lunes, 30 de junio de 2014

Vértigo


Hay días en que no siento el suelo bajo mis pies, hoy es uno de ellos.
Seguramente es la falta de sueño. He dormido mal y poco, despertándome con sobresaltos, desvelándome durante un par de horas en que no se me ha ocurrido mejor idea que corregir la anterior entrada de este blog...
Y va a ser que Justo (él siempre tiene razón) esté en lo cierto, que me estoy volviendo en un adicto a la red... Pero no, no lo creo. Aunque bien es verdad que no realizo otra actividad "creativa" que mirar fotos, vídeos y correos electrónicos.
¿Dónde quedó aquel desasosiego cuando no podía dibujar, pintar o escribir?
Desde 2008 no he vuelto a tomar un pincel. Vale que ese año estuve prácticamente inválido, con el hombro derecho inmobilizado por la rotura de un tendón... Pero mi inmobilidad ¿comenzó entonces? Sí, empecé a pensar en qué utilidad, qué sentido tiene seguir pintando cuando no veo resultados... Y es que me gusta el aplauso, el reconocimiento; no en vano soy un Leo de pies a cabeza. El orgullo y la soberbia me pueden.
Ay, la vieja historia seudorreligiosa conque fui criado vuelve y vuelve cuando ya la creía desterrada, borrada de mi memoria. Y es que la memoria hace malas pasadas. Yo y mi otro yo. Enfrentados.
Es curioso que en los últimos sueños se repitan imágenes sacadas de otras imágenes vistas durante la vigilia, pero transformadas. O que vuelva y vuelva una y otra vez al mismo escenario del sueño. Pero nunca es realmente el mismo, va cambiando a medida que van pasando los años. Recuerdos viejos sueños y, comparados con los últimos, han pasado muchos cambiso en sus estructuras, sus personajes... ¿Por qué me veo en algunos sueños, a veces, hablando idiomas que desconozco? ¿Por qué me veo distinto a como soy físicamente en el día? Tengo una larga melena negra y sedosa... ¡quién la tuviera! Soy el joven brioso y enérgico de años atrás... Ya se, ya se. Me dirás que eso tiene su explicación con lo que me gustaría ser en realidad y esas cosas.

Me siento cansado. Estoy sentado y sigo cansado (es una pequeña broma).


domingo, 29 de junio de 2014

Cada día es un orgullo, no necesariamente gay




Veo en internet unas fotos del Carnaval Gay que se viene celebrando por estos días.
Que no me vengan conque es el día-del-orgullo-gay, porque no hay nada de lo que estar orgulloso que no sea por ser una persona, una buena persona.
Creo que en pleno siglo 21 ya no caben celebraciones de días de nada. Lo que tenemos, lo que debemos hacer es celebrar nuestro día a día, mejorando a nosotros mismos, lo demás vendrá por sí solo. No se por qué me recuerdan estas palabras a textos religioso-católicos... Será por el aquel de mi orientación religiosa desde muy pequeñito; me ha costado casi 50 años desmontar esa "educación religiosa" para venir a ser solo persona amante de la vida y la belleza. A veces el ser humano me avergüenza, cuando veo lo que los humanos estamos haciendo con nosotros mismos y con nuestro medio entorno: todo el planeta (y buena parte del espacio circundante, lleno de basuras cosmonáuticas...).

Lo dicho, no existen días de orgullo de nada, mejor que sean días de reflexión para corregir los errores humanos acumulados milenio tras milenio.
Y no me estoy dejando llevar por el pesimismo. Que razones, las hay.
Pero ya estoy más que harto del dichoso "Día-del-Orgullo-Gai" (con i latina) convertido en un circo de dudoso gusto. Ya existen las fiestas de Carnaval. Pero, claro, en estos días de junio hace más calorcito (hablo de Europa) para ir hecho una loca despeinada y medio en cueros; que no, que no, no me veo reflejado en esa mascarada. Y eso que he desfilado en los primeros días del orgullo, cuando sí que había que salir para decir al resto de la sociedad bienpensante y heterosexual que ya estaba bien de escondernos como apestados (dentro del armario). Pero, ocho años después de haberme casado con mi novio (hemos celebrado nuestro 20 aniversario desde que nos conocimos), creo que las cosas han cambiado... ¿a peor? El "hasta que la muerte os separe" está por convertirse en "hasta que el partido de derechas en el gobierno os divorcie por decreto-ley".
Bueno, quizás no falte mucho para eso. Ya hemos visto como una mayoría de diputados en el Congreso nos ha metido varios goles a todos los españoles (independentistas incluidos); en vez de reservar ese cometido a la "la roja" -penoso, penoso-. Uno de ellos (gol parlamentario) es la vuelta a tiempos que pensábamos olvidados: la "nueva" ley del aborto (ahora solo se dice la nomenclatura de la ley, nada de nombrar las palabras que puedan dar una pista de lo que se cuece en el Congreso).
Otra cosa más penosa es la feria de coplas que se han montado con la precipitada ceremonia de la coronación (sin consultar al pueblo soberano, que es el único), los consiguientes aforamientos, las duplicidades de cargos "nominales" con gastos innecesarios... etc.
Etcétera. Etcétera.
Así que ¿"Día del Orgullo Gai"? no, gracias; ya no hay ningún orgullo que celebrar. Salvo el de algún masoca que le guste que le sigan dando..., arreando fuerte -que es gerundio-.

La última vez que visité Madrid, el barrio de Chueca en el que viví por un corto tiempo, fue suficiente para ver como el mercantilismo se ha apoderando de todo.
"La gente guapa", los gais de piel crugiente y a la última... La última vez que visité el barrio me di cuenta del carnaval permanente que es aquella zona tranquila de antes, tan familiar, tan "normal". Con un mercado municipal, con sus tenderos macizorros que te derretían con su sonrisa... y no este edificio de diseño, con puestos de diseño y comerciantes de diseño... todo carísimo de la muerte. ¿Dónde quedaron aquellas ancianitas encantadoras que te paraban para charlar de sus cosas... Aquellas gentes de barrio sencillas... Ahora todo es una especie de pasarela de la "moda payaso"; todos clónicos, todos vestidos con el último grito de la tendencia dictada (he aquí que han vuelto las dictaduras a marcar de nuevo las vidas de los que viven en el gueto)  por el retrógrado/a que se tercie -no me caes nada bien, bonito/a-.
Y yo, hecho una facha (no un facha, no; una facha, en mi pueblo, significa ir vestido a tu aire, sin seguir modas, con desaliño) como el patito feo... ¡Me sentí mirado con odio!

Así que ¿Orgullo, de qué? Desde luego no de como ha ido evolucionando este país, esta sociedad pacata -desde que nos casamos en el ayuntamiento de un pueblín asturiano, no han dejado de señalarnos y apartarnos a mi marido y a mi-.
Me pueden decir que hay que dejarse ver; sí, lo admito, pero no disfrazado. Cuando salimos -mi marido y yo- vamos muy orgullosos de nosotros mismos, nos importa un bledo la opinión, los ninguneos de los demás... Pero los sufrimos con el apartamiento de la sociedad donde intentamos integrarnos (ahora estamos viviendo en otra Comunidad, que encima tienen complejos franquistas... la historia se repite a la inversa).

Ea, ya me he despachado a gusto.






sábado, 28 de junio de 2014

Forastero (I)




De ninguna parte soy, ningún lugar me quiere. Parezco "Calimero" en versión pobre.

Cuando nací -va para los 65 años de este magno acontecimiento que la Historia de la Humanidad no registrará jamás- algunos opinaron que me trajeron los del circo (efectivamente, enfrente de la casa que me vio nacer se instalaba un circo para la Feria Real de mi pueblo natal), dicho que se fue afianzando a medida que yo iba siendo cada vez más rarito. No comía, enfermaba, jugaba en solitario, era un niño caprichoso e incomprendido. El quinto y último hijo. Toda una familia mayor para reprochar mis audacias pioneras en el mundo de las artes del desconchón; era un experto en agrandar desconchones del enjalbegado a la altura de mis dedos. Y arrastrarme por el suelo de ladrillos  pintados en colorete rojo antes de dar mis primeros pasos como homo sapiens (mi mamá estaba "muy contenta" por mis actividades "artísticas" y me "animaba" con unas buenas azotainas en el culo -sic-).
Niño solitario, incomprendido, discriminado e introvertido. Buena tarjeta de visita para el diván de la sicóloga. En esos años todo se reducía al confesionario de la parroquia, una vez  hice la primera comunión (de riguroso incógnito, sin que nadie de mi familia lo supiera hasta que me vieron junto a los demás niños como una obeja negra entre tanto trajecito blanco).
Niño que jugaba con niñas (por supuesto, en los jardines del Palacio Ducal enfrente de mi casa; no me iba a ir a apedrear perros con los golfillos del pueblo, yo), que dibujaba muñecas y jugaba con "tanguitos" -trozos de maderas coloreadas para ensamblar haciendo arquitecturas- y pajaritas de papel -formando ejércitos de varios tamaños-.
Y cuando mi familia emigró a la capital no tuve más remedio que "aprender a hablar", a pronuncias las cés y dejar mi acento andaluz de lado, so burla de los compañeros de clase...
Una maravilla de sociedad que me brindaba su mejor sonrisa, siempre que me doblegase ante sus exigencias. Y lo hice. Intentaba camuflarme, ser uno más. Pero era el que descollaba, el raro y diferente, el adelantado, al que le gustaban los Beatles y los Rolling Stones por igual. Extranjero en tierra de nadie. Solitario espectador en el concierto de los Beatles en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.
Extraño en el seno familiar, sin manifestar mis opiniones que cuando intenté darlas de chico recibía un bofetón o un "tú te callas" o "los niños no hablan cuando lo hacen las personas mayores"... Interioricé mis sentimientos, me inventé un mundo, un lenguaje propio, unos juegos en solitario. Los compañeros de clase empezaron a ser los amigos de la pandilla; fueron las primeras salidas en grupo, sintiéndonos ajenos a las normas, por encima de lo establecido. Los raros del colegio. El raro de la pandilla. Enamorado de mi mejor amigo. Amor no correspondido. ¡Ay! Adolescente solitario en su mundo imaginado.
Secuestrado durante el periodo de servicio militar obligatorio. Aislado del resto de milicos, viviendo casi al margen, rozando la clandestinidad. Brutal experiencia de intento de suicidio durante una de las absurdas guardias. Esa es la moraleja.
Artista incomprendido durante los cursos en la Escuela de Aparejadores en Madrid. 

Y creyéndome un diletante por el hecho de aplaudir a rabiar desde el "paraíso" del Teatro Real de Madrid a los nuevos compositores que eran ninguneados desde butacas de patio... Pero un solitario más deambulando despistado, tímido, sin atreverme a contactar con los otros solitarios. Desconocedor de su entorno, desconocedor de su intimidad. Forastero de sí mismo.

("Tormenta sobre chatarra" J.R. Ortega, 1971)



viernes, 27 de junio de 2014

Aniversario

  

I

               A mi lado, callada paz de la existencia cotidiana,
               tu aliento en mi cuello desterrado de antiguos besos,
               tu dáctil cuerpo musicado en  la mañana de domingo,
               transgresión celular de prohibidos sueños. Pulsión temprana
               tu cálida huella impresa de insomnes dudas; aliento,
               dual respiración de muchos años compartidos,
               brecha única entre callados pensamientos.

               Tu lado y el mío, trémulo, absorbiendo la noche acompañada,
               sueño perdido en la presencia de otro sueño incierto.
               Rebusco  en la memoria quebrantada aquellos días
               de levísimas cenizas que ahora vuelven a mis ojos
               y hallo un tímido deseo de usurpar otros brazos enlazados;
               violentar  la norma de vigilias acordadas sin tu cuerpo,
               visión tántrica en la memoria distante y destruida.

               Pulsión de las palabras amasadas en la noche y sus sonidos,
               acuarela desleída tu cuerpo pincelado, húmedo y suspenso,
               bosquejada imagen ingrávida forzosa;  tu piel en sobresalto,
               conclusión de los besos dibujados.

© Juan Rodort, 2014
Muro de Alcoy


sábado, 21 de junio de 2014

Ni blanco ni negro, sino todo lo contrario


(Max Ernst, "The blessed Virgin chastizes")

Pocas horas después de la intensa goleada -por detrás, para más señas, que no se refiere a nada relacionado con los deportes- que nos han metido al resto de españoles que disentimos, no nos (me) queda más que el recurso del pataleo...

Y no se trata de elegir entre una u otra opción, que parece que solo hay dos maneras de gobierno, sino de exigir un referendum nacional  para hacer (si es que sale) un cambio. Un cambio de leyes, de viejas constituciones que en nada reflejan las necesidades que vivimos en el siglo 21. Cambio de una obsoleta carta magna del siglo pasado que en nada nos beneficia a los que verdaderamente constituimos la base desde donde se aúpan los gobernantes y demás, para sojuzgarnos. Vamos, ponerle el cascabel al gato.
Y he aquí a un gato mimado y bien gordo que se ha beneficiado de la confianza puesta en él y que ahora tiraniza con sus garras bien afiladas -como si no supiésemos que tiene un corazón de monstruo enjaulado-. El lindo gatito se ha convertido en una fiera asesina, como mínimo. Esta palabra (asesino) está muy en boga en los documentales pro-norteamericanos que nos aleccionan para hacernos doblegar la testuz y que nos la claven (la puntilla torera).
El gato no es el toro, ni el chocolate del loro el remedio. (Es que se me ponía a tino).
Puesto a patalear, qué más da ya que desbarre un poco. Por no ponerme a llorar o esconderme en el salón oscuro, como aquel rey de Rabindranath Tagore.

Nadie habla ya de referendos, ni de nuevas formas de gobiernos. Solo sigo pensando en la forma más económica para el bolsillo del contribuyente medio-bajo, porque el bolsillo del contribuyente-medio-alto -si es que lo pillan como contribuyente en el paraíso fiscal que tenga- no lo va a notar si no es con un beneficio fiscal a cuenta de las restricciones de los más débiles. O sea, nada nuevo bajo el sol. Se le sigue robando al débil para dárselo al poderoso. Y así durante milenios. ¿Siglo 21? ¿De esta Era o del Mioceno?

La Ley del Más Fuerte. Lo de siempre, vamos. (Aquí mis pataleos: ¡¡¡ta-ta-ta-ta-ta-ta-ca-tá!!!)

Y, como me encantan los refranes -a mi modo y manera, claro-, ahí va uno: "Mal de muchos, consuelo de tontos". Eso es lo que ha querido "la mayoría"; pues: "Ajo y agua" (no hace falta desarrollar el significado).


jueves, 19 de junio de 2014

Si no quieres caldo, dos tazas



El refranero español es muy sabio y previsor. 
"El que avisa no es traidor" 
A nadie nos debe extrañar que nos encontremos con una monarquía "parlamentaria" por duplicado. Si no querías un rey, ahí tienes dos. ¿Por el precio de uno? No lo creo. Dos casas reales, dos familias reales. Dos reales. Dos perras gordas... eso para los qntiguos que siguen contando en pesetas, en nostálgicas pesetas... republicanas.
En mi pequeña colección de monedas antiguas -herencia de mi abuelo materno, un liberal de los puristas que cuando llegó la República se decía: "Ésto no es, ésto no es..."- llegó una moneda de la peseta republicana, ahora ya no están en mi poder, se las entregué a uno de mis sobrinos para que siguiera la tradición... no se ya si de guardar antiguallas o de el pensamiento liberal o libre pensamiento.
¿He pasado el testigo? Solo en parte, mi pensamiento sigue igual o más liberal que antes de esta farsa televisiva orquestada por los que manejan al actual gobierno (los que siempre han manejado a los gobiernos). ¿Será delito proclamar un viva por la Tercera República? ¿Será delito pensar libremente?
No podemos acusar de traidores a los que desde hace tiempo nos han anunciado que van a hacer lo que acaban de hacer... y no han hecho más que empezar hasta que se les agote la legislatura... o más allá. ¿Quién recuerda ya aquello de la España dejada bien atada? Pues bien atada quedó, atada y amordazada o idiotizada sistemáticamente por los editoriales televisivos, editoriales tendenciosos en los diarios, editoriales subliminales en los anuncios... La farsa continúa, pero ¿hasta cuando?

Se nos ha pasado el arroz. Es más, nos están desmontando el tablado de la farsa en blanco y negro para montarnos otra a todo color... Es uno de los titulares que proclaman el acontecimiento de este jodido jueves 19 de junio de 2014. Es hoy cuando comienza el fin del mundo, no hace dos años como pronosticaban los agoreros lectores del calendario maya. Quizás entonces, lo que ahora sufrimos, comenzó a gestarse... pero no lo creo. Ésto es otra Fundación, pero real, no de ficción como la de Isaac Asimov.
Atados y bien atados nos dejaron, nos dejamos atar; nosotros mismos nos hemos amordazado y apretado las ligaduras.
Todos aquellos que no votaron en las últimas elecciones han contribuído a precipitar el nefasto suceso de esta mañana (creo que ha sido esta mañana, según ponía un titular que he leído a toda prisa).
¿Me estaré precipitando? ¿Es hoy el Día de Inocentes? No por nada, como los calendarios y las celebraciones de festividades ahora se cambian de día para acomodarlo a fines de semana, tal vez hayan cambiado del 28 de diciembre al 19 de junio el día de los inocentes. Tal vez todo sea una inocentada. Sí, tiene que ser eso, a nadie en su sano juicio se le ocurriría proclamar a un rey estando vivo el anterior. Entonces ¿qué coño va a ser ésto? ¿Dónde queda aquello de: "El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!"? o lo de ¿"A Rey muerto, Rey puesto"?
O tal vez sea este otro dicho: "A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga".
Y ya se sabe que se era rey "por la gracia de Dios" (aunque también hubo quien fue Caudillo por la gracia de Dios). ¡Qué gracia tiene este Dios! Gracia en el culo, como las avispas...

Y es que, por si no os acordabais, yo sigo pensando lo mismo que cantó Léo Ferré en 1964 (hace 50 años):

La cigarette sans cravate
Qu'on fume à l'aube démocrate
Et le remords des cous-de-jatte
Avec la peur qui tend la patte
Le ministère de ce prêtre
Et la pitié à la fenêtre
Et le client qui n'a peut-être
Ni Dieu ni maître

Le fardeau blême qu'on emballe
Comme un paquet vers les étoiles
Qui tombent froides sur la dalle
Et cette rose sans pétales
Cet avocat à la serviette
Cette aube qui met la voilette
Pour des larmes qui n'ont peut-être
Ni Dieu ni maître


Ces bois que l'on dit de justice
Et qui poussent dans les supplices
Et pour meubler le sacrifice
Avec le sapin de service
Cette procédure qui guette
Ceux que la société rejette
Sous prétexte qu'ils n'ont peut-être
Ni Dieu ni maître

Cette parole d'Evangile
Qui fait plier les imbéciles
Et qui met dans l'horreur civile
De la noblesse et puis du style
Ce cri qui n'a pas la rosette
Cette parole de prophète
Je la revendique et vous souhaite
Ni Dieu ni maître
El cigarrillo sin corbata
Que se fuma en el alba demócrata
Y el remordimiento de los lisiados
Con el miedo que alarga la pata
El ministerio de este sacerdote
Y la piedad en la ventana
Y el cliente que quizás no tiene
Ni Dios ni amo

El fardo pálido que se envuelve
Como un paquete hacia las estrellas
Que caen frías sobre la losa
Y esta rosa sin pétalos
Este abogado con cartera
Este alba que se pone el velo
Por unas lágrimas que quizás no tienen
Ni Dios ni amo

Estos bosques que se dicen de justicia
Y que crecen en los suplicios
Y para amueblar el sacrificio
Con el abeto de turno
Este proceso que acecha
A aquellos que la sociedad rechaza
So pretexto de que quizás no tienen
Ni Dios ni amo

Esta palabra de Evangelio
Que hace doblegarse a los imbéciles
Y que pone en el horror civil
Nobleza y también estilo
Este grito sin condecoración
Esta palabra de profeta
Yo la reivindico y os deseo
Ni Dios ni amo


Ni Dios ni patrón sigue siendo mi consigna (...) No voy a decir la palabra que falta para que no puedan acusarme de apología, porque ahora pensar y, sobretodo, pensar con tendencias izquierdosas es igual que ser un terrorista (estas palabras las dijo un gerifalte por televisión, y se quedó tan pancho).
Demagogia, tienes nombre de mujer... O sea, que tampoco soy un misógino...
Pues eso, lo del principio, que si yo no quería tomar el caldo, hoy me han dado...(tampoco quiero ser soez y decir que por detrás)...dos tazas.



viernes, 6 de junio de 2014

Que cien años no es nada



Decía la letra del tango aquel que cantaba Carlos Gardel. Yo era un niño y todavía vivía en mi pueblo, en la casa don de nací escuchando el aparato de radio. El aparato era un pedazo de armatoste que funcionaba a golpes de mano en sus laterales, una vez que las bugías o las lámparas que por entre el tejido de adorno y las filigranas del frente encima de los mandos se veían en su interior y se calentaban dando unos pitidos o sintonizando con piedras de molino triturando más piedras; hasta que el golpe lo ponía firme y salía la voz de algún locutor o locutora de radio Sevilla, la emisora que solíamos oír más a menudo.

El título de ese tango creo que es "Volver" (Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo plateando tu sién... Sentir, que es un soplo la vida, que "veinte" años no es nada, que febril la mirada... y seguía más pero no recuerdo) y esos veinte años los he convertido en cien para el título de hoy.

¿En cien años no hemos aprendido nada?
Hace 100 años era 1914 (28 de julio de 1914 - 11 de noviembre de 1918) y faltan unos pocos días para conmemorar ese desastre. Conmemorar no sería la palabra adecuada puesto que toda guerra debería de ser olvidada, borrada de las memorias para que no conste la enorme burrez del hombre que siempre cae en la misma piedra. De todas formas conmemorar es mejor que celebrar. El próximo 28 de julio no hay nada que celebrar, si no es que seguimos vivos, que sobrevivimos a las continuadas guerras (ni hablar de la siguiente, la segunda guerra del siglo 20, como si no hubiera habido más que esa); espero que todavía sigamos vivos. Es el deseo del día a día.

Después de pasar las sucesivas "guerras frías" del siglo pasado, entramos en otra fase de estado de sitio o de guerra continuada. La gran batalla de la supervivencia del día a día. Es donde la gente de a pié -me incluyo entre esa gente- andamos liados, tratando de terminar cada día de la mejor forma posible.


Pero no me voy a meter en dar explicaciones. Es a propósito de la supuesta dimisión real. Como no escucho ni veo las noticias, me llegan de sopetón. La otra noche me entero del traileveidile que se llevan con eso. Y se me ocurrió el título de arriba. En cien años no se ha aprendido nada, estamos ante los mismos planteamientos: Monarquía o República -por ejemplo-. Y yo soy partidario de las repúblicas, las buenas repúblicas, no las repúblicas bananeras o supuestamente llamadas "democráticas". Una buena república, la Tercera República Española -un poner por caso-. Y este sería un buen momento, un inmejorable momento. Total, de perdidos, al río que dice el dicho. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Cuando el poder está en una supuesta mayoría (minoritaria en comparación con los no votantes) que se pasa todo por el arco del triunfo y sigue su camino, camino que está teledirigido desde las centrales y esas desde otras más centrales egemónicas hasta llegar al mandamás que hace bailar el agua a su son. Ese/a mandamás no está dispuesto/a que el pueblo sea consciente de sí mismo, de su poder. Está claro que si no hubiera pueblo al que mangonear no habría mangoneantes ¿no? Porque mangonearse a uno mismo, además de ser aburrido es estúpido si lo que pretendes con ello es hacerte la puñeta. Vale.
Pues esto me recuerda a una breve imagen de un sueño que tuve hace ya muchos años. Hoy me viene desdibujado, neblinoso, pero es esta la idea: Un orden nuevo.
¿Hay algo nuevo bajo el sol? Todo es una repetición de las mismas cosas milenio tras milenio. Y este antiguo sueño es clave para entender que este "ya visto antes" es posible. Tan posible como que te toque el premio gordo de la lotería -porque juegas para eso-. Pero esto ya no es un juego o un ensayo de colegio de primaria que hacen un simulacro de Congreso, de Parlamento, de Senado, imitando a los mayores. ¿Gobierno? Ya lo dice el principio anarquista, para nada. El autogobierno es la solución, pero no estoy tan demagogo como para escribir sobre eso.

Así que, como decían aquellos admirables cómicos "Tip y Coll": "Y la próxima semana, hablaremos del Gobierno". De momento seguiré atento al espacio "poco serio" de "El Intermedio" por ver si se me aclaran más las ideas o por reirme un rato, ya que es lo único que nos está quedando: el recurso del pataleo. Ya nadie recuerda el dicho de Napoleón: "Dejad que China siga durmiendo, porque el día que despierte, el mundo temblará". Hace años que están dando zapatazos en la otra parte del globo, lo que pasa es que no se han puesto de acuerdo para hacerlo todos al mismo tiempo... Al tiempo.


Así nos van a dejar, con la casa patas p'arriba.
(esto fue en mi visita a Bomarzo)