jueves, 31 de marzo de 2016

Retrato desnudo...


Cuando he visto esta foto en un Blog de los que sigo, no he podido resistirme a tomarla prestada para que me sirva de modelo en estas líneas, porque el parecido con aquel otro cuerpo desnudo de mi antiguo compañero de aventuras es asombroso; era sombroso, que ahora no sé ni su actual paradero ni nada de él. Desapareció de mi vida lo mismo que lo han hecho muchos otros y otras, amigos y amigas, con quienes tuve conexión, pero debió ser poca, porque han desaparecido brúscamente en una u otra ocasión, sin dejar señales de su paso, o pocas. De él recuerdo cómo me propuso hacerle un retrato desnudo, de cuerpo entero, y de cómo posó para mí para los primeros bocetos, y de mis ruborizadas miradas a su sexo, a su rostro impasible destapado y expuesto a mi sola mirada (su familia, estaba casado y tenía dos hijos pequeños, tuvo prohibida la entrada en aquel cuarto de su casa donde posaba). Subido en una mesita baja, como este modelo, haciendo de pedestal para realzar su corta estatura, mirando afuera de la próxima ventana que nos iluminaba lateralmente, ligeramente girado a su izquierda y con el pie derecho adelantado... su sexo reposaba lacio, sus labios apretados al igual que su ceño en pose miguealgelesca. No conservo ninguna foto de aquella sesión de poses, de ninguno de mis dibujos preparatorios, ni del lienzo -era casi de tamaño natural- ya terminado. Luego, años más tarde, nos volvimos a encontrar; él estaba al frente de una naciente editorial, me propuso hacer algo juntos, una publicación de mis dibujos de tema africano que no llegó a hacerse (afortunadamente recuperé las diapositivas que le envié para hacer pruebas). Y, sin más, de la noche a la mañana, ya no me cogió el teléfono; nunca más supe nada de él. Sí, la historia que me contó, que se había separado, que ahora convivía con un tío mayor -el empresario editorial- y que aún conservaba mi cuadro con su retrato desnudo...
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© Juan Rodort, 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

Cosiendo el triángulo rosa

(Ron Grisworld, sin datos sobre esta pintura)

He buscado por toda la Red y no he encontrado más información de este desnudo de Ron Griswold. Me llamó la atención la primera vez y lo capté para mi pequeña colección de desnudos masculinos; hoy vuelve con tanta fuerza como cuando debió ser pintado, quizás con esa connotación de estar "contra la pared" que yo mismo predico desde estas líneas desde hace tiempo. De rodillas, suplicante o desesperado. Pensando en que falta poco para sacar la caja de costura y empezar a cosernos el triángulo rosa invertido en la pechera para ingresar en los campos de exterminio neo-nazis... Es lo que hay. La que se nos viene encima. Tampoco voy a entrar al trapo y enumerar el arcoiris de colores que se utilizó a mediados del siglo pasado en los "campos de refugiados" que la Alemania de aquel entonces tenía abiertos, como un pasadizo al más allá (con minúsculas) porque el infierno del más acá ya era esos mismos campos de concentración... ¿Que no? ¿Que soy demasiado pesimista? Pues al tiempo... Que el que no se cumpla como vaticino hoy -negro vaticinio, o rosa, según se mire- no quiere decir que el sentimiento generalizado no sea el mismo que había hace décadas. No, nada se ha superado, pero los tiempos sí que han cambiado (aunque ya no se escuche a Bob Dylan como se hacía antes:

"Reuníos a mi alrededor gente,
por donde quiera que vaguéis,
y admitid que las aguas
de vuestro alrededor han crecido,
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos.
Si el tiempo es para vosotros algo que
merece la pena conservar,
entonces mejor que empecéis a nadar,
u os hundiréis como una piedra,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, escritores y críticos,
que profetizáis con vuestras plumas,
mantened los ojos abiertos,
la oportunidad no se repetirá.
Y no habléis demasiado pronto,
porque la ruleta todavía está girando.
Y nadie puede decír
quien es el designado.
Porque el ahora perdedor,
será el que gane después.
Porque los tiempos están cambiando.

Vamos, senadores y congresistas,
por favor presten atención a la llamada.
No se queden en la puerta,
no bloqueen la entrada.
Porque el que salga herido,
será el que se quedó atascado.
Hay una batalla ahí fuera,
y es atroz.
Pronto sacudirá vuestras ventanas,
y hará vibrar vuestras paredes,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, madres y padres
de toda la tierra,
y no critiquéis
lo que no podéis entender.
Vuestros hijos e hijas
están más allá de vuestro dominio.
Vuestro viejo camino está
envejeciendo rápidamente.
Por favor, salid del nuevo
si no podeis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando.

La línea está trazada,
la maldición lanzada.
El que ahora es lento,
luego será rápido.
Como el presente
será luego pasado.
El orden está
destiñiéndose rápidamente.
Y el que ahora es el primero,
será después el último,
porque los tiempos están cambiando".

Bob Dylan - Los tiempos están cambiando
), sí están cambiando en un eterno giro que quizás haya vuelto a su comienzo, pero los que antes eran perseguidos puede que ahora sean los perseguidores. Todos los maricas del mundo vamos a salir a la calle con bates de beisbol a partirle la cara a los intransigentes, es el único remedio: si no puedes ser como los demás, únete a ellos (convirtiéndote en una bestia, igual que ellos), imitando la estrategia del pez Luchador Malayo: el último que queda vivo no es el más fuerte, sino el más escurridizo, el que rematará al penúltimo campeón agotado del esfuerzo de matar a todos sus demás adversarios, salvo al "cobarde" que se espera a la resolución del combate. Y los palos ya están encargados, la caja de costura está guardada, los triángulos rosas cosidos a nuestras pecheras para distinguirnos y no masacrarnos a palos nosotros mismos, como estamos haciendo ahora, tirando piedras contra nuestro propio tejado. Porque los tiempos están cambiando.
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© Juan Rodort, 2016

martes, 29 de marzo de 2016

Porno inventado

(Malgrat de Mar, tinta s/papel, J.R. Ortega 1977)

El hecho de que tú no quisieras follar conmigo no fue óbice para que yo mismo me inventara toda nuestra historia y la difundiera entre amigos y enemigos, que se encargaron por sí solos de que no quedase un solo rincón de Barcelona sin conocerla. Una falacia que dio sus resultados al poco; recibiste amenazas y condenas de familiares y compañeros de instituto. De tu casa te echaron nada más cumplir los dieciocho -faltaban dos meses desde que comenzaran mis mentiras-, tú, entonces, bien podrías haberme denunciado por corrupción de menores. Pero es que yo estaba locamente enamorado de ti, eso te lo confesé aquella noche, tú apuntaste que mejor que lo fuera sólo platónicamente, porque de unas breves caricias y abrazos, de unos amagos de besos sin rozar tan siquiera mis labios, aunque yo hubiera querido que fuera el preludio de una larga noche de nuestros cuerpos enlazados; pero no iba a pasar nada de eso, todo quedaría en imaginaciones mías y un reiterar que tú no eras marica, pero que me querías como amigo... Y lo intenté, intenté seducirte, abrazarme a tu desnudo cuerpo cuando compartimos mi cama porque ya era demasiado tarde para regresar a casa de tus padres, porque ya no había transporte hasta Barcelona, que mejor era pasar aquí la noche conmigo, en mi habitación, en mi cama... ¿qué podrías temer de mí? Tú, nada. Pero yo sí que temía de mí lo peor, que fue lo que sucedió a medianoche cuando comencé a tocar tu piel suave y dormida, cuando deslicé mi mano sobre tu calzoncillo diminuto y bien cargado de inerte carne que no reaccionó a mis caricias. Te despertaste malhumorado, reprochándome el engaño; y sí, ya sé que te prometí antes de acostarnos que no lo intentaría... pero ¿quién se podía resistir ante tamaña tentación, a un solo extender mi brazo hasta tu cálido cuerpo, junto al mío enfebrecido? Lo hice y no me arrepiento. Y lo haría mil veces, el incumplir mis promesas si tú repitieras aquella noche conmigo... Eso sí, modificaría los detalles inventados, ahora que te conozco, ahora que finalmente has accedido a follar conmigo (han tenido que pasar más de veinte años), pero es que ahora soy yo el que tal vez ya no quiera hacérselo contigo. Y es que te quiero -ya olvidé amarte- tan por encima de todas las cosas que aquella imagen tuya inocente, violentada, se alza como una férrea muralla entre nosotros. Prefiero contarte las historias inventadas que relaté a mis amigos y que ellos divulgaron a los cuatro vientos; historias que llegaron deformadas a tus oídos cuando ya tu viaje no tenía posibilidad de vuelta atrás, cuando la distancia y las fronteras nos pusieron en nuestro sitio; pero, alguna cosa fue cierta, algo que no pasó contigo. Ahora tampoco hay vuelta atrás. Soy yo el que quiere ser tu amigo, el que quiere protegerte del maldito virus que has contraído (afortunadamente de las primeras cepas)... ¿Quién te mandó entretenerte con agujas y otras malas compañías? ¿O es que creías entonces que el sida sólo era contagiado por maricas? Tienes suerte de seguir con vida, aunque te reflejes en cruel retrato de lo que un día fuiste -yo no puedo decir nada al respecto, pero aguanto mi propia decadencia con cierto encanto-. Los dos hemos envejecido. Los dos nos hemos reencontrado al final de nuestros días, dando un amplio circunloquio a nuestra fallida historia de porno inventado.
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© Juan Rodort, 2016

lunes, 28 de marzo de 2016

Florida Pascua Florida


Ya está, ya se acabaron las monsergas soportadas durante una semana entera: santo-santo-santo-santo, todo ha sido santo. Nos la han metido hasta el fondo, autoengañados, autocomplacidos, refocilados en nuestra propia mierda occidental, bebiendo los vientos por el enemigo que dice ser amigo fomentando la discordia y el malestar para recoger sus ganancias: "A río revuelto, ganancia de pescadores" o el más definitorio de la actual situación de nuestra jodida Europa: "Divide y vencerás".
Así que en este Lunes de Pascua, según dice el calendario levantino colgado en la estantería de mi estudio, que se celebra en estas tierras y allende las fronteras del norte europeo, me voy a poner serio -después de echar unas risas con los modelos floridos que encontré en el ciberespacio- y decir las cosas por su nombre: ¡¡¡Ésto es una mierda!!!
Y me refiero al ésto europeo que nos hemos dejado colocar al cuello, como un torque teutónico que señale nuestra condición de esclavos de la Nueva Era ya que los señores son unos Entes que manejan los hilos y dictan sus propias leyes por encima de las Leyes: El "TTIP" o Tratado de Libre Comercio entre la UE y los EE.UU.
¿Que ya se acabó la fiesta? Pues ahora comenzará el duelo, por mucho que en Sevilla estén con los preparativos de su Feria de Abril. El Pan y Toros (el Pan y Fútbol franquista) o el anterior Panem et Circenses romano quedó obsoleto con este cargamento de adormideras-atentados programados para distraer la atención del consumidor hacia otro escaparate, mientras por las traseras se les cuela la morralla de los productos caducados que le obligarán a consumir (quien dice caducados dice transgénicos y otras leyes que sobre pasan las Leyes autóctonas para imponer sus normas globales). Redundar, volver a repetir lo mismo siempre ya cansa. La historia pasada por el tamiz del tiempo nos descubre las burdas artimañas del auténtico enemigo disfrazado con piel de cordero y colmillos vampíricos que nos la va a chupar hasta dejarnos secos... Al tiempo me remito.
Y, mientras tanto, disfrutemos de una florida Pascua Florida.
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© Juan Rodort, 2016

domingo, 27 de marzo de 2016

La negación de lo evidente...


"Resurrexit, sicut dixit"
(Madera policromada, Cristo Resucitado, El Greco, 1598)

 "Sex, aut sexus"
(Mármol de Carrara, Cristo de la Minerva, Miguel Ángel, 1521)


¿Tenía o no tenía sexo? Esa es pregunta fundamental, no la de si resucitó o no, si existió realmente... Porque durante bastantes siglos se han esforzado en tapar, disimular, negar que en las representaciones de este modelo de conducta se manifestase esa parte de la condición tan humana que, por otra parte, algunos tanto defendieron. El que los entes angélicos tuvieran o no sexo es harina de otro costal. Y, de todas formas, ¿para qué iban a querer un sexo, definido o no, los ángeles?
En estos días rondan opiniones ateísticas por la Red. Pienso que los que se nombran ateos no se dan realmente cuenta que en la negación del "Theos" ya admiten su contrario, que existe aquello que niegan que exista... Pero estas diatribas baratas ya no le interesan a El Viajero; ni tan siquiera los agnósticos tiempos, por no hablar de su búsqueda de teorías que le contestasen preguntas que se le quedaron ahí, sin contestar... simplemente porque tal vez no esté bien hecha la pregunta, no porque no tenga una contestación válida.
Así que dejo el tema "ateos-agnósticos", para adentrarme en el mundo de los sueños, donde los Aborígenes dicen que fueron creados, donde El Viajero vuelve a ser libre de ataduras dialécticas y posturas prefijadas de antemano, desgastadas por el uso, tergiversadas... El lenguaje de las palabras cae en el absurdo cuando se piensa en ellas aisladamente, el lenguaje de los sueños es mutante, no guarda un patrón, no se le puede atar los machos; y así le va a El Viajero...
Pero ante la duda (la más tetuda, diría un machista) lo mejor es dejarse de acertijos y preguntas con múltiples respuestas acertadas, cada una para quien la formule o la dé.
La viñeta chistosa que anda por la Red de Redes, el Ciberespacio, el Dominator Mundi, de los tres libros que definen las existencias de entes: Biblia, Corán y Todo Mafalda, los tres tienen razón, los tres protagonistas existen en sus páginas y por ende en la imaginación de sus lectores, pero existir, empíricamente hablando, no.
Así que volvemos a lo más jugoso de este altercado: ¿Tenía sexo o no tenía sexo el que resucitó de entre los muertos? Para El Greco parece que tenía bien poco o ninguno; para el divino Miguel Ángel, no se sabe porque se lo mutilaron siglos después (así como taparon los sexos de sus pinturas murales sixtinas). Para El Viajero, sí que tenía sexo, él y los entes angélicos. Le gusta pensar en escenas lujuriosas (que algún creyente pudiera confundir con blasfemas, pero no comete blasfemia quien no cree ni acepta determinados credos o simplemente se la refanfinflan) con estas imágenes de cuerpos desnudos de santos, ángeles, cristos y demás elenco que ornan y acompañan determinados episodios llamados sacrosantos, pero que no son más que escenas homoeróticas, El Viajero se recrea en ensoñaciones más allá de los sentidos...
Véase la historia del arte en general para comprobar lo que digo. Así que ¿a qué negar lo evidente?
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© Juan Rodort, 2016

sábado, 26 de marzo de 2016

Gloria de Sábado de Gloria

O, "Santo de Sábado Santo", en este caso, 10 Santos:
San Braulio de Zaragora
San Baroncio
San Bercario
San Cástulo, mártir
San Desiderio, ermitaño
San Eutiquio de Alejandría
San Ludgero
Santa Máxima
San Montano
San Pedro, obispo (no dicen de dónde)

(Dibujo académico, Alexander Andreyevich Ivanov. Rusia, 1806-1858)

Ya se sabe, en casa del herrero, cuchillo de palo; que no viene mucho a cuento de lo expuesto ahí arriba: santoral y dibujo ilustrativo (y es que soy de los que todos los días miran el calendario para ver el santo del día o las anotaciones que hice en el mismo a primeros de año para acordarme de felicitar el santo o el cumpleaños de algún familiar.
Pero esta mañana, como no me decidía por el título para encabezar el escrito de hoy, que diese un sentido a la consiguiente exposición del tema elegido... y, ante el panorama desolador que mi magín me ha revelado, no puedo sino echar mano de aquello de salirme por la tangente; así que, ahí van un batiburrillo de cosas propias para hacer un Sábado, ya sea Santo o de Gloria... o un "agujero glorioso" (Hole-Glory):


The Catholic Glory Holes?
Una práctica muy corriente en los católicos, pero los de toda la vida, de los de misa y comunión diaria (con una confesión de por medio, claro) o de los otros, los que van para que les vean, o los que se sienten remordidos por sus conciencias, por haber comido un jamón ibérico ayer mismo (sin darse cuenta de los preceptos castradores del sabor y aroma de la tabla de ibéricos que ponen algunos bares de Sevilla) cuando no pudieron aguantar más el hambre penitenciaria y se zamparon unos montaditos de lomo, unas cañitas y, para rematar, la maldita tabla de ibéricos que hoy ha hecho sus efectos... Al hoyo, a la reja (no a pelar la pava precisamente) para descargar la conciencia, que el bolsillo ya se lo dejaron bien descargadito...


Snack Food Glory Hole
Ignoro dónde fue instalado este puesto de comida rápida (seguramente de salchichas) pero ha tenido un éxito arrollador a resultas de las colas de peregrinos semanasanteños que se han arrodillado ante sus agujeros por donde han satisfecho sus apetencias más bajas y deplorables (posiblemente con un buen trago de fría cerveza -no se sabe si directamente de la jarra o a través del conducto urinario de algún fornido camarero, que siempre hay quien se presta para estos oficios- y un buen bocado al zocotroco calentito y rezumante apropiado para la ocasión, que en esta ocasión no la pintan calva, sino con pelos púbicos).



Glory Hole Doughnuts
Una especialidad que se ha visto muy concurrida a la hora de meter la boca en estos dulces agujeros que un especialista culinario ha preparado en Toronto (Canadá) y que ha arrasado, llevando a estragos inusitados y caries múltiples de los ansiosos comedores de roscos (a ésos sí que no se les podrá decir que no se han comido una rosca en su vida...). Este es un nefando pecado, porque da adicción y es contagioso. Nadie se resiste ante el que se está tragando con lujuria y fruición un rico y dulcísimo donus. Toda una cuaresma recatándose para al final caer en la más burda de las tentaciones, meter el dedo por un agujero...



Sábado Santo o de Gloria
(dibujo totalmente marica)
Es la idea que todo marica tiene del Paraíso, de la Gloria, de los Santos del último fornicio.
¿Que es una aberración? Y, bueno, ¿no está el mundo lleno de ellas? El que no sea un aberrante que tire el primer casquete, si le dejan (el amanuense se está poniendo borlelero y anticlerical o antirreligioso, o anti-todo)...
Y es que llegado este momento de "gloria" ya no hay ni santidades ni maldades, ni infiernos ni glorias. Por eso, la mejor forma de pasar un Sábado Santo o de Gloria es follar como locos, como conejos de pascua (aunque eso será mañana o pasado, Lunes de Pascua) enchocolatados.
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© Juan Rodort, 2016

viernes, 25 de marzo de 2016

25 de Marzo, 38 años repetidos




25 marzo

                             Al paisaje azul de las montañas
                             dormido el sol caía en brillos siempre únicos.
                             Había tantas primaveras colgadas del cielo
                             que no era amor ya lo sentido, tan ancho
                             mi corazón palpita esas nostalgias antiguas del viaje.
                             Schubert renueva su música cada tarde, hoy más que nunca.
                             De anochecida tu cuerpo se dilata por campos eróticos,
                             tu cuerpo y tus ojos tan azules de un tostado contraste.
                             Tu cuerpo duro y ocultamente blanco
                             esperando esta primavera que inicia las corrientes,
                             los arroyos derretidos y aquellos montes rosa,
                             aquellos montes multicolores planimetriados;
                             como tu cuerpo no se olvida, viaje–noche a casa,
                             de una negrura azulina de agujero lunar.
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©  "Pretextos, diario futuro para una espera (o varias)", J.R. Ortega, 1978



Ver, gozar, admirar, degustar, deglutir, tragar su piel hasta la última célula salada del mar de vello ensortijado de su cuerpo. El viajero quedó impresionado por ese gesto sensual del cuerpo anónimo de ese ser peludo -como él mismo- surgido de las espumas cibernéticas como un sátiro, como un dios travieso y lujurioso que quisiera pervertir a los humanos mortales con su mórbida presencia. Concupiscencia doméstica es su carne saturada de sudor-néctar salado que chupar, lamer, sorber quisiera El Viajero en este momento de paroxismo digital...

Como un Juego de la Oca ha ido saltando de foto en foto hasta llegar a este otro buen hombre que, justo hay que reconocer, es lo más parecido a aquel amigo desaparecido con el que El Viajero sueña con tanta frecuencia, demasiados sueños húmedos, lujuriosos; sueños vetados cuando estaban juntos en aquella edad temprana, pasada la adolescencia. Esa edad que se quedó fijada en la memoria de El Viajero. 
Esa otra imagen del cuerpo de su amigo cuando joven, idéntica al cuerpo desnudo de la foto sobre el poema del 78 (hace hoy 38 años); el mismo gesto, los mismos músculos torneados, el pelo agitanado y mediana barba de hombre principiado... Y ese bulto circunflejo colgando en la entrepierna... Total y definitivo.
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© Juan Rodort, 2015-2016

jueves, 24 de marzo de 2016

Cuarenta y cinco Jueves Santos


Cuarenta y cinco Jueves Santos han pasado desde aquel en que osé tocar tu abierto cuerpo cerrado a mis caricias, porque tú eras únicamnete hétero. Mis manos sangraron respuestas tuyas como cuchillas, mis dedos se amputaron al instante mismo de rozar tu piel, tu cálida piel desnuda, expuesta ¿para quién? Una provocación a mis jóvenes sentidos embotados de tu imagen de dios-amigo, obscuro objeto de mi deseo. Jóvenes adolescentes encelados cada uno mirando el frente opuesto del contrario. Yo, mirando tu pene reposado, tu vientre peludo enaltecido, tu ombligo arrebujado entre la curva-cumbre de tu vientre; tus redondos pezones enmarcados en pilosidades relucientes al sol de la mañana; tu vello pectoral... ¡Y, por fin! Tu rostro barbilampiño de arcángel caído y ofuscado. Tu boca, tus labios entreabiertos, deseados, adorados, embriagador néctar que hubiera querido beber, absorber, hasta no dejar un solo poro de tu piel lamido por mi hambrienta lengua-pulpo... Tu mirada. Tu cruel mirada de reproches infinitos.
Reposabas dulcemente al sol de aquella mañana que compartimos brevemente. Tú, sedente y expectante. Yo, espía compulsivo de tu cuerpo. Mañana de un Jueves Santo como no lo fuera ya nunca más para mis recuerdos de aquella afrenta que te hice; mancillé tu aroma con mi aliento, palpé un instante milimétrico de tu piel en fuga. Y, quedé maldito, como un nuevo Judas.
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© Juan Rodort, 2016

miércoles, 23 de marzo de 2016

Así se pasaron treinta y ocho años

23 de Marzo

                             Todo hacia ti, por ti desencadena,
                             lo sabes, me angustias con falsa ignorancia
                             partiendo (desintegrando) sensibilidad y órdenes.
                             Los rayos superponen noches olvidadas de presagios
                             para volver al Sur isleño. Atómico camino de Paz en los desiertos
                             y sus cuevas humanas de inspiración primordiales.
                             Quiero descubrir un paisaje soñado tantas veces
                             que amenaza borrar mares y palacios si no lo encuentro.
                             Paisaje comprometido, última supervivencia.
                             Cuando el tiempo caiga sin girar hasta otro siglo,
                             cuando el mismo giro sea un latigazo en nuestras vidas;
                             tú lo sabes.
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©  "Pretextos, diario futuro para una espera (o varias)", J.R. Ortega, 1978
Y durante todo ese tiempo he guardado mis poemas en un cuaderno, transportándolo en mis maletas, de casa en casa; releyéndolo de tarde en tarde, rememorando aquellos días de amor-odio-dolor-soledad imaginados más que vividos, soñados tal vez, irreales días (tal vez tú no habrías nacido entonces o puede que tuvieses pocos años) en que paseaba mis miedos y rotunda soledad por rincones de amargura, de prematura muerte presentida en cada sueño. Tú eres fiel depositario de aquellos versos, ahora por ti rememorados; tú, el ausente amor o el duplicado cuerpo que mi turbia imaginación reproduce sin saber si eras tú aquel otro Javier a quien yo dolía mis versos. Atemporal imagen que ahora se me representa viva, como entonces, bullendo en álgida piel de sobresaltos y dedos pulposos que detrás de ti se enroscaban al vacío de tu inconsciencia; porque tú bien que me decías que si no fuera yo el que era, conmigo te desposarías... Y la ceguera de amor a ti debida se enquistó durante todos estos años de olvidos y complacencias, regodeos de anciano que no se olvida del dolor-soledad-odio-amor por ti logrado. 
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© Juan Rodort, 2016

martes, 22 de marzo de 2016

Seis Santos para un Martes Santo

San Bienvenido Scotivoli
San Basilio de Ancira
San Epafrodito
Santa Lea de Roma
San Nicolás Owen
San Pablo de Narbona

(© David Ligare, "Symmetria", 1997, óleo s/lienzo)

Sin comentarios sobre el santoral adjudicado por el calendario para el día de hoy, coincidente con este Martes de Carnaval, digo Santo, que lo mismo da. La vida es un carnaval, después de todo. ¿Qué más da? ...San Bienvenido... Pues que Bienvenido lo sea, el primer nombre de la lista y único representante del santoral del día en el calendario colgado del estante que tengo al lado diestro. Por la siniestra, la luz de la mañana se filtra a través de la cortina parda, dejando motas de rayos de sol en el espacio entre el balcón y la mesa donde está este teclado que me tiene subyugado y me impele a seguir golpeando el abecedario táctil...

De siempre me impresionó esta pintura de David Ligare, su mágica composición áurea, su simetría asimétrica del claroscuro y compensación de volúmenes, el hallazgo de la piel tostada del modelo en contraposición con el azulino paisaje y las frías formas pétreas del casi un mousoleo más que un monumento; el único monumento es el desnudo cuerpo del modelo, el que marca la pauta y atrae la mirada hacia su eje corpóreo. Es perfecto. Misterioso. Santo arquitectónico ante el que postrarse en ensimismado recogimiento interior es obligatorio. Retablo místico-profano-pagano y erótico (homoerótico).

¿La fecha, la onomástica u onomásticas? Pues, para la atención que suscitan en este ciberespacio en el que publico mis pensamientos, mejor es quedarse contemplando la pintura de este hiperreal genio que muchos querrán conocer más a fondo (su obra, sobretodo):
http://www.davidligare.com/
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© Juan Rodort, 2016

lunes, 21 de marzo de 2016

El Santo del Lunes Santo

(San Serapio pintado por Zurbarán)

Es curioso que el pintor representase el martirio de este buen hombre tal y como lo vemos ahí arriba, un ejercicio de luz y claroscuro de ropajes que enmascara el hecho de que nada tiene que ver el momento representado, que más parece que esté dormido plácidamente (eso sí, atado, pero que parece una sesión de sado-maso bastante gay, por cierto) que como cuentan con pelos y señales (y es para dejar honda señal y poner los pelos de punta) del cómo lo martirizaron los "moros" (un tal rey Selín, de hace unos ocho siglos)...
Yo, aún tengo el estómago revuelto, después de leerme la vida y muerte de este hombre (santo) que se dedicó al comercio carnal, a redimir cautivos pagados al peso en oro de sus cuerpos, no se sabe si desnudos o vestidos... Una atroz agonía, si es que no estaba en coma mientras le propinaron barbaridades de sádicos elevados al supino. Eso cuentan y no voy a repetirlo. Quien quiera más información, ahí está el Google, que lo sabe todo ya sea verdad o semiverdad.
Pero lo que sí me ha impresionado -y no de ahora mismo, pues ya lo conocía en fotos- es el cuadro que pintó Zurbarán dándole un aspecto de muchacho atado porque ha sido malo, de frailuco travieso esperando ser perdonado por el padre prior del convento.
Y esto del santoral que en nada se atiene a las fiestas variables, es una lata. Porque hoy se supone que es Lunes Santo, pero ya tiene un santo (San Serapio), hay que ver qué nombrecito le dieron al muchacho sus papás; claro que el padre dicen que era rey de la Irlanda medieval, cohetáneo de Ricardo Corazón de León con el que hacía buenas migas, él y su hijo Serapio... Y ya se sabe que a Ricardo le iban más los muchachos cruzados más que a un tonto una tiza; pero no seré yo quien levante infundias, que a Serapio le hicieron santo por algo. Claro que a Agustín de Hipona también le colocaron la santidad, después de que el novio se le muriera y esas cosas que, pelillos a la mar, ya nadie se acuerda y mejor ni hablar, que ahora mismo no están como para que se les eche más leña a la hoguera vaticana.
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© Juan Rodort, 2016

domingo, 20 de marzo de 2016

Ramos de Domingo de Ramos

(Calendario Remeros Club Warwick, 2016)

Y aunque el ramillete de jóvenes cuerpos desnudos haya florecido en otras primaveras, vienen peripintados para ilustrar el propósito de estas líneas: las manos.
Y es que, me repito más que un miembro del gobierno en funciones, ya lo dice el dicho: "El Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos; y quien estrena, se condena". Refranero de envidiosos y malas follás, es refregarle al pobre, que no tiene ni para comer, la opulencia de los ropajes nuevos. Y tantos y tantos pasos estrenarán cositas, totalmente innecesarias como el muñeco que pasean en andas... Sí, que hay gustos que merecen palos. Y devociones que merecen condenaciones (esa puede ser la otra parte del refrán).
Y como a El Viajero se la refanfinfla la fecha (ya ni la Primavera aguarda al 21 de Marzo por ser año bisiesto) y la celebración, hace de su capa un sayo (como si fuese Mayo). Hoy está que lo tira, de renuente y ordinario; aunque él es extra-ordinario (mucho más que una ordinariez, su opinión). Hoy, no piensa estrenar nada. Es más, hoy se ha vestido de rotos y ropa vieja que es como más cómodo se encuentra en casa. No piensa tampoco salir a tomar los ramos de olivo bendecidos en la iglesia del pueblo. El año pasado tuvo un ramo bendecido en la iglesia de su pueblo natal; una tradición que ha venido conservando hasta este año en que se siente soez e irritado, influido por los acontecimientos patrios -tal vez sea eso- o por el dolorcito de ciática que no se le termina de ir.
Pero como lo cortés no quita lo valiente, he aquí que ha ilustrado estas líneas con una foto sacada del Calendario de Hombres Desnudos, seis lozanos y saludables mozos apetecibles de ver; de oír, tocar y demás... eso ya es harina de otro costal. Le han hecho gracia los cuerpos marcados por manos pintadas que ellos mismos se han impreso unos a otros. Vaya, vaya con los deportistas manoseadores de compañeros desnudos. No, si es perfecto.
¡Alegría! que la vida es corta y la entrada de la Primavera marca el comienzo de alteración de los pulsos, de la aceleración de la sangre, de los florecimientos y renacimientos carnales, del descubrimiento de nuevas sensaciones; el comienzo de una nueva vida que madurará este verano. Cada verano de decantan nuevos cuerpos hermosos al calor (en estas tierras, al "caloret") de las nuevas compañías, de nuevos amigos y quizás parejas. Pero no hay que precipitarse en lo imaginario y deseado.
Anoche llovió cuatro gotas en este pueblo, son de agradecer. Las hogueras de San José las hicieron en la noche del viernes. Ayer fue festivo (unos años lo es y otros no, según les caigan las fiestas locales o las intercambien). Y hoy amaneció soleado, unas nubes llenas de lluvia amenazan el horizonte (eso es bueno para rellenar los acuíferos que están tiritando de secos) y sería estupendo que la semanasanta oficial que hoy comienza fuera también lluviosa en estas tierras levantinas. Da grima ver como las lluvias se reparten por todo el solar patrio excepto en Levante y Murcia, las nuevas provincias desérticas de España. Y que no me vengan con el que nunca llueve a gusto de todos. A los que no puedan procesionar sus muñecos, que se aguanten y miren la lluvia como un regalo precioso, que el agua no nace en los grifos y es un bien que no se puede pagar. Y al que no le guste la lluvia para procesionar, que fabrique un "procesionódromo" estilo del de Río, que total, carnavales se pueden hacer en cualquier fecha y sitio, pero llover... ¡Ya, basta!
No se me olvida felicitarnos por la entrada de la Primavera:
¡¡¡FELICIDADES!!!
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© Juan Rodort, 2016

sábado, 19 de marzo de 2016

Pasión de Sábado de Pasión

(Sin poder identificar al autor de esta pintura, posiblemente del siglo 19 por el rostro del modelo para un crucificado, ahí queda el testimonio de que lo he buscado en el ciberespacio)

Hoy es el día de San José. ¡¡¡Felicidades a los Josés y Josefinas!!!

Pero, de lo que se trata hoy es de mostrar la pasión de la misma Pasión que otras gentes "celebran" por estas mismas fechas, coincidentes con la entrada de la Primavera, con las hogueras de San José (Fallas, en Levante, principalmente en Valencia). Fiestas "paganas" y marcadamente religiosas, suplantación de antiguas festividades hoy olvidadas a fuerza de hierro y fuego, de censura y muerte-martirio.
El modelo de la pintura no guarda los cánones actuales de esa belleza plastificada que nos meten por los ojos a fuerza de pantallazos, videos y zarandajas por el estilo seudo-porno-homófilo-festivas; cuando no, celebrando un próximo Día del Orgullo que antes lo fuera, no lo pongo en duda, pero que actualmente es un mero desfile publicitario enmascarado por un rastrero carnaval trastocado... ¿Que si estoy hablando de lo que llaman Semana Santa y sus prcesiones? No, pero vale el símil. Sí, ya sé que El Viajero es un extremista en sus opiniones según le viene el día y el tiempo atmosférico atañe a sus fluidos corporales. Los del día de hoy están revueltos por un pertinaz dolor de ciática, fruto de la mala postura del pasado viaje, volviendo de visitar Cantabria. Los años, que no perdonan.
Y tampoco perdonan los extremistas de cada bando. Recuerda El Viajero una anécdota chusca de cuando trabajaba en una afamada redacción de periódico de provincias, en una famosa ciudad del Sur, donde las Fiestas Mayores coincidían con los próximos días; aunque aquella ciudad era una fiesta continua. Ocurrió la misma noche que ellos llaman "Madrugá", con las prisas del cierre de redacción, una distracción que le costó la rechifla de todo el periódico y parte del extranjero comentando su "acierto" al poner a una sola cofradía paseando en todos los horarios del Sábado Santo (un error que no pudo deshacer ni pidiendo perdones, ni corrigiendo el entuerto); un error que le quedó marcado como una lacra durante mucho tiempo. Total, la edición tuvo más tirada que nunca y más ventas para ver con sus propios ojos el chiste de la ubicua procesión...
Anécdotas en la memoria. Como la primera vez que le vio la polla a un compañero, precisamente al amanecer de otro juvenil Sábado de Gloria (así se llamaba antes) cuando se levantó de la adjunta e improvisada cama que hicieron la noche anterior en una habitación contigua a la sacristía de la iglesia donde los dos eran monagos, después de velar hasta altas horas... No, que eso fue en la mañana del Domingo de Resurrección (pero ahora mismo ese dato de fechas poco importa). Amaneció el compañero de cuarto con una pequeña erección y el pene fuera del calzoncillo. El Viajero joven y casto (todo lo casto que su mano derecha le permitía) quedó epatado ante aquella sublime visión del trozo de carne insurrecta, morena y turgente que tenía a solo un extender el brazo; pero no lo hizo, fingió estar dormido. Eso sí, quedó impactado. Y es que sus anteriores experiencias solo fueron tactiles, cuando tocó el paquete de aquel soldado que pernoctaba en  casa de sus padres, compartiendo la misma habitación, las camas enfrentadas, el ojo niño atento a las formas abultadas emergentes en la penumbra... Acoso infantil, a la inversa. Pero eso fue cuatro años antes del penecillo "resucitado" en la gloriosa mañana (del sábado o domingo) de Gloria.
Hoy, con una ciática dando guerra a resultas del viaje de vuelta al norte cántabro, el dolor queda un poco mitigado por el calor de una manta eléctrica en los riñones y se traviste en Pasión abrasadora, subiendo cosquilleante por entre las piernas hasta los mismísimos...
Hoy, el recuerdo de viejas historias reconfortan y atenúan el dolor. ¿Mañana? Pues está claro, mañana será: "Ramos de Domingo de Ramos", ya que hoy es "Pasión de Sábado de Pasión".
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© Juan Rodort, 2016

viernes, 18 de marzo de 2016

Dolores de Viernes de Dolores


Solaz visión para calmar los dolores de mi cuerpo maltrecho después de un viaje de vuelta de diez horas por carreteras nacionales; viaje hecho de una tacada, con mínimas paradas para repostar gasofa y estirar las piernas (y el pis que no se puede contener más). Y es que el domingo 13 decidimos subir a Santander a visitar las obras de nuestra nueva casa... Craso error, el fiarse de la palabra de un constructor cuando dice que "falta rematar y pintar". ¡Y un cuerno! Rematar, lo que se dice rematar, es para rematarle a él. ¡Hacer 900 kilómetros para nada! ...Y otros tantos para volver, claro. He llegado a casa, a esta casa del Levante español que dejaré muy pronto si a este bendito constructor le da la vena o le entra la piedad y nos termina las obras a tiempo de que comience el verano... de este año. Hemos llegado a esta casa levantina rotos de cansancio y decepcionados. Lo primero se ha traducido con una lumbalgia pertinaz que asola mi espalda -salva sea la parte-; aquí estoy, con la mantita eléctrica pegada a los riñones, tecleando hasta que el dolor vuelva de vacaciones provocadas por el calmante que tomé en el desayuno. ¿Y por qué contar mi vida? No, por nada. Por variar un poquiño...
Hoy es Viernes de Dolores, día y onomástica de las Lolas: ¡¡¡Felicidades!!!
La visión de esta foto que tenía por ahí almacenada viene muy requetebién para hacer elucubraciones mentales (antes decíamos pajas mentales) y relajar los músculos dorsales o de donde sean, que parecen que están a la gresca como los politicastros de truno. No, no quiero ni acordarme de las cosas que están pasando en el resto del país ni en otros países. Cada cual que sostenga su vela... La de esta semanasanta que comienza va a ser un velón, o un velorio, que las cosas se ven negras de luto negro. Y más cuando se tiene la dorsal-caudal dando punzadas.
¡Ya me gustaría decir otras palabras! Retirar el paño que tapa las partes pudendas de este buen mozo. ¡Ay, quién lo pillara! En otra ocasión y con mejor cuerpo -el mío- para hacerle un fino homenaje bucal desde los pelillos de la cabeza hasta los que no se ven en la foto; pero hoy no estoy para juergas ni para velorios, hoy quiero descansar, meditar en los dolores físicos y mentales (los dolores del alma). Sí, lo cortés no quita lo valiente. Meditación ante la estultez humana que repite y repite los mismos patrones, año tras año, haga sol, llueva o nieve: cada uno que aguante su vela, que sarna con gusto, no pica.
Por cierto, que nos hemos traído unos sobaos de Santander... que están de muerte. No son lo que eran, ya se sabe que los dulces ya no los hacen como antes de los conservantes obligatorios que todo sabe al mismo regusto químico al final del último bocado. Pero no hay por qué ponerse bordes con los dulces industriales, que también tengo un bollo casero que hice antes de marcharnos al norte, un bollo de receta secreta -y sencilla-, hecho con amor y buenos productos lo más naturales posibles -sin conservantes-. Y ya se sabe que las penas con pan (y dulce) son menos...
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© Juan Rodort, 2016

sábado, 12 de marzo de 2016

Modelos desnudos


Podría ser éste aquel modelo que le trajo encandilado durante muchas sesiones en que trató de dibujarle, al igual que otros muchos y muchas amantes del arte o de echarle unas visuales a los cuerpos desnudos de los modelos, masculinos o femeninos, según los gustos de cada dibujante, absortos en lo suyo: mirar el sexo del modelo; porque de eso se trataba únicamente, de mirar, de ejercer de voyerista ante los cuerpos desnudos de los modelos -masculinos o femeninos- del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Una temporada que a El Viajero le dio por ejercitar su mano diestra (también era la de dibujar) y se apuntó a aquellas clases de modelado en vivo y en directo. Como luego viera, nada más aposentarse en su sitio, que el resto de ejecutantes estaban a lo suyo, cada cual haciendo sus líneas, manchas o idas y venidas a los servicios (descubrió esa práctica en más de un abuelete que hacía como que dibujaba entre ida y vuelta de aliviar sus penas o su pene), se tranquilizó bastante y sus líneas de dibujo se enmendaron de aquella crispación y envaramiento del principio, producto de un estado nervioso e inseguro; no sabía qué estaba haciendo -el estar allí sí que lo tenía claro- delante de aquellos cuerpos desnudos, mirando, bloqueada su mano para hacer el más mínimo trazo coherente. Luego, al cabo de unos días, cuando hubo cambio de modelos y se enfrentó por primera vez ante un desnudo femenino... Aquello fue un verdadero reto para él, el sostener la mirada al triángulo piloso del sexo, de los senos, del rostro totalmente distraído de la chica que posaba totalmente ajena al drama visional de El Viajero. Pero consiguió sacar unos dibujos nada malos, extraños, desproporcionados, pero que le resultaron provechosos, como una sesión de terapia en el diván del sicólogo (fue una vez a un loquero y no volvió más). Ese comienzo de copiar el cuerpo femenino desnudo le tranquilizó para la dura tarea de estar con la mirada fija en un cuerpo desnudo masculino y, además, un cuerpazo como el que aquella tarde tuvo delante durante horas, en cortas sesiones, con descansos durante los que ni se movió de su asiento expectante e impactado por la piel, los músculos, el vello púbico, el sexo prominente y natural, en reposo, estando allí tan solo para sus ojos; y los redondos glúteos, la dura y marcada espalda, las fornidas piernas, el pelo despeinado sobre el rostro, ligeramente inclinado, apoyado el brazo sobre un soporte; cambiando cada pocos minutos de pose. Esas sesiones rápidas eran verdaderos maratones de líneas en su libreta de dibujo. El modelo desapareció a las dos semanas. No volvió a verle más. Ni tan siquiera en El Rastro, una de esas mañanas de domingo, como fue el caso de encontrar a la chica modelo en un puestecillo vendiendo figuritas modeladas en barro; compró una por 125 pesetas, sin dejarse conocer, sin casi hablar con ella. Por su acento parecía norteamericana; vestida, tenía mejor presencia para él que desnuda. El que su sexo no estuviera expuesto, el que solamente su bello rostro, enmarcado por un pañuelo colorista que le recogía el rubio cabello, estuviese desnudo al sol dominguero, fue un alivio para El Viajero. La modelo no era tan solo un trozo de cuerpo desnudo dibujado en su cuaderno, tenía sonido y aroma, se diría que era una copia vestida de sus recuerdos. Por las calles del mercado vio otros cuerpos de muchachos que se parecían al modelo desaparecido, pero los cuerpos vestidos no tenían más referencia que sus rostros desnudos bañados por el sol madrileño.
Modelos desnudos. El de la foto que ilustra estas palabras ensoñadoras no da la exacta imagen de aquel modelo; aparte, que éste lleva cubierto el sexo y el de aquel modelo, igualmente rubio, con ligera barbita y musculado, era un sexo acorde con el cuerpo alto y desgarbado; era un pene largo, redondo, con el prepucio intacto, sus dos bolas rubias acompañantes lo impulsaban hacia delante, señalando el rumbo en cada sesión de pose.
Reconoce El Viajero que fue un impacto dialogante modelo-dibujo, conversaciones sin palabras, líneas que expresaban mucho más que frases dichas al oído del modelo, mientras las manos de El Viajero recorrían aquella dura piel sofocada por los focos del estrado... En esas meditaciones lujuriosas se descubrió muchas veces.
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© Juan Rodort, 2016

viernes, 11 de marzo de 2016

Como suave música


               Como suave música se desliza la lluvia en sutil sonido.
               La noche aumenta las nubes de mis sueños
               para no olvidar tu cuerpo desleído en abrazo de profundidades.
               Éramos girasoles calcinados dando vueltas al recuerdo,
               cuando mis manos paseaban en tu pecho sedientas de piel viajera.
               Allí olvidé los jardines y la playa nuestra, bebiendo tu imagen,
               desnuda imagen dormida de dios embriagado.
               Allí colgué mis ropas infantiles,
               en las copas altas del jardín anochecido,
               para que el mar borrara todo rastro de inocencia. 
               Y conocí tu beso.
               La noche corría los postigos del mediodía urbano,
               cuando la noche hay que pintarla en cualquier sitio
               para retener un mar o un cuerpo,
               tal vez instantes de mar y cuerpo.

               Amaneció lluvioso y tú no estabas.
               Como un canto suave sonó la lluvia en mi alma.
               Luego supe algo más de tu ausencia.
               Los azules atardeceres y el mar
               plagiaban encuentros inacabados;
               la playa, recordando tu sonrisa, olvidada en el camino.
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© Juan Rodort, 2016