domingo, 20 de octubre de 2013

Quien da primero, da dos veces

¿Cómo empezar? Cuando ves y escuchas que tus ideas han sido plasmadas por otros, pasado el tiempo, sin que tú mismo tuvieses la oportunidad de expresarlas... ¿qué sentimiento es el que queda?
Resignación. La edad me va puliendo la ira. Voy aprendiendo de mis errores, que no es poco.
Un error del super ego que me inunda es el de proclamar a los cuatro vientos mis descubrimientos e ideas. Lo que me ha costado sudores y angustias en parirlas se ve oscurecido con la publicación, pasado el tiempo, de esas mismas ideas hechas realidad por otros.
Me explico:
Llevo estudiando a los árboles –en serio- desde 2005, cuando decidí tomarme el año sabático en el trabajo absorbente que me estaba dando de comer entonces. Tardé más de tres meses en visualizar el objetivo de mi nueva ocupación: pintar los árboles que había visto hasta ese momento.
Comencé a dibujar a partir de los cientos de fotos de árboles que había tomado en el transcurso de mis viajes. Disponía de algunas muestras pictóricas de mis primeros “paisajes” del comienzo, un camino autodidacta seguido con decisión y valentía. Esos primeros esbozos de árboles me sirvieron para continuar años más tarde con el tema vegetal, relegado ante mi investigación de nuevos temas.
Desde 1971 a 2005 habían pasado todos los estilos y formas de expresión plástica por mi paleta de pintor. Es a partir de 2005 cuando inicio una nueva forma de pintura directa a partir de mis fotografías-bocetos, cómodamente instalado en mi estudio. La similitud de temas y pinceladas vuelve a cerrarse en ese amplio círculo de 24 años.
El concepto de retratar a los seres vivos más antiguos del Planeta –los árboles- llega poco a poco, a medida que van saliendo las formas nítidas de los árboles. Atrás quedarán las manchas coloridas e imprecisas de los paisajes. Aquí aparecerá el estudio de la estructura vegetal. A eso me dedicaré durante los siguientes años (en 2009 sobreviene un accidente en el hombro derecho que me impedirá seguir pintando) hasta dejar el tema en suspenso, a la espera de tiempos mejores. O tal vez esté harto de “repetirme” ;comienzo a fotografiar otras variaciones sobre el mismo tema... pero sin plasmarlas todavía en pintura, no consigo dibujar una sola línea desde entonces.
Mientras tanto, mi ego se contenta con la creación de mi primera página web y en infinidad de comunicados a propios y extraños (amigos y no tan amigos) de mis ideas y proyectos. Alguno de los cuales se habrá ido de la lengua... y este es el resultado:
Esta misma mañana recibo la llamada de un amigo de mi pueblo natal, escultor él de cierta fama, para que sintonice con Radio 3 donde transmiten, entre otras cosas, la experiencia de un pintor -no pillo el nombre- sobre sus “retratos de árboles”...
Me quedo helado a medida que lo escucho relatar su experiencia, sus vivencias ante "el árbol" como sujeto vivo que comunica...
Lo que temía desde hace tiempo estaba ocurriendo en vivo y en directo. Mis ideas (una exposición itinerante por las Comunidades mostrando un montaje publicitado para concienciar a la masa de la importancia de los seres vivos más antiguos que el hombre...) y sus variantes puestas al día por boca de un extraño. Dichas con un desparpajo propio del que se tiene la lección bien aprendida.
No dudo de su autoría ni de su originalidad. Me temo que la inspiración no es más que recoger unas pocas gotas de la lluvia que nos moja a todos y que solo algunos privilegiados son capaces de apreciar y transformar en materia.
No puedo seguir escribiendo ante tamaño golpe a mi ego.
Siento como se desmorona todo el tinglado de mi esfuerzo.
Enfrente mío, ordenados y empaquetados, están las más de 300 pinturas y otros tantos dibujos de árboles que realicé desde 2005...
¿Siguen ahí o se están borrando con el paso del tiempo?
El otro día, consultando la red, me topé con otro desaguisado. Veo con asombro como han atribuído a otro dibujante una de mis ilustraciones en aquella pionera revistita “Carajillo” de 1975. He mandado un aviso a los autores del reportaje, pero como es algo que debe de estar en la red desde hace años y yo he visto ahora va a ser difícil enmendarlo.
¿Es culpa mía el ir siempre a contra corriente? Cuando ellos llegan, yo estoy de vuelta o en otra parte iniciando otra cosa.
Dejo aparcadas mis ideas y, con el paso del tiempo, esas ideas que tanto me han costado las veo realizadas por otros (eso lo he dicho antes).
Estoy exhausto.
Alguna vez me gustaría escribir algo más alegre, sin agritudes (dicen que es acritud el término, pero lo mío es agrio y acre, en la boca del estómago).
Y, como es habitual en mi, termino con unas fotos; estas son de algunas de mis obras arborícolas

 He retirado las fotos porque estoy más que harto de los copiones de turno que van por ahí copiando ideas originales

algunas páginas del catálogo “LUCUS” (Los árboles que yo he visto, J.R. Ortega)
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© JuanRodort, 2013