jueves, 28 de noviembre de 2013

La verdad sobre Juan Rodort

¡Qué miedo decir la verdad! Pasa como con los recuerdos, que nunca lo son reales, sino manipulados por la mente. La verdad no existe. Hay verdades, una para cada quien. Todo lo demás no deja de ser aproximaciones a La Verdad.
Miro la palabra escrita y me parece extraña, un cúmulo de letras conformando unas frases que no dejan traslucir el pensamiento.
Así que dejaré la verdad de Juan Rodort -mi verdad- para otro momento. ¿Cobardía? No, primero debería conocerme bien para poder expresar mis pensamientos, luego tendría que limpiar los recuerdos de las telarañas adheridas con el tiempo. No hay luz, no hay "veritas-veritatis"... No voy a decir eso de "El esplendor de la verdad", porque ya lo han escrito antes, ni "Lux et veritas" porque ya es un lema institucional...
Mi verdad:
"Yo soy Juan sobre el agua desierta en la barrera,
yo soy del pensamiento la única palabra.
Yo, sobre mi esencia, sufrimiento hasta la muerte
destrozando mi sombra forjada de inocencia.

Tú serás la maldición del fuego tras la orilla.
Tú, sobre mi pecho, espada y sangre sin fronteras
y el descanso atenazado del silencio amigo.
Tú, por siempre, el yo de mi inconsciencia tras la lucha.

Más allá del campo sustancial, fundido el sexo
sobrehumano en gotas tibias, te forjé sincero.
La sonrisa contenía nuestros dedos infinitos
y, entre ojos transparentes, pensamientos en las venas.
La charca de mis brazos mecida por la noche
albergando un Juan distinto y tú en mi cabeza."


Eran aquellos primeros versos escritos a alguien ahora ya ¿olvidado? Quedan unas fotos del pasado que hacen recordar instantes deslucidos, fragmentos de la memoria caprichosa. En definitiva, no encuentro esa verdad. Soy como soy. A cada instante, variando continuamente. Ser evolutivo, repetitivo, ¿original?
¿Tenemos conciencia global? Mejor no introducir nuevas palabras...
Ahí van unas fotos rescatadas del olvido de aquellos años. ¿Cómo repintar los colores de entonces?
 
No hace falta decir nada más, estas imágenes hablan por sí solas del estado interior de Juan mucho antes de denominarse Rodort.

martes, 19 de noviembre de 2013

Remanso de paz

Lo mismo que vino el veranillo, ha llegado el invernillo. ¡Menuda nevada nos cayó! De otoño a invierno, en cuestión de horas. Y ya era hora de que cayese algo de lluvia, nos llovió toda aquella noche sin parar, fuerte, nos dormimos arrullados por las canales, los goterones en los cristales, el tableteo del agua sobre las persianas,reacia a caer en esta seca tierra ya acostumbrada a la sequía.
Una nevada que cubrió las calles del pueblo, los tejados, los árboles -doblándoles las ramas cargadas de esas hojas aún verdes- y descubriendo un entorno blanco rutilante de montañas suaves o de pendientes escarpadas totalmente blancas -una vez que las nubes se alzaron por encima de los mil metros de sus crestas-.
Y de ese remanso de paz cálido de los días anteriores pasamos al remanso de paz de saber que el refrán: "Año de nieves, año de bienes" tendría algo que ver con esa capa blanca que nos envolvía.
A los que nos hemos criado -nuestros primeros años sobretodo- en climas cálidos, la nieve es un espectáculo extraordinario. Dejamos todo suspendido para disfrutar del contacto frío, de la visión, del patinazo jocoso al andar sobre las aceras cubiertas de esa nieva casi derretida por el pisar de los más madrugadores. Un sábado gozoso para nuestro deleite. Luego el sol nos empezó a aguar la fiesta (tal cual, empezó a derretir la capa tenue de las calles, los coches guardaron algún resto, los campos cristalizaron y brillaron con esa nieve derretida... Las cumbres siguieron desafiantes, blancas, impolutas, reflejando los rayos tamizados del sol al vaivén de las densas nubes. Magníficos panoramas ondulados, mágicos, casi nuevos a los ojos poco acostumbrados al acercamiento óptico de estas montañas que nos rodean: la Sierra de Mariola (al oeste), la del Benicadell (al norte), las estribaciones de la Sierra de Aitana (al este y sur) con ese perfil de la peña de Cocentaina con su torre nevada vigilante.

La nieve también fue cruel con nuestras plantas de jardín, doblegando las tiernas ramas, partiendo las hojas de las calas que ya creían estar en otra primavera-otoñal... En dos horas quedó el jardín despejado de la capa opresora, en doce horas quedé atrapado en una esclavitud fotográfica para retener esos momentos y esa luz nueva, esos perfiles nuevos también. Paisaje nuevo, renovado por una capa blanca. Y, al atardecer, una capa rosa y azul. Maravilla de día.
Me pueden acusar de cursi, pero esta vez no podrán acusarme de resentido...

Sierra de Mariola desde la ermita de San Antón
Sierra de Mariola El Benicadell desde nuestra calle No se como se llama, pero es la sierra del Este
 El Benicadell desde la entrada de Muro
 La Peña del Freire (El Fraile) en la Sierra de Mariola
 Vistas del Este desde casa


jueves, 7 de noviembre de 2013

Batiburrillo

El verano ha vuelto aquí, en Levante. Días de sol, de viento cálido, de temperaturas más propias de un principio de verano que de un final de otoño... Seguimos con un año seco. Y recomienzan las plagas de bichos que dejan las plantas secas -como si no tuvieran ya bastante con la falta de agua-. Aunque parece que este problemilla solo nos afecta a nosotros, que tenemos un pequeño jardín rodeado de patios enlosados -asolados y asuelados, como les gustaba decir a la más mínima a los esquejes de periodistas de hace unos años-.
¿Debo disculparme por el tono pesimista de lo que escribo? No, no lo voy a hacer. Ya me gustaría contar las alegrías (puedo decir los cielos rosados de estas tardes pasadas, el perfume suave de las flores de esa planta de nombre raro, el sabor exquisito del último bollo casero que me he hecho...)vividas. Pero voy a seguir siendo la china en el zapato de esta sociedad. Ojo, no digo que la china sea una mujer oriunda de China, no. Es una forma de hablar. Tengo que puntualizar, que a la que te descuidas te tachan de fóbico-loquesea. Y es que ya no vamos ni a poder escribir o decir las palabras de doble o múltiples significados del rico idioma español. ¡Lo dije!
Idioma, pues no está claro qué significa, depende de lo que cada quien piense, de lo políticamente correcto que toque en cada momento... O país, otra palabra de la discordia. Ni se te ocurra consultar el Wikipedia ese de la red porque te armarás un lío de padre y muy señor mío. O sea, la lengua hablada da lo mismo que la llamen idioma, lengua, dialecto, farfullo o batiburrillo porque cada uno tiene un concepto a su medida. Y los nacionalistas -tan en boga hoy como ayer- hacen su agosto.
El colmo de la desfachatez (ojo, que esta palabra lleva dentro otra "mala palabra": facha) es precisamente los que te lanzan la misma piedra que les han lanzado a ellos. Hablando en parábolas, claro, porque si hablamos claro entonces te pueden acusar de apología de algo... lo que sea que esté de moda.
¿Son una moda las palabras? Pues sí, eso parece.
Palabras malsonantes hoy en día: negro, perro, facha, español, maricón -esa, de siempre ha sonado fatal-, judío, comunista, capitalista, católico -de los seguidores de Roma-, etc.
Esto es cada vez más la vida real de la ficción "1984" (El Gran Hermano). Cámaras espías hasta en tus muelas, escuchas telefónicas, mangoneo de tus datos personales distribuidos en la red de redes (queda como aquel Rey de Reyes), escándalos financieros, políticos (es lo mismo), correveidiles televisivos para distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas (por demás inventados por los entes que nos gobiernan -no los gobiernos, sino los que gobiernan a los gobiernos- desde su invisibilidad).
Voy a tener que decir lo que dijo aquel: "Mientras más conozco al Hombre, más quiero a mi perro". O a mi gato, o a mi pajarraco estridente que te lo plantan en la jaula en la ventana de sus casas para que tú lo oigas a todas horas... O los niños de los demás y sus gritos y bullas, para que tú te las aguantes; tú que no quieres tener niños.
Y todo este galimatías de pensamientos se conjuntan con el caos recibido desde la pantalla directriz (no importa qué cadena de TV sea). Y es que no puedo mirar un telediario sin tener estos "efectos colaterales".
Aunque me acusen de proselitismo, apologismo, intrusismo, derrotismo, paparruchismo y demás ismos, seguiré en la brecha, haciendo brecha para romper esta bola global que nos hacen tragar queramos o no.
¿Hasta que punto somos partícipes o cómplices del Sistema? Pues, lo somos, nos guste o no, a la fuerza, pero somos parte del Sistema; una parte díscola, pero parte. Y no hay más. Esto es ser un total pesimista. Fin.
¿Ya no subo fotos? Sí, algo bonito, bueno y barato:
Un atardecer rosa desde mi balcón 
Y un amanecer encendido. Tengo suerte de asistir a estos espectáculos gratuitos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tirar la piedra y esconder la mano

Esto es un aviso por si no está funcionando bien el blog. HTML ¿qué significa? Llevo tiempo que no puedo escribir directamente y debo hacerlo desde mi PC, copiar el texto y pegarlo en la página de mi blog... Sigo siendo un pardillo a la hora de utilizar las máquinas.
Tiras la piedra y escondes la mano. ¿Quién eres? Yo no he sido...
De todos conocido el "Vive y deja vivir", aparte de ser el título de una película de espías, parece que se ha quedado anticuado. Es un ataque frontal desde la intolerancia que nunca murió, que siempre quedó ahí, esperando su momento. Ha llegado ese momento.
Ya no podemos callar por más tiempo. No podemos ni debemos callar que estamos en otro ciclo de ciclos. Todo es una continua repetición. Volvemos a estar en guerra. Guerra contra la estupidez humana. Guerra contra la intolerancia. Guerra contra la injusticia. Justicia, ¿y qué es esa palabra hoy en día?
Hemos aguantado carros y carretas. Digo "hemos" porque supongo que somos muchos los afectados por las prédicas del Sinodo o Sínodo o como se quieran llamar esos "benditos" de Dios que tienen agarrada la Verdad por los cojones y a la pobre (que no me cabe duda de que es muy viril) no le sale la voz. Ni una protesta. Los mandamases de todo han decidido como debemos comportarnos, qué debemos hacer y qué no. Si nos alejamos de su Ojo -como en un Gran Hermano Global- seremos severamente castigados... o aniquilados.
Comenzaron las desapariciones. La era del terror. Hace milenios que comenzó. Alguien inventó el Dios-Dinero. A su sombra nos dormimos todos. De sus pechos nos alimentamos. De su inexistencia queremos vivir. ¿Que no tiene ningún sentido? Acaso tiene sentido el valor del Dinero? Y quien dice Dinero, dice Religión, dice Poder o cualquier otra palabreja que redunde lo inexistente.
¿Yo existo? Pues llegado este momento, mira que no lo se con seguridad. Soy un reflejo de un sueño, o de un mal sueño (pesadilla) de un Dios que sueña que lo sueñan; y así sucesivamente.
No me puedo quedar en silencio ante un ataque frontal de los que se llaman Obispos. Los que dirigen el rebaño occidental, los que manejan el cotarro de "lo religioso". Es una maquinaria que mueve una gran piedra que va apisonando a todo aquel que se le pone a tiro y no está de acuerdo con sus doctrinas o sus dogmas. Si no estás conmigo, estás contra mí. Algo así. Pues lo mismo digo yo.
Estoy en guerra contra la estupidez humana (incluida la mía propia, que a fin de cuentas me considero bien humano).
¿Y contra quién tiro mi piedra?
Quien tira piedras al cielo, lo más probable es que le caigan en la cabeza... si se queda quieto, claro. Es una mala metáfora.
Es mi palabra en contra de la suya. La fuerza de las palabras. Y no me vengan con que ellos poseen La Palabra.
Lo mismo me da quienes sean o digan que son. Si se meten conmigo, con mis principios, estamos en guerra.
Este cacharro me dice que tengo un "error en la página". Voy a ver quien tiene razón.
Granado enano que este año se ha vuelto loco echando granaditas. ¡Cómo están los tiempos! Nada que ver con lo anterior, pero qué más da...