miércoles, 25 de febrero de 2015

Tururú, tururú, tururú

En mi otro blog "El recurso del pataleo" (De nuevo contra la pared) subí este aviso-amenaza de Blogger. Y como quien tiene la sartén por el mango y el mango también es el que manda en su casa... ahí va el aviso-amenaza para navegantes confiados. La censura ataca de nuevo. He sido estigmatizado, señalado, puesto en la lista negra de los pérfidos que emiten imágenes explícitas (unas pollas como las de cualquiera que las tenga semejantes). Porque sólo las imágenes explícitas de hombres desnudos deben aterrorizar a los nuevos videntes de la moral en curso. Su moral. La única. Y si quieres jugar, ahí están las reglas del juego:
No hay ninguna foto
"Ajo y agua

Actualización de la Política de contenido de Blogger
Estimado usuario de Blogger:
Queremos avisarte de un cambio que tendrá lugar pronto en la Política de contenido de Blogger que podría afectar a tu cuenta.
En las próximas semanas vamos a dejar de permitir los blogs con contenidos sexualmente explícitos o imágenes o vídeos de desnudos. Seguiremos aceptando los desnudos en contextos artísticos, educativos, documentales o científicos, o cuando represente otra ventaja notable para el público que no retiremos esos contenidos.
La nueva política entrará en vigor el 23 de marzo de 2015. Cuando empiece a aplicarse esta política, Google restringirá el acceso a todos los blogs que hayamos detectado que infringen nuestra nueva política. No se eliminará ningún contenido, pero solamente los autores de los blogs y las personas con la que hayan compartido expresamente su blog podrán ver el contenido que hayamos convertido en privado.
Según nuestros datos, tu cuenta podría verse afectada por este cambio en la política. Por favor, a partir de ahora no crees contenidos que puedan infringir esta política. También te agradeceríamos que hagas los cambios necesarios en tu blog para cumplir con la nueva política lo antes posible. Así no sufrirás ninguna interrupción en el servicio. También tienes la alternativa de crear un archivo de tus contenidos a través de Google Takeout (https://www.google.com/settings/takeout/custom/blogger).
Para más información, visita https://support.google.com/blogger?p=policy_update.
Atentamente,
El equipo de Blogger
© 2015 Google Inc. 1600 Amphitheatre Parkway, Mountain View, CA 94043 (EE. UU.)


Publicado por Juan Rodort en 12:20 1 comentario:"

lunes, 23 de febrero de 2015

Nunca es tarde para una Luna de Miel

Gloria Lasso la cantaba maravillosamente:

"Nunca sabré cómo tu alma ha encendido mi noche,
nunca sabré el milagro de amor que ha nacido por tí.
Luna de miel.
Nunca sabré por qué siento tu pulso en mis venas,
nunca sabré en qué viento llegó este querer.
Mi vida llama tu vida y busca tus ojos;
besa tu suelo, reza en tu cielo, late en tu sien.
Ya siempre unidos, ya siempre, mi corazón con tu amor.
Yo sé que el tiempo es la brisa que dice a tu alma:
ven hacia mí, así el día vendrá que amanece por ti.
La luna de miel.
Nunca sabré qué misterio nos trae esta noche,
nunca sabré cómo vino esta luna de miel.
La luna brilla en tus ojos y con mi desvelo
besa en tu suelo, reza en tu cielo, late en tu sien.
Ya siempre unidos, ya siempre, mi corazón con tu amor.
Yo sé que el tiempo es la brisa que dice a tu alma:
ven hacia mí, así el día vendrá que amanece por ti.
La luna de miel.
Luna de miel
Luna de mieeeeeeel..."

¡¡¡Sorpresa!!!
Mi marido me lleva de viaje de novios... ¡ocho años después de nuestra boda!
Lo fuimos aplazando, aplazando hasta casi olvidarnos del formulismo. Y nuestra boda fue un puro formulismo, un remedo para legalizar nuestra situación de pareja, después de veinte años de noviazgo. Tal fue la ceremonia, un lunes a primera hora de la mañana, en un despachito del ayuntamiento local, donde un concejal y dos "testigas" (dos mujeres) nos sirvieron de escenario para obtener un flamante Libro de Familia.
La primera pareja de hombres que contraía matrimonio en aquel ayuntamiento de un perdido pueblo del norte... Los novios (nosotros) íbamos en traje de faena -luego teníamos que ir de compras al súper y cargar más cosas para la casa -aislada en mitad del monte- y la celebración se redujo a invitar a nuestras testigos y celebrante a un fastuoso desayuno en la cafetería de la plaza del pueblo... En cinco minutos debieron de enterarse en toda la comarca de lo ocurrido en el ayuntamiento, el concejal no era precisamente un sacerdote bajo secreto de confesión, no, ni mucho menos...
Y nuestro viaje de bodas se redujo a un recorrido por los pasillos del súper y la vuelta a casa por la carreterita local... Felices.
Más de ocho años después de ese frío lunes de diciembre en que nos decidimos a formalizar nuestra situación por pura conveniencia fiscal y familiar (hartos de comentarios malintencionados), ahora, hemos decidido que ya va siendo hora de irse de viaje de novios. Como si la boda hubiese sido el lunes pasado...
¿Y a dónde? Aaah, es un secreto (pero es a un sitio muy, muy clásico y para nada rebuscado, vamos a descansar una semanita y punto).
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J. R. O., 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

Juegos de piel (XVIII y final)

TABLAS
(Doble enroque)

Dibujo de figura masculina desnuda y de espaldas mezclada con otras figuras en transparencias morbosas
(© J.R. Ortega, 2003 -Tinta negra sobre papel, "Siesta Ponceña"-)

18. Dual movimiento
               Enorme contorsión, mi carne encabritada, aullido lúbrico.
               Quisieras ver-oler-sentir-gustar, adherirte a esta incandescencia.
               Enfrentados espadachines a primera sangre. Aromas
               leves del ser que nos sustenta, ingrávidos escorzos derretidos
               vienen a embriagarnos, enrocados al primer jaque. El rey negro que sucumbe,
               esplendor acumulado rezumante de promesas, es peón entusiasmado.
               Tú eres alfil enloquecido, destructor de estrategias, honda caricia es tu avance.
               Llegas ausente del pudor establecido, vienes terso, enmarañado;
               ensortijados acompañantes, redondas palpitaciones ornan tu embestida.
               Torre blanca, enrocado ariete, el rey muda en reina o a la inversa.
               Desbarajuste del tablero revuelto-amontonado-revolcado, vulnerable.
               Juego final en tablas. Vuelta al principio: el rey se lanza
               convertido en todas las piezas del juego. Enorme contorsión, mi carne
               corona tu piel, moro-turbante de ígneos espejos, aullido-eco.


Dibujo de torsos masculinos entrelazados y desnudos mostrando sus bellos atributos enhiestos, turgentes y dispuestos para una acción de lujuria colectiva (estos dibujos no estás incluidos en mi web, se mandarán vía correo electrónico a quien desee disfrutar de sus mórbidas líneas).
(© J.R. Ortega, 2006 -Tinta negra sobre pael, "Entre sueños"-)

Final de partida. Juegan negras
               De tu exacta huella el molde blando,
               alzada contorsión circunvalada es tu sexo endurecido,
               extensión regada de cabello ensortijado-exorcizado-exonerado,
               curvo ademán incandescente, púlpito cutáneo, pubis de cabellera enhiesta
               palpitando en profundos círculos concéntricos.
               Tibia indulgencia plena ganada a exvotos de caricias,
               inaudito latir unísono. Goznes
               que el éxtasis expande al girar sobre nuestros cuerpos.
               Dos ensamblajes encerrados piel a piel,
               timón que navega mis profundidades de abiertas olas,
               tersa jaculatoria reclinada en tu regazo estremecido,
               suplantación de estrictos ademanes; de tu impronta digital,
               el robado cirio consumido, en chorro cálido moldea mi cintura
               con salobres llamaradas.
               Especular goce fundido sobre mi piel, a contrabando y prohibido
               resuena, a trompicones desbocados, en tu álgida cueva
               ofrecida, sin resquemores inauditos por saberte sorprendido
               en cúpula estrellada de insólitos jardines, lloviendo fuego.
               Derrotada fortaleza en arietes golpes sucesivos.
               Velo de noche insomne, candentes luciérnagas tus ojos,
               rumor del néctar deslizado a mis labios de tus labios;
               clamor húmedo de golosas lenguas serpentinas enroscadas.
               En la tensa calma del lecho intercambiados cuerpos
               entreabren secretos goces sin sonidos. Ojos en las manos
               para vislumbrar la piel, bocas en las manos para sorber la piel,
               lenguas derretidas de sabor concreto.
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© Juan Rodort, 2012

jueves, 19 de febrero de 2015

Viejas mentiras maricas

Foto en color de un peludo hombre joven barbudo desnudo salvo unos blancos calzoncillos tipo slip que le enmarcan los glúteos redondos y prominentes que resaltan de su velludo cuerpo musculoso. Está de espaldas, levemente girado, apoyando la rodilla izquierda sobre una invitadora y mullida cama; su rostro queda en perfil, bajado, el brazo izquierdo subido para tocarse con la mano el cuello. La torsión del cuerpo marca los omóplatos dejando a la vista una profusa vellosidad en brazos y piernas que realzan el blanco del ajustado calzoncillo en un redondo y lujurioso trasero... quizás se esté mirando el paquete.

                   Hace ya algunos años leí un libro que hacía un recorrido en la Historia para mencionar a todos los hombres "maricas" -no me acostumbro a semejante vocablo de connotaciones bastantes peyorativas- y en la época antigua hacía mención de un rey vikingo, de esos rudos, grandotes, toscos, dotados y peludos -disculpa que en estos momentos no recuerde su nombre- que decía: ..."Nunca me inclinaré ante Dios por que Él me ha hecho mucho daño". Y lo decía basándose en aquello de que "la hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios". Su lógica es porque él era "homosexual por la voluntad de Dios" y su vida, a causa de ello, había sido muy triste...

Yo sé que no es de buen tono quejarse ni lamentarse pero, a veces, me pongo a recapacitar que la vida de los maricas ya estén metidos en el armario o no -los de dentro del armario, además, tienen el repudio de los que no lo están- no es algo precisamente envidiable, es una vida encabronada que se vive oculta porque nunca se atreven a expresar en ninguna de sus formas el amor que puedan sentir por otro hombre y su vida sexual la tienen que vivir a escondidas y siempre con esa sensación de ser observados, de estar cometiendo pecado, de ser culpables...
Tener que vivir una doble vida, hacer como que no se ve cuando por la calle pasa ese hombre guapo, de andar seguro, de talle juncal y paquete y culazo prominentes. Tener que tomar siempre precauciones y andar con mucho cuidado con lo que se dice, a quien se llama y con quien se relacionan; siempre con el miedo de que al estar en algún lugar, en una situación comprometida, ser sorprendidos. El miedo a ser chantajeados o que, al ir al hotel con el chapero, éste les golpee, les quite el dinero y nada puedan hacer, so pena de descubrir el pastel...

Sí, a los de mi generación nos tocó una vida bastante cabrona y llena de hipocresía. Muchos no tuvimos los arrestos suficientes como para enfrentarnos al mundo y hemos estado viviendo una vida de simulación que ya cansa pero que no podemos dejar porque el arrepentimiento nos perseguiría... Somos como aquel pobre perro que, acostumbrado a estar siempre amarrado, cuando llega el día en que lo liberan ya no se va y sigue echado en el mismo sitio.
Todo nos condicionó a ser lo que somos ahora y como somos...
Aunque sobre eso habría mucho más que decir, ¿no?
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© Juan Rodort & Anonimo Veneziano, 2015

martes, 17 de febrero de 2015

Martes de carnavales

Foto a color de tres hombres desnudos con el cuerpo pintado de héroes del cómic. El del centro es un célebre modelo culturista, lleva la polla levantada hasta la horizontal pintada en rojo como el slip del traje de Superman; el de la derecha es un trasunto de Robin con la polla de verde bajo el pintado chaleco rojo y el de la izquierda es un mixto del hombre araña con la polla en estado de reposo pintada de azul celeste. Mirados rápidamente parecen que van vestidos...

                            Locos años en que nos disfrazábamos todos los amigos de la pandilla –los chicos de chicas y las chicas de chicos-. Más tarde, cuando comenzamos a salir a escondidas de nuestras amigas –una vez que las acompañábamos a sus casas-, quedábamos Manu y yo en un sitio ya convenido para ir al “barrio del pecado”: Chueca.

Pero la primera vez que nos disfrazamos Manu, una de las Maris y yo, ganamos un premio al conjunto de disfraces más original en la Plaza Mayor de Madrid. Diploma, trofeo incluido, más unas pocas miles de pesetas en metálico y la enorme satisfacción de ser elegidos entre bastantes participantes. Y fue todo de pura chiripa, a última hora nos apuntamos al concurso -¿por qué no?- y nos llamaron para subir al escenario y desfilar (teníamos que tener un nombre e idear una coreografía, como vimos que hacían los que nos precedían).
Dijimos ser “Los familiares” y subimos bastante azorados. El primero en salir a los focos fue Manu y ya con su sola presencia arrancó exclamaciones de asombro y risas... No era para menos. Como una maruja de barrio, con las medias semicaídas, una bolsa de la compra de red donde se veían cuatro cosas que habíamos cogido de la cocina de la casa de Mari, un pañuelo anudado a la cabeza y maquillado de forma horrible –pintados de negro algunos dientes que al sonreír hacían el efecto de mellas- con su enorme bigote negro, tal cual, y un vestido de la madre de Mari rellenado con una cortina enrollada a la cintura para darle volumen, más una toquilla de lana por los hombros... Salió comiendo pipas de girasol –que las había comprado un poco antes para matar el rato mientras esperábamos que nos llamasen-.
Después salió Mari vestida de una especie de coronel de opereta con una chaqueta militar indefinida llena de falsas condecoraciones, una gorra de plato que me había regalado un ligue de los marines de la base de Torrejón, pantalón, botas, una fusta de la mano y una peluca estilo mudo de los Hermanos Marx  con un bigote pintado.
Y yo, vestido con una bata vieja de estar por casa de la madre de Mari formando una enorme pechera con un relleno de cortinas viejas, peluca morena, mi bigotazo y los morros pintados de un rojo-puta, medias oscuras y del brazo, artículos para la limpieza: un cubo de fregar, una escoba y un plumero con el que iba quitando el polvo a todo lo que se me ponía por delante...
Dimos unas vueltas por el escenario viendo como se desternillaban de risa los del jurado (entre ellos estaba una famosa y singular modista que era la que más nos aplaudía). Hicimos el ganso a nuestras anchas, sin cortarnos nada por el público, los focos y las risas... Íbamos a eso, a divertirnos.
Ya lo pasamos genial viniendo en el Metro disfrazados junto a otros amigos que no se querían perder el chou que pensábamos montar...
Y lo montamos, mira que si lo montamos: nos dieron el tercer premio ante el asombro de todos los que nos acompañaban y de nosotros mismos que ya estábamos hartos de ir recomponiéndonos las abultadas figuras porque los rellenos se nos caían a cada momento. Recogimos nuestros trofeos y volvimos a casa de Mari para contar la experiencia. ¡Un Martes de Carnaval único!

Los otros martes de carnavales en nada se parecieron a este primero. Nos disfrazábamos de mujeres fatales, vestidos con cuatro trapos comprados en el Rastro por dos pesetas. Historias de los Chicos de Chueca...
La más significativa y de más glamour fue cuando mi entonces novio italiano y yo nos travestimos de putón, él y de madre del putón, yo. ¡Qué éxito tuvo! Ligó más que si fuese una verdadera tía. Llevábamos unos teteros rellenos con medias bolas de poliuretano donde quedaron marcados los dedazos de los ansiosos acosadores “muy machos” que se abalanzaban sobre nuestras pecheras para comprobar si eran de verdad... Ya ves tú, como que no se notaba que íbamos disfrazados de tías. Yo, con mi enorme bigote negro, maquillado como una puerta recién pintada y mi novio como una Star del Porno venida a menos; llevaba un ajustado vestidito de lamé brillante plateado por media pierna, medias de encaje blanco y unos zapatones con alzas ortopédicas confeccionados en mi estudio con trozos de maderas todo repintado de purpurina blanca... Desfilamos por la pasarela-escalera del Café Figueroa, la meta del desfile de carnaval de todos los maricas. Donde se formaban unos tremendos atascos a la puerta provocados por las falsas pilinguis arremolinadas a la puerta, entrando y saliendo, subiendo y bajando la escalera del café mientras el dueño nos filmaba en un video casero... Y yo, llevaba un bolso colgado del brazo, haciendo juego con el mobiliario...
¡Para fusilarnos de risa!
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© Juan Rodort, 2015 

domingo, 15 de febrero de 2015

Juegos de piel (XVII)

Dibujo de dos hombres desnudos de espaldas, uno ligeramente inclinado, apoyando su pie sobre las nalgas del otro, tumbado bocabajo -en posición oferente-. El ano y sexo del erguido están dibujados con detalle. El fondo es un bonsai en maceta y las siluetas del paisaje desnudo...

(© Juan Rodort, 2012 -Tinta negra sobre papel. "Doble enroque 17"-)

TABLAS
(Doble enroque)

17. Medianoche

               Ebrios golpes irrumpen mi sueño recién encabezado,
               golpes demandando besos relegados; portal de abierta madrugada.
               Cuerpo extraviado-poseído en frenético susurro de caricias
               borradas de tu infiel memoria de tiempos cálidos,
               desleídos besos ahogados en alcohol y llantos. Eras
               un pelele revestido de cowboy a duras penas sostenido.
               Recordabas el camino de los días de obscenas horas,
               del tiempo contenido de lujuria en tu piel asustadiza,
               lugar ensamblado de carnes oferentes en lecho-ara, sacrificio
               repetido en cada tarde. Llegaste olvidado en tu memoria,
               tocaste a mi puerta quieta y suspendida en tu abandono,
               cárcel espartana de fiestas magras de sonidos. Tu ausencia,
               silencioso tedio de las tardes sin tu cuerpo, rencorosa.
               Te abrí mi puerta, al nublo vaivén de tus sentidos disfrazados,
               abrí las células impregnadas en perfume a ti debido aquellas tardes,
               cobijé tu asolado cuerpo en mis brazos tan sedientos,
               caverna donde abriste nuevamente mis heridas.
               Suavemente tu disfraz de pistolero fracasado fue cayendo,
               deslizadas manos tu cuerpo recorrían presurosas del registro,
               mansa piel rendida en los lazos corredizos de mis dedos ebrios;
               de golpe, irrumpido mi sueño recién encabezado,
               demandabas besos relegados en mi portal de abierta madrugada. 
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© Juan Rodort, 2012

viernes, 13 de febrero de 2015

Juegos de piel (XVI)

Dibujo de torso desnudo de hombre de espaldas con las nalgas redondas bien marcadas. El escorzo está roto para dar sensación onírica. Al fondo la silueta desnuda del Guadalquivir a su paso por Sevilla con un árbol de jacaranda en una orilla y palmeras al otro lado del río.

(© J. R. Ortega, 2005 -Jacaranda, en Sevilla-)


TABLAS
(Doble enroque)
16. Desfile

               Visión extraordinaria tu prieta carne exhibida en volumen duro,
               camuflados músculos atezados bajo estrecha tela prisioneros,
               inevitable encuentro sofocado; tu piel bailona al ritmo del desfile.
               Carnaval de pueblo levantino abierto en flor. Exhibidos cuerpos,
               dulce visión de obsceno movimiento, tus caderas y tus piernas
               constituida imagen, deseada fibra con que cubres tu pernera.
               Absoluto disfraz que no puede ocultarse a mi voraz mirada,
               sedientos ojos saciados al instante y vueltos a devorar tu carne.
               Astuta carne camuflada bajo lienzo redundante de tus curvas,
               deglución incontinente tus nalgas sofocadas. Detenido ritmo
               procesional, tu cuerpo provocado bajo ropas íntimas de otro siglo.
               Tu rotundo cuerpo de hombre afirmando ambiguas conclusiones,
               alegando ser provocativo macho para otros ocultos machos,
               amparado a la falda incomprensible de tu pareja absorta.
               Cuerpo de hombre concluido para un desfile solo y sin ropajes.
               Cuerpo secuestrado en mis ojos de anhelo encadenado.
               Cuerpo despojado de melindrosa ropa que exhibes ruboroso,
               consciente del nervudo almacén poderoso de saldo al mejor precio.
               Quiero acaparar los pases del único espectáculo, que tu cuerpo sea
               fiesta golosa en mis manos -voraces tijeras- de tu disfraz destructoras.
               Apretado cuerpo desnudado, secuestro en medio del desfile,
               gozosa plenitud de mis caricias divulgando tu piel en salto.
               Brazos para ser poseídos en frenético ademán, rostro
               semioculto bajo el ala del sombrero, ojos desbordados de deseo.
               A qué disimular el comercio a que te ofreces,
               desnuda la visión pasmosa de tu cuerpo ajustado en abierto tiroteo;
               vaquero travestido en cuerpo agasajado.
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© Juan Rodort, 2012

miércoles, 11 de febrero de 2015

Viejos maricas de ayer y hoy

Foto en color del cuadro (10 en total, uno al lado del otro) de este artista que podreis ver con todo detalle en su web. Aunque es una pintura, el tema podría "ofender" al mandamás Blogger, la he quitado al igual que he hecho con mis propios dibujos "de tema sexual". Merece la pena pinchar el enlace de la web de Joerg Rautenberg para admirar esta obra de tan especial encanto y sensual estilo. Censuras las ha habido siempre, pero censurar el desnudo masculino sistemáticamente es de tarados y gentes con serios problemas de identidad...

(© Joerg Rautenberg,10 Männerportraits 90x20cm)

                      Como si fuera parte de la historia "Las viejas putas" de Rau Copi, los Chicos de Chueca ("The Chueca's Boys" para entendernos) se hicieron mayores. Viejas putas ya lo fueron cuando eran unos jóvenes alocados que protagonizaron tantas historias -la mayor parte cómicas- dignas de una novela; ahora son unos viejos maricas en toda regla.

Esta fría mañana de invierno -¡qué típico!- el viajero recuerda algunos de aquellos episodios "que le contaron". Pero es el presente de estos protagonistas involuntarios de las viñetas que el genial J.R. Ortega inmortalizara a mediados de los años ochenta del siglo pasado lo que interesa contar...
Dicho de esta forma parecerían historias de tintes casi "dickensianos"... Aquellos pobres maricas en sus miserables vidas nocturnas pululando por un Madrid recién salido de un oscuro pasado represivo -muchos de ellos lo fueron, represaliados en alguna ocasión a golpes de insultos y cuanto menos de identificación por la policía mientras trataban de olvidar "su condición" en oscuros antros, destrozándose el hígado a base de copas "de garrafón"-.
De este cuarteto de amigos inseparables ¿qué ha quedado hoy?

Es pronto para andar haciendo análisis biográficos de estos chicos que vivieron la noche del barrio de Chueca en sus comienzos, dando la cara para que futuras generaciones -y ellos mismos- pudieran salir a la calle con la cabeza bien alta, cogidos de la mano, besándose sin miedos al vapuleo verbal y físico, en muchos casos. Pero estos cuatro amigos siguieron su vida, cada uno por su lado. Aquella vieja idea de montar un local donde se servirían copas decentes y té con pastas, sentados alrededor de una mesa camilla, al amor del braserito, como auténticas abuelas haciendo punto... tuvo realidades paralelas. Así fue como nació la idea de aquel primer hotel gay en la Costa del Sol y, cuando el negocio quebró -como toda idea pionera-, el bar de copas para chicos de cuero... con estilo, que funcionó hasta no hace muchos años en que cambió de dueño. Porque eran ellos mismos esos dueños de sus propios negocios. El hotel en Torremolinos era propiedad de Manu. El bar de copas en Chueca fue propiedad de Migue. Tanto su novio Tom como Antonio se limitaron a asistir como eventuales empleados-amigos de confianza.

Al día de hoy, el viajero sabe que Tom volvió a Sydney, de donde era, para montar su propio negocio de hotel gay en aquellas exóticas playas australianas. Rompió su noviazgo con Migue en pleno auge del bar de copas. Fue simplemente que Tom se sentía asfixiado bajo la tutela de Migue, siempre tan dominante y mandón con sus cosas... y a Tom lo consideraba de su propiedad. Tom era encantador hasta que se le torcía el humor, entonces salía el monstruo que anidaba en su interior dormido. Temible en sus arrebatos de ira. Y a Migue le ocurría lo mismo, solo que era un recurso para sobrellevar su escasa estatura; Migue siempre fue más bien bajito y le atraían los tiarrones altos, fornidos, enooormes... era su debilidad. Tom, lo era. Porque hacían una chocante pareja: Tom, alto y delgado aunque fuerte y atlético. Migue, bajito y cachas a fuerza de machacarse en el gimnasio. El bueno de Antonio les gastaba bromas al respecto de sus estaturas dispares, él era el único que podía hacerlo sin que se le echaran encima al degüello los dos a la vez... Y de Manu. Bueno, antes hablar de Antonio: era el amigo polivalente, servía de consuelo a unos y otros. ¿Y a él, quién le consolaba? Ese era su problema, que aparentaba ser más fuerte de lo que en realidad era. Antonio era un sentimental, un enamoradizo de amores imposibles y desgraciados... a la busca y captura de un novio que nunca le duró lo suficiente como para poder llamarlo así en vez de un simple ligue. Y se dejaba mangonear por Migue, como dos gatos que eran -los dos Leos-; tuvieron sus rifirrafes, antes que Migue se hiciese novio de Tom, pero no hubo química sexual entre ellos, así que siempre se consideraron como "hermanas". Juntos eran los machos dominantes. Migue el macho alfa del cuarteto... Y, Manu. ¿Qué decir de una personalidad tornadiza y caprichosa de niño mimado y rico? Con su sempiterna boquilla para sus cigarros egipcios -él no podía fumar las marcas de la plebe-...
Y estaba la historia en que Tom volvió a su patria -nunca consiguió integrarse en la idiosincrasia madrileña-, Migue vendió el bar de copas y se retiró a una de las fincas familiares donde parece ser que rehizo su vida (el viajero no puede dar crédito, pero Migue tiene novia "mujer-mujer"), ¡y de qué forma!
Manu ha enloquecido, atrincherado en su finca de los alrededores de Madrid. Las últimas noticias dicen que acogió a su anciano padre -que muchos años antes le desheredó por maricón- no se sabe si por venganza o por caridad. Pero allí viven, enfrentados... y es que a Manu siempre le fueron las historias truculentas con tintes algo sado-masoquistas.
Y, por último, pero no por ello menos importante: Antonio. De este chico, ahora jubilado, mejor sería escribir una novela que contase sus aventuras. No en vano le llamaron -Migue se lo puso- "Antoñita, la fantástica" por el aquel de que siempre estaba fantaseando sobre sus proyectos. Proyectos que la mayor parte de las veces no pudo realizar por falta de presupuesto. Antonio era hijo de una familia trabajadora y nunca tuvo dinero, dependió de precarios empleos y se arruinó en empresas ilusorias. Fue el gobernante (nunca le gustó los apelativos en femenino) del hotel gay de Torremolinos -esa sí que es una historia para otra novela-. El decorador del bar de copas de Migue. El "mantenido" de Manu cuando le flaqueaban las economías; muchas economías tuvo que hacer para poder salir de copas con sus amigos (aunque la mayoría de las veces le invitaban, pero su orgullo le impedía ser un mantenido), a la fuerza se dejaba invitar. Antonio vive actualmente en Florida. Tiene un novio -¡por fin lo consiguió!- y parece que son muy felices, aunque sigue ideando empresas y proyectos que se le van quedando sin realizar por lo de siempre, la falta de medios económicos. Pero su riqueza es su propia experiencia. Ha vivido al límite. Y de él sería mejor hablar más adelante... hoy, no.
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© Juan Rodort, 2015

lunes, 9 de febrero de 2015

Maricas en la oscuridad

Si alguien se atreve a censurar esta página por contenido sexual "explícito", me cago en la madre que lo parió...

La historieta "Cuarto'scuro", original de J.R. Ortega, salió publicada en la página 21 del número 16 correspondiente al mes de abril de 1986 (Año II) de la revista MUNDO GAI, una precaria publicación, si no la única, en el naciente mundo gay del barrio de Chueca madrileño.
Es la segunda entrega de una corta serie de historias gráficas ideadas por J.R. Ortega para esta publicación bajo el título general de "The Chuecas's Boys". La primera entrega salió ya publicada en este blog el viernes 2 de enero de este año bajo el título de "Los Chueca's boys" con la historieta "(En"Carna-(tú)vales" (mucho)", coloreada en parte y comentada pero sin ánimo de continuar publicando el resto de la corta serie de historietas gráficas que J.R. Ortega nos dejó... ¡Una verdadera lástima!
Este chico siempre fue un pionero y, cuando sus ideas se iban haciendo realidad, ya estaba en otra, más novedosa...
Esta es otra aventura (no vamos a descubrir aquí quién es él) de los cuatro amiguetes que dieron pie a la versión dibujada. Las historias están basadas en sucesos reales que les pasaron a estos amigos. Solían salir de copas siempre los cuatro juntos, de ahí el título que en principio debió ser Los Chicos de Chueca pero se quedó en su versión "hispa-inglish".

Y dicho lo anterior, he aquí la traducción de la viñeta (necesaria para su comprensión a los no madrileños del año 86 del siglo pasado).
La acción comienza en un antro, un bar de copas gai cualquiera del barrio madrileño de Chueca. Poca, poquísima luz, sonido-disco a tope, voces gritando para poderse entender. Al fondo se ve iluminado un cartel: "Black Room" para indicar que se va al Cuarto Oscuro tan en boga en aquellos locos años en que todavía se follaba sin condón y la amenaza del sida eran solo rumores... Música, humo, cervezas en botellines bien agarrados para beberlos a morro, focos verticales sobre la barra iluminando las copas y unos pies sobresaliendo de detrás de la barra indicando que están follando o lo que sea allí abajo -solo se ven las cuatro plantas de los pies-.
Los Chueca's Boys tienen nombre:
El de las largas boquillas para fumar sus cigarros egipcios es Manu (sofisticado él).
El bajito cejijunto con gorra y adminísculos de cuero es Antonio (ya le conocen de alguna aventura de "Antoñita, la fantástica"), dice: "Me lanso a l'aventura" -Me lanzo a la aventura-. Él y Manu solo son buenos amigos.
El otro bajito de cuero y larga nariz es Migue, lleva un botellín de cerveza en la mano; le contesta: "T'acompaño" -Te acompaño-.
El alto y rubito (no se aprecia al ser el dibujo en tinta negra) de detrás es Tom, el novio de Migue (más conocido por "El Brutito").
La segunda viñeta: Interior de un clásico cuarto oscuro de esos años. Oscuridad total salvo los resplandores rojizos de los cigarros: Hay varios grupitos haciendo sus cosas:
Por el fondo se ven entrar a Migue y Antonio. Delante, dos sadomasocas se dan de palmetazos ("¡Ay, sí" "¡¡Plaff!!"). Y a la derecha una pareja se lo monta ("Ooooooohh!! Aaaaaaahh!!"  "¡Ñam, ñam...! ...(¡uy!, un pelo...) ñam, ñam, ñ" con abundante salivas de estar tragando algo gordo y enorme).
Fuera de viñeta alguien sofocado: ("¡Aafg!! ¡Auff! ¡Uf!").
La tercera viñeta: Antonio toca una piel sudorosa y turgente -le parece- e imagina a un macizo atlético. El tocado le dice: "¡Holaaa, corasón!" en tono musical de marica acabada.
La pareja que se lo monta sigue: ("¡Más, más, más, más... asííí...asíiii...oooohm!!!.......¡Ah!.......") el que secciona: ("¡¡Sglús, sglúsp!! ¡¡Esglúsps!!"). que no necesitan ninguna traducción.
La cuerta viñeta: El supuesto atleta dice: "¿Hasemos un numerito...?" y Antonio contesta: "...Meno" -Bueno-. Mientras Migue se está follando a otro ("Splaf, chup, chuf" -palmetazo y polla metida en sitio lubricado-. "...Oig... síiii... Toda, toda...", el que recibe. La pareja de la derecha se reconocen: "¡Grasias, HIJO...!" -Gracias, hijo- dicho con tono agradecido y lleno de placer del que se acaba de correr. "¡Oh, sielosss! ¡¡¡Papá...!!!" con la boca llena de leche paterna.
La quinta viñeta: Tanto Migue como Antonio se están follando a sus respectivos ligues: "Más, MÁAAS ¡¡¡PÉGAME!!! MÁS" "ZAS" "Ag, ag, ag" "¡¡PLAFF!!" mientras que entra Tom buscando a Migue. "¿Amor, dónde stásss?" ¡clip, clip, clip! -encendiendo el mechero-. "¡O'tiah! Mi brutito", -Hostia, mi brutito- piensa Migue. "Chop, chop" -sigue el mete saca húmedo-. "¿Vamos a casa?, corassón" dice el follado.
La sexta viñeta: Tom, acompañado de Manu, ha encendido el mechero y la escena del folleteo queda descubieta. "Oh, sielos..." -Oh, cielos- dice Migue y "¡Peroooo bueeeeno!" se sorprende Manu.
Última viñeta: Exterior del XXX's BAR. Los cuatro amigos huyen  horrorizados por las focas reinonas que se han estado follando dentro en el cuarto oscuro. "...Oig... chica" "...Corassones... ¡Volved!" suplican los orondos y sudorosos que han sido follados por Migue y Antonio, una amiga foca con menos suerte lagrimea ante lo que se ha perdido. Los cuatro amigos indignados huyen echando pestes "¡Ya no te puedes fiar...!".
Y una nota del autor: Todos los personajes y situaciones son ficticios, cualquier parecido con la realidad es "puta" coincidencia... 
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© Juan Rodort, 2015

sábado, 7 de febrero de 2015

Porno-selfies

Divertida foto en color de un joven desnudo de frente, con cara de sorpresa-terror por el hecho de tener la polla aprisionada en un consolador vaginal -o anal-. El hombre posa para el que ha tomado la foto (aunque el título diga auto-foto, "selfie"). No se sabe qué es lo más porno, si el tatuaje pectoral de lo más... o el artilugio masturbador. La foto tiene su gracia, pero para nada es "explícita", pero... por si acaso la quito no vaya a ser que Blogger me cierre el chiringuito.


                   Se les veía venir. A la chita callando... La invasión de imágenes pornográficas tomadas por los pornoerotómanos de turno, los exhibicionistas metidos en su armario ropero, en el cuarto de la plancha, en su habitación, en los pasillos del metropolitano o en los parques públicos... Cualquier lugar será bueno para la instantánea pajeril o coitoanal (o coitovaginal, al gusto) del susudicho o susodichos. Porque una cosa es la masturbación en solitario y otra la masturbación colectiva o a dúo o trío... (eso según las posibilidades de cada quien o quienes).
Y ahí están, cámara en mano, haciendo equilibrios para seguir con el jadeo continuo y el enfoque del acto sexual. Exhibicionismo puro y duro. ¿Será delito? O eso es solo cuando no se ha puesto el consabido +18 en su sitio... Tengo un vacío legal sobre el tema, no me puedo pronunciar. Pero no me contengo la lengua (o la tecla, soy un usuario de tecla fácil) para acusar de gilipollas a los que se retratan en situaciones que en un futuro quizás no muy lejano les supondrá una busca y captura de esas imágenes por el proceloso mar de internet donde se habrán escondido, camuflado, suplantado, encriptado... y algún ado más, para que no se puedan borrar. Ahí seguirán hasta el fín de los tiempos cibernéticos, acusadoras imágenes.
Esto mismo le pasó al que suscribe -no lo de subir un porno-video-selfie, no- con unas fotos ilustrativas a sus escritos, fotos que a la hora de querer borrar o recuperar-arrancar de las garras de la sacrosanta Red de redes no hubo forma ni manera. Por ahí siguen, mostrándose impúdicas, mezcladas con otras imágenes que en nada tienen que ver con el autor, que confunden al visionador porque se pregunta ¿qué coño está haciendo este tío con esa gente o gentuza? Una mezcla de churras y merinas, todo sacado fuera de contexto.
Y esta amenaza de Andrómeda se cierne sobre los porno-selfies. Que cada cual haga lo que le plazca con su imagen. Arrieritos somos y por mi puerta pasarás... si pasas. Esa es una maldición trapera que suele echar el viajero a los niñatos incordiadores de cada día... No les desea el mal directamente, sino sugerido...

La mañana se enturbia con nubes cargadas de nieves, los fríos pronosticados han llegado. ¡Qué miedo! El cielo cubierto de densas nubes negras rasgadas por algún atrevido rayo de sol invernal. El viento huracanado trae la tempestad sobre nuestras cabezas... Cualquiera diría que el viajero hace una comparativa con el panorama socio-político del momento. Y que nada tiene que ver con los porno-adictos-autocomplacientes, pero tiene que ver. Nada va a su aire, suelto, sin relacionarse intrínsecamente con los demás hechos cotidianos. Las porno-selfies y las restricciones de las libertades están íntimamente unidas... al tiempo si no.

De momento, mirar esas imágenes instantáneas de gente follando y haciéndose fotos (no puedo imaginarme cómo se concentran en mantenerla tiesa a la par que enfocada) me divierte. Antes, cuando solo eran las de muchachos en calzoncillos en sus cuartos de baño, en sus habitaciones, en un solitario rincón, esas fotos me daban -y me siguen dando- bastante morbo. Más por observar su entorno íntimo, ver las prendas íntimas desperdigadas por el caos particular de su cuarto, sus objetos personales expuestos sobre las repisas del baño... es mucho más que verles la polla o lo que quieran mostrar en esa auto-foto (la verdad es que llamar selfies a autofotos me parece de una gilipollez suma, pero las modas son así, memas de caerse de culo). Divertido miro sus cuerpos retorcidos para que entren en la pantallita, divertido y cómplice de su travesura. Yo, desde luego que no, no voy a enseñar mi culo en público -mucho menos mi polla-. Bastante les importará al público mis intimidades físicas teniendo carnaza joven y turgente a la vista. Solo a los gerontofílicos les podrían interesar mis carnes ajadas y maltratadas por mis excesos. ¡Que me quiten lo bailao!

Aquí otra foto tomada por el mismo joven que están sodomizando (dando por el culo, para entendernos) no se sabe si con el puño entero ya metido -no se aprecia bien en la imagen- o por una descomunal polla... El caso es que su expresión es mitad dolor, mitad placer... o está fingiendo y le gusta a tenor de la prominente erección que tiene en primer plano de la foto. Alguien con mala idea diría que le está cantando una "saeta" al Jesus del Big Power...

Pues bienvenidos sean los porno-selfies, si nos alegran la vista a los morbosos.
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© Juan Rodort, 2015

jueves, 5 de febrero de 2015

Amor entre hombres

Aquí, la foto lo dice todo: dos hombres desnudos enlazados, besándose en la boca con pasión mientras las nalgas de uno se asientan sobre el sexo del otro (no se ve nada "explícito"). Puede ser el principio, o el durante, o el después de la perfecta unión de los cuerpos. Todo en la foto da un halo de amor sublime y de deseo carnal fundidos en uno.
(http://dewayneinsd.com/gabriel-clark-fucks-levi-karter-cockyboys/)

                 Esto es el amor pleno, amor que no pide nada más que el momento. Amor que no construirá nada, pero que será el más pleno, amor desinteresado, amor de dos pieles masculinas, amor de cuerpos fuertes, de sudores abundantes; amor de dos hombres que saben lo que uno desea del otro, amor casto por que no pide, amor sin futuro ni pasado. Amor para vivirlo sin remordimientos. Amor entre hombres.
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La foto en color virando a tonos marfiles de un joven semidesnudo con minúsculo slip blanco de prominente paquete que sueña el sueño del rostro dormido de este Antinoo de vellosidades bien dosificadas en cada uno de sus sitios, barba, axilas, pecho, pubis y piernas... Reposa sobre un mullido vellón y almohadones esperando despertar con un beso de amor...
(http://modelosmasculinosmalemodels.blogspot.com.es/2014_05_01_archive.html)

El perfume de tu sudor aún me envuelve,
perdura en tu cuerpo y el mío,
tu esencia masculina sigue en mi;
te miro dormido y cansado.

Dormido eres todo mío,
tus miradas no viajan lejos,
tus pensamientos reposan;
dormido eres solo mío.

Te miro y construyo sueños
en un mundo que es nuestro,
te beso bajo el sol y las estrellas
y nuestros corazones laten a la par.

Dormido te amo
y estás solo conmigo;
si duermes, la vida es un paréntesis
y tú y yo estamos en él.
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© Anonimo Veneziano, 2015

lunes, 2 de febrero de 2015

Llamadas a medianoche (historias para no dormir)

Foto en blanco y negro con tono azulado de Stanley, by Quaintance, 1950. Joven desnudo y dormido, tumbado bocabajo semitapado con una manta a rayas, las nalgas redondas y turgentes en el centro de la foto, su cabeza reposa sobre los dos brazos, las botas vaqueras y los calcetines blancos tirados delante, el fondo un sencillo telón plisado. El hombre lleva el cabello cortado a la moda de los años 50, tiene vello solamente en las piernas. Espera nuestro beso para despertar del encantamiento...
(http://www.photosapiens.com/Quaintance-1902-1957-Phoenix-Arizona_4593.html)


                           A las once de la noche suena el teléfono. Metido en la cama desde hace pocos minutos, doy un salto hacia el teléfono del estudio, el más cercano a mi habitación, pensando en lo peor, nadie llama a estas horas a menos que sea una urgencia.
Reconozco su voz bajo los fuertes latidos de mi corazón acelerado por el susto:

Holaaaa, que soy el Antoniooo. Pero ¿sabes la hora que es?. Ay, perdona ¿estabas durmiendo? No, acababa de acostarme. Bueno, te llamo el próximo fin de semana... No, espera, ya que estamos... ¿qué hora es ahí? Lo siento, Carlos, son poco más de las cuatro. Sin problema, Antonio, es que me tengo que levantar a las cinco de la mañana para llegar al trabajo a las siete. ¿Qué día es hoy? Todavía estamos en domingo, mañana lunes tengo que trabajar. Es que desde la última vez que hablamos, después de las navidades... Sí, ha pasado justo un mes... ahara me salió este curro y, de todas formas, pasadas las diez de la noche cuando suena el teléfono pensamos que es algo malo, ya sabes... ¡Cómo lo siento, Carlos!, vuelve a la cama... No, ya que estamos, sigue...

Antonio, "Antoñita, la fantástica", vive en Florida. Carlos, en Alicante. Les separan, además de unos miles de kilómetros de océano, siete horas de diferencia. Cuando el cálido sol entra por los ventanales del apartamento de Antonio, la fría luna del primero de febrero ilumina la ventana del dormitorio de Carlos. Siempre que dice que vive en Alicante la gente imagina playas y buena temperatura sin pararse a pensar que hay montañas y pueblos en el interior; Carlos vive en la montaña alicantina. No hace mucho estuvo nevando, no en las calles pero sí a unos cientos de metros, al lado del pueblo; un espectáculo soberbio cuando Carlos pasea y mira la nieve por encima de los tejados de las casas. Desde su estudio, donde ha cogido el teléfono, tiene una buena vista de las montañas al fondo, la Sierra de Aitana con restos de nieve blancos o rosados según qué luz del sol se refleje en ellos. Ahora, al teléfono, a oscuras, oye a su antiguo amante, insiste en que no cuelgue, hace mucho que no tenía noticias suyas. Y siempre son tremendas. Este chico no sabe lo que es la paz y la tranquilidad de una vida sin sobresaltos. Carlos se entera de que el actual novio de Antonio ha estado hospitalizado por unos problemas pulmonares -viejas secuelas de algo que le explicó en otra de sus largas llamadas-. Y es que Antonio no es de los que escriben, es directo. Agarra el teléfono y lo funde en la hora y media de conversación; esta noche ha sido breve, ha contestado a las preguntas de Carlos, siempre disculpándose por la hora... que la próxima vez tendrá en cuenta la diferencia horaria entre Florida y España, que lo siente de nuevo. Carlos insiste en querer saber el estado de salud del novio, y del mismo Antonio que no ha estado nada bien después de un aparatoso accidente "de carro" -ya se le pegó el habla de allá-. Y es que este chico lleva una temporada estresado, con escesos de trabajo, de preocupaciones, de incidentes y accidentes... En la última llamada -el día de fin de año- le contaba a Carlos que en unas horas saldrían en un yate para ver los fuegos artificiales de la medianoche desde la costa de Florida. 
Y este es Antonio, aquel novio comodín, un novio intermedio entre dos grandes amores de Carlos. Una sustitución de pareja, un paso entre una pasión y otra...
Bueno, no exactamente. Carlos y Antonio se conocieron en Madrid una alocada noche de verano de 1986... Regresando los dos de sendas juergas en el autobús nocturno del barrio. No vivían demasiado lejos uno del otro y sin embargo nunca habían coincidido hasta esa noche. Fue un hola-hola, ¿vienes a casa?... el resto fueron unos dos años y poco más de amores o batallas amorosas, desamores o discusiones por poca cosa y alejamiento definitivo por motivos de trabajo en el extranjero. Antonio estuvo una larga temporada fuera y, a la vuelta, era otro. La ruptura fue violenta. El odio de Carlos virulento, no supo las verdaderas razones de esa ruptura hasta hace bien poco, en una de esas largas llamadas de Antonio.
Durante muchos años se mantuvieron en silencio. Carlos casi lo tenía olvidado. Antonio siguió su ascendente etapa de viajes y experiencias... Motivo de una novela, extraordinarias experiencias, terribles algunas veces, emocionantes y peligrosas otras... Carlos siguió a la búsqueda del verdadero amor, de flor en flor. Antonio había sido una flor más en su camino.
El reencuentro, después de muchos años de no saber nada el uno del otro, fue de pura casualidad. Una búsqueda en internet y el resultado del trabajo de Antonio en pantalla con una dirección electrónica de contacto. Un email escueto. Una contestación desconcertante... e interminables llamadas de teléfono desde el otro lado del Atlántico.
La llamada de anoche no es sino una continuación de la historia... (continuará)
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© Juan Rodort, 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

Juegos de piel (VI)

Dibujo de dos siluetas de hombres desnudos fundidos en transparente abrazo, repetición de las siluetas en los laterales superiores (nada "explícito" pero sí de tema sexual más que amoroso... y, además ¡son dos hombres!)
(© J. R. Ortega, 2010 -Tinta negra sobre papel, "Recuerdos de amor"-)

TABLAS
(Doble enroque)

9. Tercer encuentro

               Has vuelto en la distancia a pensar mi mano trémula,
               la noche bajo ocultos ritos me lo cuenta. Distantes manos,
               nuestras colmadas manos de caricias soñadas. Estamos
               en costas opuestas del mismo mar embravecido, la lluvia nos formula
               promesas de reencuentros, de otras noches inciertas,
               cuando tu mano decida a qué lado acoplarse, cuando
               tu piel despierte del lento viaje viril ensombrecido a que la obligas,
               cuando mi piel escurridiza se amase con tu piel definitiva.
               Luego, qué nos pueden importar las imágenes olvidadas,
               antiguas fotos premonitoras de esta dicha que nos ata,
               nada importa en la distancia. Pienso tu rostro crispado cuando
               mi mano nimbó en tu mano limosnas de caricias denegadas,
               inútil contacto a bofetadas de tu cuerpo sorprendido,
               tu cuerpo travestido de viril indumentaria homologada,
               camuflando sentimientos. Cruel caricia a mano abierta
               mi rostro besó tus dedos a velocidad inusitada, luego
               mis ojos besaron tus puños ofuscados, mi boca libó
               intensas amarguras de tu piel viril defendida. Golpes
               parecidos a besos eran cuando rodaste por mis brazos
               pidiendo besos nunca antes imaginados.
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© Juan Rodort, 2012