viernes, 20 de noviembre de 2015

Cierre por cansancio


               Una imagen que vale por mil palabras. De esta guisa se encuentra El Viajero (así era más o menos en sus buenos años), postrado, desanimado, agotado, sombrío, vacío, laso y falto de ánimo... redundante en su pesimismo.
               Acaba de cerrar (con el propósito de no reabrir más) su otro Blogger "El recurso del pataleo" (antes: "De nuevo contra la pared") y con las mismas ha decidido cerrar éste "Contra la pared", después de darse de testarazos contra la misma hasta decir ¡basta!. Ahí se queda, en mudo reposo. Harto de las palabras, de los escritos, de las imágenes, de los mensajes y de las noticias tergiversadas, harto de la Red y su esclavismo. Él no era así, antes no era así, antes de lo del Internet y las Mass-medias. Él escribía sobre papel, con bolígrafo o pluma (le encantaba escribir con pluma estilográfica, sobretodo con su antigua Parker)... ¿Hace tantos años de eso? Sí, parecen una eternidad. Las palabras fluían despaciosas de su mano al papel, directamente de su mente, en escritura casi automática. Él siempre fue un chico de "pluma fácil". Ahora es un anciano de teclado rápido, pero los dedos a veces se van de excursión y le trastabillan las letras, cambiándolas de sitio; las palabras se le hacen absurdas cuando las piensa, las reglas ortográficas se le apelmazan y termina por aborrecerlas, escribiendo "al como salga". Es por ello que va a dejar de escribir y dedicarse a su antiguo oficio: el dibujo y la pintura. La etapa de diseño gráfico toca a su fin. Fue bonito mientras duró. Vuelta a las texturas de los papeles, a su olor y color; vuelta a los lápices y su aroma, a los pinceles y el fortísimo olor de las trementinas y el aceite de lino, de los preparados para lienzos, las telas impregnadas de pintura... Se acabaron las asepsias cibernéticas sin manchas de pinturas de colores en las manos y la ropa.
               El Viajero no ha encontrado en la Red quién es el autor del magnífico retrato del marino descansando en la hamaca del barco. Porque es una pintura ¿no? O un epitafio...
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© Juan Rodort, 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

Un soplo de aire fresco (sin contaminar)

(1969, primer Festival de Woodstock)

                         "El Woodstock Music & Art Fair (Festival de Música y Arte de Woodstock) es uno de los festivales de rock y congregación hippie más famosos e importantes de la historia. Tuvo lugar en una granja de Bethel, en Sullivan Country, Estado de Nueva York, los días 15, 16, 17 y la madrugada del 18 de agosto de 1969. Estaba programado para que tuviese lugar en el pueblo de Woodstock en el condado de Ulster, Estado de Nueva York pero la población se opuso al evento..."

                         El Viajero estaba en otra onda, no había llegado a su estado de hippie hasta quince años después. Ya se sabe, en España todo iba con retraso en comparación con la comunidad internacional... Historia con mayúsculas escrita y reescrita hasta quedar un mosaico colorista de signos contradictorios. Woodstock sigue siendo un símbolo del inconformismo, de la libertad, de la paz y del amor..., según se mire y desde qué punto de vista se analice. Las piezas del rompecabezas de esta pequeña historia no se encuentran disponibles, algunas ya desaparecieron, otras están rotas o fragmentadas, otras en paradero desconocido... La verdad de esta pequeña historia, de este primer macro festival ¿quién la tiene, quién la sabe?
                         Ahora ocurre lo mismo en todos los demás acontecimientos que la mass-media anuncia a bombo y platillo, que se convierten en pompas de jabón, muy coloristas, muy inestables y que finalmente terminan estallando ante nuestras narices, dejándonos salpicados de agua jabonosa...
                         Woodstock fue un comienzo... Internet es la continuación. ¿La Verdad? ¿Quién la conoce?
                         La Verdad está ahí fuera ("The Truth Is Out There", The X-Files). A buen entendedor, pocas palabras bastan...
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© Juan Rodort, 2015

lunes, 16 de noviembre de 2015

Desfilando hacia atrás para llegar al principio cuanto antes



"¡Los bárbaros, Francia! ¡Los bárbaros, cara Lutecia!
Bajo áurea rotonda reposa tu gran Paladín.
Del cíclope al golpe ¿qué pueden las risas de Grecia?
¿Qué pueden las Gracias, si Herakles agita su crin?

En locas faunalias no sientes el viento que arrecia,
el viento que arrecia del lado del férreo Berlín,
y allí bajo el templo que tu alma pagana desprecia,
tu vate hecho polvo no puede sonar su clarín.

Suspende, Bizancio, tu fiesta mortal y divina,
¡oh, Roma, suspende la fiesta divina y mortal!
Hay algo que viene como una invasión aquilina
que aguarda temblando la curva del Arco Triunfal.
¡Tannhäuser! Resuena la marcha marcial y argentina,
y vese a lo lejos la gloria de un casco imperial."

(Rubén Darío, "A Francia")

"¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,
los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,
la gloria solemne de los estandartes
llevados por manos robustas de heroicos atletas.
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,
los cascos que hieren la tierra
y los timbaleros,
que el paso acompasan con ritmos marciales.
¡Tal pasan los fieros guerreros
debajo los arcos triunfales!

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,
su canto sonoro,
su cálido coro,
que envuelve en su trueno de oro
la augusta soberbia de los pabellones.
Él dice la lucha, la herida venganza,
las ásperas crines,
los rudos penachos, la pica, la lanza,
la sangre que riega de heroicos carmines
la tierra;
de negros mastines
que azuza la muerte, que rige la guerra.

Los áureos sonidos
anuncian el advenimiento
triunfal de la Gloria;
dejando el picacho que guarda sus nidos,
tendiendo sus alas enormes al viento,
los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

Ya pasa el cortejo.
Señala el abuelo los héroes al niño.
Ved cómo la barba del viejo
los bucles de oro circunda de armiño.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores
y bajo los pórticos se ven sus rostros de rosa;
y la más hermosa
sonríe al más fiero de los vencedores.
¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera,
honor al herido y honor a los fieles
soldados que muerte encontraron por mano extranjera!
¡Clarines! ¡Laureles!

Los nobles espadas de tiempos gloriosos,
desde sus panoplias, saludan las nuevas coronas y lauros,
las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos,
hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.
Las trompas guerreras resuenan:
de voces los aires se llenan...
A aquellas antiguas espadas,
a aquellos ilustres aceros,
que encaman las glorias pasadas...
Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,
y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros,
al que ama la insignia del suelo materno,
al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,
los soles del rojo verano,
las nieves y vientos del gélido invierno,
la noche, la escarcha
y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,
¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal!..."

(Rubén Darío, "Marcha triunfal")

viernes, 13 de noviembre de 2015

13, viernes, 13


                      Título a la manera del cartel de toros tradicional. Esto es una lidia semántica...
                      Un viernes que caiga en el día 13 de cualquier mes se considera un día de mala suerte en la mayoría de las culturas occidentales... Es lo que dicen, pero en España, por lo menos, no lo es y sí que se considera el martes que cae en 13 el día de la mala suerte. Pero estamos imbuidos de la idea global de esa llamada cultura occidental que ahora ya no es otra sino la cultureta yanqui que nos viene de vuelta (devuelta, vomitada) a solapar o sustituir nuestras hermosas culturas tradicionales ("Jalogüín", "Papanoel o Crismas", "Japiverdituyú", "Jomecoming" y alguna que otra payasada más) por carnavales foráneos (incluso el carnaval ya no es lo que era, sino un carnavalero desfile carioca a ritmo de samba) que han sustituido la idiosincrasia española (¿idiosinqué?). Principiando porque el común de los frentes de juventudes españoles de ahora no saben ni les interesa conocer su propia lengua, mucho menos aún practicar su propio idioma: el español. Sin embargo utilizan un sistema críptico de signos ininteligibles (salvo para algunos descerebrados que inventan códigos cuasi secretos para mandarse mensajitos telemáticos y telegráficos).
                      Por cierto, telemática quiere decir: "Aplicación de las técnicas de la telecomunicación y de la informática a la transmisión a larga distancia de información computerizada", según nuestra RAE. Y más aún. El Viajero vió en una película francesa como el prota iba buscando un sitio (primero fue en Correos) para poder mandar un telegrama; le aseguraban que esa modalidad ya no existe (por lo menos en aquella oficina de Correos ¡¡¡de París!!!). A este paso se volverá al sistema tam-tam. Los que se niegan a utilizar los lelefonillos (como quiera que se los llame) estarán de enhorabuena, la vuelta a un sistema de mensajería que nunca falla: la voz de la selva. Y en esta selva del ciberespacio ("Ámbito artificial creado por medios informáticos", RAE) no hay lugar para los antiguos si no es en forma de referencia, como simples ficheros de consulta, para los muy entendidos, para los pocos que van quedando. La invasión del ciberespacio. Un Mátrix Universal rellenando todos los orificios interestelares (del micro al macro espacio). Un disparate en el que ya estamos inmersos.
                      ¿Viernes 13? ¿Martes y 13? Peor aún:
                      Wattpad es una aplicación que permite sacar a la luz y compartir nuevas historias con millones de personas. Puede ser usado por medio de un sitio web, por medio de un computador o desde la app en el celular... Otro monstruo más para entontecer el cerebro unidireccional de la mass-media (medios de comunicación masivos).
                      Un ejercicio mental: leer libros editados en papel, releer los viejos clásicos que los antepasados dejaron dormidos en bibliotecas ahora apolilladas y cubiertas de polvo. Pensar. Hablar utilizando las cuerdas vocales y el idioma o lengua de cada quien. Comunicación verbal.
                     El Verbo se hizo hombre... o, la Voz clamó en los desiertos... (¿Era martes o viernes?). En cualesquiera de los casos, agarrando al toro por los cuernos... ¡en pelotas!
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© Juan Rodort, 2015

jueves, 12 de noviembre de 2015

Diarios maricas (Cuanto más conozco a los humanos, más me convenzo de ser extraterrestre)

                    No es que sea exactamente como el muchacho de la foto, se le parece bastante en los ojos, el pelo y los labios; algo tiene, también semejante, más abajo, aunque este muchacho de la foto no tenga el rizado vello rubio que adorna el pubis de Antonio.
                    Ya lo he dicho: ¡Antonio!
                    Un nombre que no he pronunciado en muchos años de dolor y rencor, desde que desapareciera de mi vida, desde que me dejara por otro muchacho de su misma edad, diríanse clónicos maricas los dos. Porque, no es por nada pero Antonio era (y es) marica-marica hasta decir basta. Tan modosito, tan buenita persona, tan machito en sus gestos y timbre de voz, con esa voz melosa y aterciopelada que me susurraba obscenidades al oído antes de abrirse totalmente, de ofrecerse impúdicamente hasta que su insistencia doblaba mi resistencia a hacerlo en los lugares más insospechados y públicos, sobretodo los sitios donde podríamos ser descubiertos: en los parques y jardines públicos, en los túneles del Metro principiada la madrugada, en cualquier portal que se hubiera dejado la puerta abierta, en el hueco de las escaleras de esos portales anónimos y oscuros, en el asiento trasero del autobús, en los servicios de los transportes públicos; su postura preferida era sobre un banco del parque... Ya nos debían conocer todos los paseantes de El Retiro o del Parque del Oeste, incluso de los parquecitos de barrio, como el de Torre Arias, donde nos perdíamos entre los almendros y setos, revolcados y desnudos más de una noche de verano...
                    Yo quería tener un novio, un marido, una casa tipo matrimonio bien avenido, una vida en común para el resto de nuestros días, juntos y enamorados... Romántico, ¿verdad?
                    Él quería salir y entrar (y que yo le penetrara en el entretanto), ir de marcha, de copas y discotecas, quiso (me propuso y lo hicimos) tener la experiencia de un trío... o un cuarteto. Tríos no hubo ocasión, porque la vez que lo intentamos (a instancia suya) y una vez convencido al partenaire correspondiente, resultó que Antonio necesitaba de más alcohol en vena para ponerse en situación, o que a la hora de la verdad se sentía demasiado celoso del tercero y extraño que comenzaba a manosear mi cuerpo ansioso por comenzar la faena, faena que no se llevó a efecto porque Antonio quedó fuera de juego después de vomitar parte del cólico etílico que su estómago no pudo resistir inducido por sus celos y quedó la cosa en un dúo entre aquel tercero que sí estaba deseoso de estar solamente conmigo (eran fundados los celos de Antonio). Pero lo peor fue aquel cuarteto, nosotros dos y una pareja (ella y él) que encontramos en un bar de ambiente gay (que no sé qué haría aquella pareja "normal" allí, quizás buscar nuevas experiencias). Me acerqué a ellos y les propuse el juego. Que Antonio quería estar con el otro muchacho y yo me haría cargo de la chica... ¡Hasta que punto llega la estupidez humana, o el ciego amor! Yo estaba enamorado de Antonio, eso creía y consentía en todos sus caprichos. Uno más, un cuarteto. Y comenzó la acción en el bar mismo, allí nos metimos mano de dos en dos. Me parece que era la segunda vez que yo acariciaba un cuerpo de mujer; ella me deseaba, le excitaba que un marica la manoseara y besara... Yo miraba celoso como Antonio se sobrepasaba con el otro, de cómo era él quien tomaba la iniciativa suplantando nuestros habituales roles. Terminamos tendidos en una pradera del Parque del Oeste, noche cerrada, casi desnudos. Antonio sodomizando al otro y yo intentando que la chica llegase a un orgasmo de forma manual y oral (de penetración ¡ni loco!). Una vez llegados a la satisfacción cuatripartita, intercambiamos parejas, pero era evidente que no había ninguna química entre el otro muchacho y yo, y que la chica no se sentía manejada con el más mínimo entusiasmo por parte de Antonio... Nos despedimos allí mismo. Era medianoche.
                    Quedó un regusto amargo de esta última faena. Los parques y jardines dejaron de motivarme. Los lugares públicos me ponían más que nervioso, desmotivado, sin poder alcanzar nunca a las espectativas que Antonio siempre esperó de mí. ¿O fue él quien comenzó a experimentar por su cuenta? Empezamos el declive, las broncas por nimiedades, sus ataques de ira cuando no se sentía satisfecho (y en eso no había cambiado, me seguía urgiendo a que le satisfaciera en todos sus caprichos, como antes). Y como la mayor parte de las historias, supongo que la nuestra llegó a su final. Una tarde, al llegar a nuestro piso, los descubrí en plena faena: ¡Antonio se había convertido en un marica-activo! Y no es que estas diferenciaciones de juegos de rol me preocuparan lo más mínimo, es que la sorpresa de verlos en nuestra cama profanando mi lado... ¿Fetichismo? No, no quise participar en su juego. Soy un ser chapado a la antigua, ¿lo soy?
                    Mi nuevo amor se llama Richy, es un peludo de un color entre negro y gris, con un ojo azul y otro marrón, muy tranquilo y que me ronronea cuando le acaricio. Él tiene su propio territorio y yo formo parte de él, me lo demuestra nada más entrar en el piso y restregarse contra mis miernas maullando sonoramente para pedir su comida (que luego ni toca, lo hace tan sólo para que yo me dé cuenta de que es él el único amo y señor de la casa).
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© Juan Rodort, 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Osos amorosos


Lo mejor para pasar el invierno que se viene encima es hacerse con un buen surtido de osos amorosos para que den calor de hogar. Una buena variedad de ositos:

Para hacer orgías peluditas (El Oso Viajero va vestido de azul)
En pareja (Más de dos, son multitud...)
Para darse al trago (de néctar, alcoholazo o ambrosía) en buena compañía
O hacer sesiones de SM oseznil (¿Quién hace hoy de domador?)
O contratar a un buen estríper que se desnude en plan morboso
O ligar con un oso-oso gayoso
                    Pero lo mejor de todo, para pasar el invierno (primavera, verano, otoño y resto de la vida) es tener a un osezno portentoso (como este oso amoroso)
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© Juan Rodort, 2015

martes, 10 de noviembre de 2015

¿Y, ahora qué? (I ara què?, And now that?)


                 - "¿Qué va a ser de mí? ¿Qué voy a hacer? Debía estar muy borracho porque ahora no consigo acordarme de nada de lo que pasó anoche"...
                 Esta u otras preguntas se irá haciendo a medida que pase el día, que pasen los días hasta llegar a un autoengaño, a un convencimiento de que nada ocurrió esta noche...
                 Pero, a partir de ahora, él ya no será nunca más el mismo, no podrá seguir pensando, ni mucho menos decir, que sigue siendo virgen ...por detrás.
                 ¿Virgen? Que no ha conocido varón... porque, ¿dónde está el tío con el anoche que salió de marcha? Empezaron a tomar una copas, algunas más después y luego perdió la cuenta, ¿dónde estuvieron? Le vienen ráfagas, focos de colores, música, voces... rostros de otros tíos que le miraban de forma extraña. Y unos brazos que le llevaban casi en volandas, como en una nube etílica de sueño o pesadilla, hasta que esta mañana ha abierto los ojos con una manifiesta resaca y un extraño dolor en el trasero...
                 La euforia de la celebración, el sentir de la anunciada independencia, gritada por sus colegas:
                 - "¡¡¡Libertad, liberación, emancipación, autodeterminación, separación, apartamiento, ...inconexión!!!".
                 Y otras palabras más o menos inconexas que ahora ya nada le van a significar. Él ya ha perdido su independencia, su libertad de elección -ya ha elegido-, no se ha liberado de sus fantasmas homosexuales, tampoco se ha emancipado de la casa paterna -¿tendrá que rendir cuentas de lo que ha hecho?-, ¿tendrá que separarse de su familia?, ¿lo apartarán en un centro de rehabilitación para homosexuales? -ha oído en clase que los hay-, no conecta con sus recuerdos, sigue espeso, pero el dolor de los músculos que le han desgarrado esta noche dice otra cosa bien distinta de lo que se esperaba...
                 Si ya lo anunciaba aquel periódico, hace unos meses: "La Independencia de Cataluña no beneficiará a nadie"; a él, desde luego que ya no le va a dejar indiferente.
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© Juan Rodort, 2015

lunes, 9 de noviembre de 2015

En la república de los necios, el tonto es el rey

(© Julius)


                           O aquello de: "Donde las dan, las toman", también podría ir como título de este texto-denuncia de hoy. Porque ha llegado a oídos de El Viajero que fuerzas ocultas se preparan para dar un golpe bajo (en todas sus partes, donde más le duele) al sistema -sin denominación, para no incurrir en injurias-, un sistema que, a trancas y barrancas, venía funcionando. Ya se sabe el dicho: "Divide y vencerás" que se ha utilizado en todos los momentos cruciales de la Historia que nos han contado como cierta hasta ahora. La Historia -con mayúsculas- no ha dejado de ser una serie de historietas. Las más tan pornos como esta tira del dibujante (anónimo, por más que se busque en Internet su identidad) de cómic-gay, que es lo más suave y "normal" que El Viajero ha podido encontrar para ilustrar sus palabras. Y es que este tal "Julius" tira bastante para la pederastia visual. Parece que al chico le gustan los jovencitos y los dibuja siempre junto a mayorcitos, todos muy bien armados, para que los aficionados de estas cosas se lo pasen pipa; no es el caso de El Viajero, que gusta de hombres hechos y derechos (sobretodo de las partes traseras de sus cuerpazos), esta imagen es el comienzo de un "Ir por lana y salir trasquilado"... ¡Siempre hay un roto para un descosido! y así, hasta el infinito del refranero de la Lengua Castellana, tan rica ella en dichos y redichos. Pues el titular de hoy se las trae por la calle de la Amargura...

                           El Viajero es republicano de nacimiento, no puede ser de otra forma, con un ascendente liberal, una educación religioso-dubitativa y desconforme desde su más tierna infancia, en una dicotomía que se debatía entre lo que debía y lo que tenía que hacer, lo que le gustaba realmente y lo que le ordenaban las normas del decoro aprendidas... Un tira y afloja que le tuvo ocupado durante una cuarentena de años hasta que ya en las puertas del júbilo se decidió por hacer su santa voluntad, pese a quien pesare lo contrario. Y si nadie estaba de acuerdo con sus decisiones, pues peor para ellos. El Viajero está muy de acuerdo con el dicho de: "Miles de millones de moscas no pueden equivocarse; luego, ¡¡¡coma mierda!!!".
                           No, también es partidario de que la memoria de la masa-gente es como la de las dichas moscas (y como ellas, el común denominador tiende a consumir mierda, toda la que les pongan por delante, que es mucha). Y ese republicanismo innato de El Viajero se consolida cuando atiende a noticias recientes de republicanistas, que claman porque sea abolida la realeza y la sangre real, como sea, en sentido figurado, o que se limite a las etiquetas de las tiendas de apicultura. La República no debe fraccionarse en republicanismos barriobajeros del tres al cuarto. O se es o no se es. Pero eso de "ahora no te junto y me hago republicano" (porque me sale del ano), no es de recibo y queda feo en un ambiente "europedo" (por quedar fino y mal oliente al mismo tiempo) en el que debería reinar la unión frente a los verdaderos enemigos (o El Enemigo) que nos hacen pasar por el estrecho aro....
                           ¿Estamos inmersos en una república (o país) de necios (o ciegos)? Sí, la respuesta es un rotundo sí. Luego, siguiendo el facilón silogismo: el tonto (o el tuerto) es el rey... Por ende, lo mejor es una interdicción.
                           ¿Que qué le importa a El Viajero estas cuestiones? A él y a cualquiera que sienta un poco de respeto por sí mismo y por sus principios (que no príncipes, seglares o religiosos ellos). Le importa, sí. Por eso estas líneas apelotonadas e ininteligibles. El Viajero no es de los que se expliquen fácilmente, es un críptico, un empírico, un oráculo, a la hora de analizar los problemas que más escuecen. Tiende a ser radical en sus afirmaciones. Así le va.
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© Juan Rodort, 2015

domingo, 8 de noviembre de 2015

Los años de la espera

(Conversacion con Anfitrita, óleo s/lienzo, 162x114 cm. J.R. Ortega, 1988)

Un mar Mediterráneo antiguo

               Un mar Mediterráneo antiguo. Una casa y un jardín.
               Tu nombre en mi cabeza, sonando interminable algo de música,
               deslizando tu cabeza entre mis dedos. La tarde submarina
               y los últimos rayos de sol en la azotea (la ropa marinera tendida al viento).
               Era otoño azul y frío, el mar roncaba dulcemente a la puerta de mi casa
               y yo dormía esperando tu llamada, con el gato en mis rodillas;
               la casa despoblada de silbidos, sólo alumbrada por el baile de la chimenea.
               No llegaste nunca ni tu nombre volvió a surgir hasta muy tarde
               (los años de la espera). Esperándote en todas mis nuevas casas...
               Y es que no vendrás nunca ni nadie que se te parezca.

               Un mar Mediterráneo antiguo anclado junto a esta casa
               espera falto de jardines.
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© J.R. Ortega, 08-11-1980

jueves, 5 de noviembre de 2015

Desnudar el alma marica


                    ¿Que por qué siempre con la palabra "marica" a filo del teclado? Porque expresa un sentimiento, una imagen, una idea bastante clara de los conceptos varios que siempre piensa-escribe-habla El Viajero. Y no habría de hablar del "desnudar", más bien de "Vestir el alma marica". Sí, esta mañana ha comprendido una faceta más fina del entramado mariquiteril... Sí, la palabrita, el regodeo en su sonido, viendo encajes de tutús rosas pululando por doquier, barba recortada a la moda (antes bigote, antes depilación, mimético el rostro) y pose hierofántica. El alma ya está más que harta del estriptis a que viene siendo sometida por Tirios y Troyanos (no, no son bandas afincadas en el madrileño barrio de Chueca sino un símil significativo de los defensores y detractores, de los partidarios de opiniones e intereses opuestos según dicta la RAE -Real Academia Española ©-). Es por ello que El Viajero ha decidido vestirla de gala, cubrirla con marmóreas vestimentas, ¿cómo? Pues ni él mismo lo sabe, pero lo intentará, harto está de vituperios y sarcasmos hacia el mundo marica; él mismo tan marica como los demás...
Vestir el alma marica
                   Pero ¿cómo vestirla? ¿De qué color y texturas? ¿Se dejará vestir? Difícil tarea la de El Viajero, era más fácil el cotilleo, el despellejamiento, el desnudarse en impúdico ademán de falsa honradez y sinceridad, que el vesirse honestamente, despacio, sin prisas, sin nada que decir, porque el alma no necesita de ropajes ni de adornos superfluos. El alma, aunque sea marica, es la misma para todos los seres con un mínimo de sentimientos, ya sean animales, vegetales o minerales. ¿Las piedras sienten, tienen sentimientos? supuestamente no, sentimientos "humanos" seguro que no; ya lo dicen todos: eres más duro que una piedra o tan frío como una piedra, ¿Tienen los humanos sentimientos de piedra? Pues va a ser que sí, que algunos supuestos humanos son tan fríos como esas piedras, tan calculadores, impertérritos y obstinados como esos tranquilos minerales que marchan a otro ritmo más pausado que los vegetales, ¿los orgánicos? ¿Acaso las piedras no son orgánicas?... Metidos en este callejón, lo mejor es recular y seguir siendo sarcástico.
                   El Viajero ha dado por sentado que tanto animales como vegetales tienen sentimientos y por ende, alma. No humanos, de acuerdo, pero la tienen. Marica o no, es un misterio; ningún árbol ha dicho que le guste otro de su misma especie ¿o sí? Porque dentro del Reino Animal al que los humanos (algunos se les puede excluir porque son seres sin sentimientos y, por lo tanto, sin alma) pertenecen también. Negar los sentimientos a nuestros congéneres sería ponernos a la altura (o nivel) de los descerebrados (¿las piedras? con perdón del Reino Mineral). A El Viajero le contaron la historia de los Tres Reinos, algo así como un cuentito dentro de la saga del Señor de los Anillos... un infumable texto apto para noche insomnes, pero que comparado con la asignatura de Biología es el cuento de Blancanieves; luego vienen los que quitan (Aristóteles lo dejó en dos) Reinos de este Mundo o los que lo amplían hasta siete, pero siempre dentro de lo animal-vegetal, ¿dónde quedan los minerales?...
                   ¡¡¡¿Qué?!!!
                   El Viajero también tiene derecho a desbarrar y decir chorradas, las que se le ocurran de buena mañana: Hoy le ha dado por "jugar a las casitas", por jugar a los recortables y vestir muñecas... ¡marica! (por no decirle el sufijo en "ón", que es la primera expresión natural que se dice sobre algo impropio, "no natural" o "anormal"). Y hasta aquí ya ha molestado a mucha gente y sería recomendable que El Viajero se disculpase por sus opiniones con vestiditos de princesa de cuentos para niñas... Pero es que El Viajero leía los cuentos para niñas cuando era niño, sin dejar de serlo; le gustaban el fasto, la fantasía y odiaba los "tebeos de guerra". Para él, leer "El guerrero del antifaz", "El Jabato" o, más tarde, "El Príncipe de Rodas" era un sinónimo de hacerse pajas (sic) mirando esos dibujos homoeróticos de hombres maduros amantes de jovenzuelos... Una secreta pasión del niño-Viajero, acosador de jóvenes soldados y tocador de paquetes de hombres al más mínimo apretón y apelotonamiento de gente en el tranvía o el Metro... Ahora se desnuda El Viajero, no lo puede evitar...
                   ¿Vestir? Como no se quede para vestir santos...
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© Juan Rodort, 2015

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Diario de un marica (Noticias en rosa)


                   Cual no será la sorpresa de El Viajero descubrir que, en su habitual medio de búsquedas en Internet, al escribir: "noticias en rosa", tan solo aparecen mujeres -en casi todas las imágenes-, féminas bellas y no tanto, mujeres famosas, famosillas y famosuelas del tres al cuarto... Un panorama rosa exclusivamente femenino. Quizás pensó El Viajero que entre tanta imagen glamurosa saldría alguna de corte más bien marica (gai, homosexual masculino o maricón, hablando mal y pronto); pero, entremezcladas, difíciles de ver, aparecen imágenes de hombres agredidos por homófobos, de acompañantes de despampanantes hembras operadísimas, que ya son simples carnes de quirófano, también abundan las portadas de revistas "rosa" donde la consorte real de moda luce sonriente como si no se enterara de la película o es que simplemente pasa de malos rollos del común de los mortales... Ellas, las famosas, sólo viven para sí mismas, no viven en este mundo, en este valle de lágrimas del currito denominador más pendiente del próximo ERE o de la carta de despido que amenaza y se cierne sobre todas las cabezas de los nuevos esclavos de la era tecnocrática...
                   ¿Pesimista? No, más bien El Viajero es observador, crítico ecuánime de las noticias e imágenes que aparecen en la pantalla de su ordenador personal. No es de esos que cotillean delante del televisor las noticias tendenciosas y amañadas con las que las cadenas televisivas pretenden desinformar -y lo consiguen magníficamente-, a la par de envenenar las mentes del televidente; por más que el vacío mental de esos telespectadores admite cualquier noticia que patine libremente por su mente desocupada de toda idea, ejecutando un Vals de las Horas de una absurda Ópera Prima, Segunda o Tercera, ¡qué más da!
                   De aquesta guisa se ha travestido El Viajero para pasar desapercibido ante las cámaras espías instaladas en todos los rincones planetarios; ya que no puede pensar en rosa, al menos que su disfraz le camufle de las insidiosas miradas... ¡¡¡Vestido de rosa!!!
                   Ya lo dice el dicho: "De perdidos, al río" (© Instituto Cervantes: Se dice cuando se ha iniciado ya una acción y hay que procurar terminarla pese a su peligrosidad y aceptando todas las consecuencias. Se emplea para indicar que, ante una situación muy difícil, se opta por la solución más descabellada, en este caso representada por la decisión de tirarse al río, por ejemplo, ante el avance del enemigo o un fuego. Tal opción se debe ante la desesperación que conduce a que ya nada importe, o ante la idea de lo que más absurdo representa la única solución).
                   El Viajero ha optado por el arte del camuflaje, jugando con las armas del enemigo, vestido de rosa chicle ilusión, un vestidito para Carnaval que en una tienda de disfraces de Valencia le ha costado tan solo 32 euros, la diadema a juego y el peluquín rubio "Marilyn" ya los tenía de cuando jugaba a ser "Reina por un día" (mejor no entrar en interioridades ni vicios nefandos de su juventud); lo que verdaderamente le ha resultado difícil de encontrar fueron unas zapatillas de ballet de su número... hay pocas primas donnas que calcen un 44 (numeración antigua europea)... Porque ¿no hay un gordito peludo yanqui vestido de tutú rosa luciendo en fotos de los lugares más emblemáticos USA?, pues El Viajero no va a ser menos. "Con faldas y a lo loco" (mala traducción española del título de la genial película de Billy Wilder "Some Like It Hot",1959), en este caso, con faldita de tutú rosa y más loco que un marica acabado, pero todo por una buena causa: divertir al personal lector del ciberespacio.
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© Juan Rodort, 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

La flauta de Bartolo






                   I
Bartolo tenía una flauta 
con un agujero sólo 
y a todos daba la lata 
con la flauta de Bartolo.

                   II 
Bartolo tenía una flauta 
con dos agujeros sólo 
y a todos daba la lata 
con la flauta de Bartolo.

                   III
Bartolo, Bartolo tenía una flauta 

con tres agujeros sólo...

... (y así ad infinítum y más allá...)

Y quien dice de Bartolo también lo puede decir del burro que tocó la flauta por casualidad:

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Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se fue a colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
"¡Oh!, dijo el borrico,
¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!".


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("Sin reglas del arte,
el que en algo acierta,
acierta por casualidad")
Tomás de Iriarte, Fábulas, "El burro flautista".

                       El Viajero constata cómo hay recientes obras pictóricas expuestas en la Red de redes sospechosamente parecidas a las suyas que inocente mente subió a su web de presentación, en un sordo afán de notoriedad pero lo que está recogiendo son plagios (¿casualidad, quizás?).
                       El Viajero es consciente del dicho: "El que da primero, da dos veces", pero también de este otro: "Quien no tiene padrinos, no se bautiza"... Y con este negro panorama El Viajero se encuentra en un estado de desgracia. Ahora va a resultar que es él el copista (retroactivo) porque no tuvo la oportunidad de exponer sus cuadros cuando los terminó de pintar hace diez años. No hará ni dos años que tuvo una mala experiencia escuchando un programa radiofónico, oyó cómo otro pintor anunciaba el descubrimiento del "retrato vegetal" descrito en su web, lo hacía a bombo y platillo, y era parecido texto, con las mismas ideas que El Viajero pensara y escribiese hace diez años y que tan ingenuamente publicó en su web de presentación, acompañando a las fotos de su obra original y muy meditada (le costó muchos años parirla). En aquella mañana de domingo oía cómo por la radio alguien "con padrinos" hacía suya su idea publicada años antes y que ahora la ponía en práctica. (Alguien allegado a El Viajero trató de consolarle con el consabido: "las ideas son Universales y están al alcance de todos", pero él sabe cuánto tiempo le costó su elaboración y dedicación). Aquella noticia le costó una enfermedad y El Viajero dejó de pintar (a punto estuvo de destruir toda su obra inédita) por puritita rabia y ofuscación temporal de la mente, de un demente que es lo que El Viajero ha sido siempre. Nunca tocó la flauta sino estudiando innúmeras horas, ensayando diversas partituras hasta dar con la melodía perfecta... De nada le ha valido esperar. Nunca mejor dicho (a la inversa): "El buen paño, en el arca se vende". En este caso el paño ya está pasado de moda y nadie da un céntimo por él (porque "eso ya está muy visto").
                       Ahora El Viajero se dedica a tocar una y otra vez la flauta del Bartolo de la cancioncilla infantil, se hace pajas mentales sin solución de continuidad (“sin interrupción” o “de manera continua”), lo cual le está llevando a niveles de paroxismo delirante... un método cuasi daliniano, paranoico-crítico ("el cerebro percibe enlaces entre objetos que racional o aparentemente no se hallan conectados"). Pero El Viajero siempre ha sido así, de muy pequeñito se cayó en la olla de la genialidad y quedó inmune al horterismo reinante hoy en día...
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© Juan Rodort, 2015

lunes, 2 de noviembre de 2015

Visita guiada por un cementerio rural

                       Amaneció llovido el Día de Difuntos, toda la noche se andó un furioso vendaval cargado de ruidosas ráfagas de lluvia que golpearon las persianas de la casa; un balcón, al descuido, se había quedado mal encajado y el aire húmedo y frío de la madrugada heló los huesos de El Viajero. Abajo, en la cocina, sobre la encimera ardía una candela para los difuntos, según era ya tradicional que hiciera cada Noche de Difuntos, una tradición interrumpida en sus muchos viajes y mudanzas hasta no bien hacía pocos años... Ahora, huérfano total de patria chica, perdido y desorientado en su laberinto de sueños recurrentes. Esta noche la pasó plácidamente merced a una sedante infusión. Acaba de despertar, sin despertar del todo. La luz que se desliza por las persianas entreaviertas es de un blanco lechoso, pero sin brillo, más bien algo opaca. ¡Vaya, un perfecto Día de Difuntos!
                       Recuerda El Viajero otro 2 de Noviembre cuando vivía en el Gran Sur, amaneció un sol radiante como escapado de un día de estío; las temperaturas a mediodía alcanzaron los 40ºC. Pero hoy no, hoy es uno de esos clásicos días de Noviembre, como cuando vivía en el Norte de la Península. Día gris, neblinoso después de las lluvias caídas en la noche. Una de esas clásicas noches de muertos en que las historias de miedo, de fantasmas y aparecidos tenían asegurado su escenario y el ambiente ideal para el susto...


                       El susto de El Viajero comienza esta mañana, después de asistir al entierro. La comitiva sale de la iglesia y enfila la calle principal camino del Ágora, del Paseo donde a esa hora ya está congregada la masa de hombres del pueblo, al igual que todos los días del Invierno -este final de Otoño casi lo es-; allí se le agregan algunos más al desfile, detrás del apiñado duelo familiar y caminan despaciosos, como si formaran parte de su cotidiano paseo por el Paseo del pueblo, tuercen a mano izquierda y enfilan la empinada calle que les llevará hasta las mismas puertas del Cementerio Municipal.
                       Hasta ahí todo es algo normal, nada se sale de las tradiciones locales, la misa de cuerpo presente, los responsos, el pésame tedioso al pié del altar mayor de la iglesia parroquial, donde los amigos y vecinos formulan una maquinal frase de sentimiento contestada por ligeras inclinaciones de cabeza de los familiares; después se forma el cortejo fúnebre presidido por el cura, monaguillos portando la cruz procesional y dos largos candeleros que se apagan nada más salir a la plaza de la iglesia, detrás va el féretro portado a hombros por familiares, el duelo -ahora es mixto, hombres y mujeres juntos- y el resto de parroquianos y forasteros amigos del difunto cerrando la larga fila apiñada...
                       El Cementerio Municipal es una obra de 1860 para erradicar al viejo que reposa camuflado bajo las losas de la plaza de la iglesia, antes un frondoso jardín. Está el "nuevo" cementerio a las afueras del pueblo, siguiendo la calle del mismo nombre que el santo de la ermita que preside el Patio Primero; el cementerio está dividido y numerado por Patios, éste es el más curioso por sus elaborados enterramientos, el más antiguo donde los epitafios fechan recuerdos de otro siglo, lápidas y figuras de cruces y angelotes por doquier; en el centro mismo, nada más traspasado el arco triunfal de la puerta enrejada está un cuadrado empedrado limitado por cuatro postes labrados de piedra que indican el suelo reservado para el panteón del Conde local que cedió los terrenos y que mandó que lo enterrasen allí mismo, a las puertas de la ermita del santo -los avatares de la Historia mudaron sus deseos y hoy sigue empedrado pero con un monumental Cristo crucificado de bronce, obra de un autor local, obra un tanto particular y que mejor no decir nada de ella para no ofender a los creyentes.


                       Es de notar la doble fila de cipreses que anticipan la empinada cuesta de acceso a este cementerio, son ejemplares ya centenarios algunos, de encalados troncos surgiendo del acerado, dejando un estrecho sendero para las comitivas de subida, porque las bajadas siempre se hacen por ambos lados, desligados ya del compromiso de acompañamiento hasta las mismas puertas; una vez allí el duelo se despide de todos, que nuevamente hacen la ronda de frasear unas palabras de condolencia respondidas por mudos ademanes de los dolientes familiares. Luego, ya despedidos todos, o casi todos , porque siempre hay amigos y allegados que siguen el itinerario hasta la misma fosa, hasta los últimos momentos, el entierro continúa.


                       Mientras los acompañantes descienden animadamente charlando de sus cosas la cuesta del cementerio, satisfechos del deber cumplido, más que satisfechos por no haber sido ellos mismos el difunto, sobretodo, descienden bajo las hiladas de cipreses que les dan la paz con sus sombras y ese aroma peculiar de sus resinas. Pues mientras el llamado "duelo" baja de regreso al pueblo, el otro duelo, el más íntimo pasa por el Primer Patio hasta la minúscula capilla donde un San Sebastián de precioso cuerpo desnudo asaeteado preside un también mínimo retablo de la época en que se construyó el recinto, en resumen, es una humilde capilla sin más adorno que ese retablo e imagen. La mesa donde depositan el féretro está en mitad de la capilla, a su alrededor se concentra el verdadero duelo para orar brevemente las oraciones que indica el cura párroco, que asperje de nuevo a los presentes y con su bendición se despide.


                       Es ahora cuando se procede al rito del entierro, salen portando el ataud a hombros, seguido del duelo familiar, cruzan el Patio Primero dajando los antiguos senterramientos y panteones marmóreos entre los que se encuentra la lustrosa lápida, siempre impoluta y cuidada de los familiares más recientemente fallecidos del difunto, allí reposan los restos de sus padres, de una tía que falleció antes de nacer él, sus abuelos maternos y los restos reunidos de bisabuelos, tíos abuelos todos por parte materna que antes estuvieron en otras sepulturas expropiadas para ensanchar los caminos o calles de los patios interiores; no, no queda más sitio en esta tumba. Pasan al Segundo Patio, dejan atrás las tumbas de dos de sus tíos materno y paterno, recientemente recubiertas de horrible mármol negro. Atravesando intrincados pasillos entre lápidas y pequeños mausoleos más modernos que los de la entrada principal, pero no menos entranñables en sus recordatorios escritos, en los detalles añadidos, en los motivos florales -algunos de flores naturales, incluso- que los adornan; todos bajo las sombras de los cipreses que ornan por doquier la paz de cada patio.


                       Pasan por el Cuarto y Quinto Patio, en este último otra sepultura levantada del suelo, rodeada de una antigua verja de hierro pintada en purpurina plateada, saluda al difunto como el lugar donde también reposan los restos de otro de sus tíos por parte materna; tampoco es aquí donde le llevan, es como si fueran haciendo un recorrido por las sepulturas donde sus familiares difuntos esperan que se les una en esa paz luminosa del Sur blanqueado de nichos y mármoles funerarios... Y tampoco será en el Patio Décimo, donde, en flamante mausoleo en mármol blanco ornado de una figura crucificada y apiñados epitafios en lápida reluciente, limpia y sobresaturada de flores de plástico, con los nombres de todos sus tíos paternos y consortes grabados en bajo relieve; aquí no cabe nadie más, pero se disfruta de unas excelentes vistas sobre la extensa campiña sureña, ahora verde y reluciente por las lluvias caídas. El cielo azul purísimo calienta a estas horas de mediodía, el olor de flores muertas se mezcla con el perfume de las frescas recién puestas. En este Patio el sosiego es de Paz Eterna, un lugar donde a todos les gustaría que les enterrasen... 


                       Pero parece que no será el caso del recién difunto, que no encuentra sitio en ninguna de las tumbas de sus parientes. De vuelta hacia el Primer Patio se dejan ver los nichos de unos amigos del muerto, una pareja fallecida en doble accidente de tráfico, unida hasta en la muerte. El muerto siempre les dedicó unos minutos de su rápido paseo por entre las tumbas de sus ancestros, los considera como parte de la familia, unas buenísimas personas que no debieron irse tan pronto... Cuando hay tanto bicho malo, que ya lo dice el refrán: "Bicho malo, nunca muere". Pero ¿y él? ¿No va a encontrar un lugar de reposo para sus restos mortales? La visita guiada al cementerio rural ya le vale... ¿Dónde piensan tirarlo entonces? ¿Acaso en el apartado y reducido espacio del Cementerio Civil, con los ateos e inconfesos, con los réprobos? ¿O, tal vez en la temida Fosa Común?


                       No, El Viajero no puede aguantar más tamaño dolor... y se despierta. ¡¡¡Sólo ha sido un sueño!!! ¡Una horrible pesadilla! Morir y no encontrar lugar de digna sepultura para el descanso eterno... Pues peor habría sido que lo quemasen... ¡¡¡vivo!!!                    


                       Amanece gris nublado, el Día de Difuntos se presenta normal para esta época del año, toda la noche estuvo lloviendo, con rachas de viento huracanado... ¡Buenos tienen que estar los ramos de flores sobre las tumbas del cementerio! Pero eso ahora no le importa. El Viajero entra en la cocina y descubre que la lamparilla que dejó encendida para la Noche de Difuntos se ha apagado; no importa, enciende una vela para que su blanca luz alumbre a todas las almas que lo necesiten, a él mismo que anda medio enturbiado... ¡Mira que irse de gira turística por los cementerios!
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© Juan Rodort, 2015

domingo, 1 de noviembre de 2015

¡¡¡Sustos maricas de "Jalogüín"!!!



- Descubrir de golpe que hoy no es "Halloween" ("Jalogüín") sino el Día de Todos los Santos y que esta noche es la temible Noche de Difuntos, de las historias de terror como la que tienes en tu propia habitación ahora mismo: el tipo que está desnudo acostado a tu lado es un desconocido, feo, maloliente, tripudo, lleno de negro vello corporal hasta en la nariz y que los preservativos que había preparados sobre la mesilla de noche ¡¡¡están todos sin usar!!!...

- O bien, que al despertarte de buena mañana y pasar al baño descubres en el espejo del lavabo que lo que refleja es una masa amorfa de grasas y michelines, de piel flácida y correosa, cabeza alopécica perdida y vellos corporales por todas partes, incluidas las pubendas sobretodo, en un amasijo de rizos hirsutos afroamericanos y... ¡¡¡con un pene minúsculo!!!

- Otro susto mayúsculo es el de abrir el fondo de armario (ropero, de guardar la ropa, de marca, por supuesto) y comprobar que todas las prendas colgadas son de un color tirando a gris sucio o marrón-caca y con etiquetas "Tergal 100%", made in Taiwan. Que los zapatos son unos bastos modelos de la zapatería de Simago (sí, no te hagas el estrecho que, aunque ya hayan desaparecido esos grandes almacenes, tú bien que ibas a sus rebajas, ¡¡¡que ya tienes tus buenos añitos, maricón!!!).

- O, el peor de todos los sustos: Llegar a la cocina para desayunar y tomarte un café  que te reponga de los sustos anteriores y encontrarte con que el homófobo estibador con el que compartes este piso, en un barrio obrero y cutre-familiar, se ha zampado todos tus "Kelloggs Súper Special K" (carísimos de la muerte) y, encima, ¡¡¡ha desparramado por la encimera y el suelo todo el café que quedaba en la cafetera!!!...

- No, no sigues dormido en una de sus peores pesadillas. Es el "Jalogüín" que ha invadido tu plácida vida marica disfrazado de Noche de Difuntos (o de los Muertos Vivientes).
Y, ahora, a modo de ilustración desdramatizadora:

Halloween (contracción de All Hallows' Eve, '"Víspera de Todos los Santos'), también conocida como Noche de Brujas o Día de Brujas, es una fiesta moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de las fiestas del fin de verano de origen celta. Se celebra internacionalmente en la noche del 31 de Octubre, sobre todo en países anglosajones y, en menor medida, en otros lugares como España e Hispanoamérica. A pesar de pertenecer al mundo anglosajón, en Australia y Nueva Zelanda no se observa esta costumbre tanto como en los demás países.
Sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de Noviembre. Se trata en gran parte de un festejo secular, aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso. Pero más bien se parece a la tradicional Noche de Difuntos del 1 de Noviembre cuando se doblaban (toque a muerto) las campanas de las iglesias durante toda la noche. Aún se comen los dulces tradicionales de esta fecha, tales como "Huesitos de Santo" y "Doblaítas", hechos de mazapán o pasta de batata dulce. Se siguen contando historias de fantasmas y se deja encendida una caldela toda la Noche de Difuntos.
Las actividades típicas de "Halloween" son el famoso "truco o trato" y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo o el visionado de películas de terror y fantasmas.
En los países de Hispanoamérica se acostumbra a salir por la noche con los niños más pequeños disfrazados a pedir dulces y cantando.
¡¡¡Feliz Día de Todos los Santos!!!
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© Juan Rodort, 2015