas (no llegan a la violencia física, tan solo a traer a sus perrazos a defecar ante nuestra puerta) o cuanto menos te ningunean y hacen el vacío total... No saludan, ni miran cuando pasamos a su lado... Nos consideran "raros" (maricones, hablando en plata de curso legal) y si alguien ha indagado en nuestros datos fiscales comprobará que estamos casados legalmente, que hacemos declaración de la Renta conjunta, que pagamos nuestros impuestos "religiosamente" (marcamos la casilla de asuntos sociales, siempre) y demás confesiones aconfesionales... Que no, que no salimos de marcha del Orgullo Gay, para Orgullo, el mío....


Aunque alguna mente "preclara" siga diciendo que el Cambio Climático es un cuento de chinos y que eso de la desertización hispana son camelos... pues no he tenido otra que mudar la piel a la de verano en un estriptease de oso vergonzoso.
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© Juan Rodort, 2017

miércoles, 21 de junio de 2017

La Verdad (¿marica?) frente al espejo


“FRENTE A FRENTE”

               Frente a frente, espejo fiel de la memoria,
               huella exacta de tu cuerpo incandescente,
               hoy no es siempre, como aquel antiguo verso,
               hoy termina mi voz ensordecida de llamarte,
               hoy es cúmulo de versos dichos al vacío,
               hoy comienza el camino a ninguna parte,
               músicas y versos a ti debidos y olvidados,
               cálidos tiempos de caricias imaginadas,
               rumores muertos en rincones de tu piel sumisa.
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 15 de junio de 2017

Por los pelos... del pubis

Panocha, pelos de pastanaga, zanahoria, pelirrojo... ¡Cómo me gustan! Al natural o en almíbar, con pelos en la lengua, con pelos rojos en el culo, con pelos por todo el cuerpo... ¡Qué manía esa de rasurarse los vellos bellos! Pero esta modelazo siempre me ha puesto las pilas; lo mejor para echarse una visual a su cuerpo serrano aunque algo crudo pero con donde agarrarse para no acaerse al pilón con las piernas abiertas mirando a Cuenca, todo abierto y que sea lo que tenga que ser... Agarrarlo por los pelos, por los pelos... del pubis.
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© Juan Rodort, 2017

martes, 13 de junio de 2017

Y toca que te tocarás... (no es masturbarse, no)


Pues antes de que el dichoso martes y 13 sea peor de las continuas interrupciones de corriente eléctrica de este centro (también será por la tormenta que tenemos encima mismo, digo yo que nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena...) que se ha cortado ya esta comunicación y no voy a escribir nada más... Que hoy también tocaba tocarse (o tocarnos la bolas) y toca que te tocarás... (no es masturbarse, no).
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 9 de junio de 2017

Hoy toca... tocarse


Así, como el que no quiere la cosa, tocarse poquito a poco, sin prisas, pero sin pausas, hasta llegar al punto de cada uno que será el idóneo para el siguiente paso... Mucho más explícito y que no creo que este soporte digital me permita exponer a la visión casta y moñoña del visitante... Mira tú, como si no hubiera páginas de sadismo o los mismos noticiarios oficiales que redundan en imágenes mucho más crueles y pornográficas que el simple cuerpo (masculino, ¿interesa otro?) desnudo ye invitatorio de manoseos varios... Ahí está él, esperando que le entren al trapo, que alguien se digne pulsar su piel para crear una sinfonía de caricias y de jadeos propios de un músico-amante (masculino, ¿se puede imaginar otro?). Esa mirada perdida en recuerdos placenteros, ese relajado cuerpo que espera y espera con desespero porque la pose es talmente en equilibrio forzado y una continua exposición le va a producir un esguince en las muñecas, en la que le sostiene al duro banco y en la que se sostiene el pene, glande que los nipones tachan por parecerles el sumun del homoerotismo y tienen razón, porque si a este buen hombre (bueno en todos los sentidos y hasta por las partes que no se le aprecian en la foto) se le viera o viese el pene, polla, glande sonrosado, brillante, lubricado... Estamos ya en términos cuasi pornos de la homoerótica. Pero es que ese cuerpo laso y rezumante de belleza no es solamente para solaz y placer de miradas sino para tocar, tocar, tocarlo, sobarlo, manosearlo, acariciarlo, sorberlo, morderlo, comerlo, deglutirlo, antropofagiarlo y meterse dentro de su piel. Él, seguro que se dejaría. Porque hoy toca... tocarse.
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 8 de junio de 2017

Hoy toca calor... y despelotarse



Ignoro quién es él... ni qué hacía en la playa (supongo que lo que todos, tomar el sol, bañarse, exhibirse, ligar...) pero ante mi inocente mirada a sus pilosidades no tuvo otra que encararse conmigo y mostrarse en todo su desnudo esplendor (en la arena, que la hierba estaba lejos). Pero no la tenía muy, muy, demasiado... Sí, de acuerdo, pero ¿es que siempre hay que estar pensando en lo mismo? Pues parece ser que sí, que siempre estoy pensando en zocotrocos, culos, pollas, glúteos, pelos y señales gloriosas de belleza (masculina, por supuesto). ¿Ya estamos? ¡Misógino! ¿Y qué? Pues eso, que no se fija usted más que en los hombres. Hombres, hombres, hombres... siempre hombres. Y algún niñato de buen ver, que no se puede despreciar la carne tal como se está poniendo el patio. Cuerpos panzones, adocenados, cuerpo-perro (sinsolucióndecontinuidad), dobles culos (los de las caderas y los otros dos de abajo) y rapados de cuerpo entero, depilados, pelados, pieles fofas... ¡Ya estamos, discriminando! Pues es que es verdad, la Belleza (masculina, claro) no se puede dejar de cantar, ni de adorar. Y para lo poquito que va quedando...  Sin ir más lejos, este muchacho barbudito, peludito, regordito no en demasía, lo justo para poder agarrar cacho... Aunque no tenga una dotación kilométrica ni descomunal, pero lo suficiente como para que endulce la boca o entre un poquito, lo justito para dar y tomar... ¡¡¡Hala!!! Ya empezamos otra vez con la misma historia. Sí, qué le voy a hacer si hoy toca calor... y despelotarse.
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© Juan Rodort, 2017

martes, 6 de junio de 2017

Desnudo... pero menos



¡Vivan las modas! Y el bañador transparente, como si no llevases nada puesto... Pues mejor sería que no lo llevara, total... Pero así nadie podrá decir eso de: ¡¿Es que nadie piensa en los niños?!, comentario tan socorrido para las mentes calenturientas que ven la mota en el ojo ajeno y no la viga en el propio (recuerdos de lecturas edificantes de otras épocas) y se ocupan de los demás para censurar, medir, condenar, señalar y maldecir. Maledicencias y difamaciones. Allá cada cual con su cruz a cuestas (María de la O, qué desgrasiaíta teniéndolo tó). No, no dan ganas de reír. Ni de llorar. Sólo dan ganas de seguir mirando el azulino transparente anudado para ¿qué?, total qué más da si se ve o no se ve lo que se ve, que es evidente ¿no? Pues eso. El modelo de la foto playera posa con malaleche, con recochineo, mostrando lo que hay que mostrar y que sin esa sujeción del triángulo de las Bermudas (mejor que no llevase unas bermudas) amarrado al bajo vientre lustroso y expuesto a las malas lenguas que rojas de envidia le van a poner de hoja de perejil y no te menees, porque es que no se le puede pedir más a este muchachote, lo tiene todo, todo, todo y todo; le sobra para dar y tomar, para mojar pan o a pelo, a boca abierta hasta la campanilla y que sea lo que sea, que pase hasta el fondo... Por el orificio que más guste, total, ante una belleza tal no hay remilgos ni estrecheces. ¿Sueño? ¿Realidad? ¿Fantasía? Un poco de las tres cosas porque el otro día no vi nada parecido en las playas de la capital, había muchachitos crudos y oliendo a pis, como dice mi marido de esos esquejes de hombre, con el cuerpín blanco y reluciente, pero sin evidencias tan claras, ni atisbos de musculaturas ebúrneas, de dorados epitelios ávidos de ser antropofagiados... Aunque al que suscribe no le desaniman los frutos verdes o los cuerpitos rayanos en la ilegalidad sexual... Mal camino llevan estas líneas y es que la obnubilación calenturienta de semejante portento en carne mortal con ese sucinto trampantojo azulino... ay, desnudo... pero menos.
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 2 de junio de 2017

Orgullo, ¿de qué?



Pues orgullo de este cuerpo maduro y en perfecto estado de revista, orgullo de ser como soy, sin pensar en lo que digan de mí los demás (aunque sea algo bueno), orgullo desde que nací y me vi diferente al resto de los mortales, orgullo por orgullo de ser orgulloso (orgullo de perogrullo), orgullo de saberme satisfecho por haber hecho todo lo posible por vivir de acuerdo conmigo mismo (una vez fuera del armario), orgullo de ser yo mismo y no una copia clónica, orgullo para dar y tomar a diestro y siniestro (que uno es así de dadivoso), orgullo de saber apreciar las cositas buenas, bonitas y beneficiosas de esta (afeada) vida que nos ha tocado en suerte (¿ha habido trampa en el sorteo?)... Pues no se me ocurre qué más (¿importa?). Orgullo, ¿de qué?
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 1 de junio de 2017

Camarote de los Hermanos Marx (versión marica)


Pase, pase... hasta el fondo, que hay sitio. Sí, aquí está su ligue... ¡Camarero, traiga algo para comer mientras!¡Y también un huevo duro! O dos... En vez de dos, que sean tres.¿Está mi novio por aquí? Pase, pase... al fondo hay sitio. Sí, esta es la cola, mi cola... ¿Pero no es esta la cola del pan? Pasen, pasen y vean... ¡¡¡Más maderaaa!!! No, no hay restricciones de agua es que solo hay una ducha para toda la planta... Te dije que no merecía la pena buscar un hotelucho de mierda con baño compartido... Yo no vuelvo más a Sitges. Ya, encima aquí están los mismos maricas que en Hamburgo o Colonia. Te lo dije, te lo dije... ¿No te lo dije? Pues ahora no te hagas el estrecho y deja que te manoseen. Y disfruta de este mogollón de tíos en bolas mojados. Claro, tú lo ves muy fácil... No, no es mi novio... ¿Cómo que ya no soy tu novio? Nos hemos conocido haciendo cola para entrar en este baño que el de la planta de abajo está a tope, no cabe ni un huevo duro más... Duro, la cara dura que tienes tú, te lo digo una vez más: ¡vámonos a la Playa del Inglés! Pero si esto es Sitges ¿no? ¡¡¡¿Benidorm?!!! ¿Y eso dónde cae? Entonces dónde hemos aterrizado, ¿no era esto Mallorca? Me temo que estás en Madrid, en un barrio que se llama Chueca y son vísperas del Orgullo Gay. Sí, ya sabes cómo se ponen los hostales gays, llenos de maricas sedientas de polla. Pues a mí no me metes eso, que he visto como ya lo vienes usando con dos culos más en ese rincón, que me he dado cuenta que estás mete y saca con todos los de esa banda... ¡¡¡Marianoooo!!! ¡Que me están violando por séptima vez consecutiva! Yo hago lo que puedo con tal de no perder la vez en esta cola... ¿No es para entrar en el Gay Pride? ¿Qué nos hemos tomado anoche que no recuerdo nada? Venga, no te hagas el remolón y sigue avanzando que casi estamos ya debajo del chorro de la ducha.
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© Juan Rodort, 2017