martes, 31 de diciembre de 2013

Año infeliz



En unas horas terminará 2013, un año infeliz. Vamos que ha sido una mierda de año. Un repaso a los acontecimientos más cercanos y dan sudores fríos recordarlos. ¿Herencia del 2012? La que nos espera en 2014. Eso siendo optimista, que en este momento no lo soy -cuando me encuentro en una sorda lucha contra mi equipo y el Windows de las narices-. Y no hay otra que o pasas por el W o te jodes como Herodes. Así de soez y claro.



jueves, 26 de diciembre de 2013

El blog perdido y reencontrado

http://juanrodriguezortega.blogspot.com.es/
"De nuevo contra la pared"

Esta es la historia de un blog que creía perdido a causa de las incompatibilidades de mi propio equipo... y hoy lo he "recuperado" gracias a volver a instalar la antigua configuración. Cosas de la técnica, yo y las máquinas.
No es la primera vez que me pasa, sigo sin entender a estos cacharros. Su utilidad es relativa, me han "obligado" a desviar mi atención a las actividades que realizaba antes: pintar, escribir, leer, cocinar... Bueno, casi me he olvidado de alguna de estas cosas que antes me ocupaban este tiempo que ahora dedico a mirar la pantalla, ver películas y buscar anécdotas en la red...
Sigue saliendo a pie de página: "Error en la página" Con el dichoso triangulito amarillo y el signo(!). No, no se ha "curado" este cacharro.
Creí que año nuevo, blog nuevo no tendría lugar. Incluso intenté fabricarme una continuación de este blog: "De nuevo contra la pared" lo titulé y está relacionado con otra entrada... que traté de borrar, sin conseguirlo. Esta es la historia -una inocentada anticipada- de cada día. Actualizar mi equipo y que si quieres arroz, Catalina (no se quien sería la dicha Catalina y por qué parece que no le gustaba el arroz).
A todos mis NO-lectores de este blog les deseo unas felices fiestas y el obligado buen año nuevo 2014. Año emblemático para mí, si mal no recuerdo que me anunciaron hace años -cuando aún vivía en Sevilla capital- unos echadores de cartas que solía frecuentar por el aquel de saber las directrices a tomar en mi destino... Sí, yo era así de crédulo por aquel entonces, pero en algo tuvieron razón, me mostraron diversas imágenes de este futuro ya pasado: escribir, mala salud y ausencia de buena suerte en la lotería...
Confieso que he escrito bastante desde entonces -que no me hayan publicado o premiado en nada tiene que ver con la ilusión que me supuso saber que yo también puedo construir una novela (aunque esté en el periodo de las autobiografías), pintar con las palabras los paisajes que antes trasladaba al lienzo con los pinceles-, no he pintado ni dibujado apenas en estos últimos años, he cocinado bastante, me he atrevido con recetas que me parecían inalcanzables...
He madurado en estos días de blog perdido.

Voy a comprobar si aún funciona lo de colocar fotos. Tengo unas cuantas de mi visita a la familia de Córdoba, de los amigos de la infancia que aún me quedan por aquellos lares... Salí de casa en pleno otoño y volví rondando el inicio del invierno -otra nevada de por medio, las sierras de alrededor cuajadas de nieve cuando volví-.
Y eso es todo, eso es todo amigos... sin zanahoria ni tartamudeo. Ayer vimos La Cenicienta y algunos dibujos de Tom y Jerry (precursores de Rasca y Pica). Qué candor en los animalitos secundarios de Disney, las hermanas de cenicienta es de lo mejor. No se por qué no hicieron películas solo de los secundones, han sido y son lo mejor de las películas de ayer y de hoy (de algunas de hoy).
Ánimo, que ya termina el año. Con un poco de suerte los políticos se dan un fuerte golpe en la cabeza y se olvidan de "gobernar".

¡¡¡Feliz Navidad!!!


miércoles, 11 de diciembre de 2013

La cabeza como un bombo

Vuelvo de un viaje de una semana escasa por las tierras que me vieron nacer y deslumbraron mis primeros años de aprendizaje.
Más que una semana me parece casi un mes el tiempo transcurrido. La visita a la familia y amigos, las charlas alrededor de las mesas camillas y al amor de los braseros, el continuo paseo de las calles del pueblo donde nací. Un pueblo ahora casi desconocido, transformado, derruido por las desidias, camuflado tras el absurdo progreso -la modernidad-. Un pueblo global. Sin poder diferenciarlo casi de otros pueblos, metamorfoseado con las modas destructoras de todo lo antiguo, de todo lo tradicional.
Poco queda ya de aquel Fernán-Núñez de mi niñez. La "Ruta del Califato" le pasa por encima -ignoro qué restos califales pueda tener- anunciando una fachada de un palacio en plena decadencia - cerrado por amenaza de ruina-, una visita guiada por la iglesia parroquial de Santa Marina de Aguas Santas (patrona gallega de señores gallegos venidos para "reconquistar" los reinos del Andalus), visita que un buen cura hace amena, por lo que he oído, con profusión de anécdotas y datos curiosos. Unos pocos rincones que aún guardan cierto "tipismo" (Los Arcos, el Paseo, el Llano de las fuentes)... El parque del Llano hace de telón arbóreo a la Campiña, de imposible vista del conjunto monumental del Palacio Ducal y la mole de la iglesia de Santa Marina -las tres fuentes se entrevén al fondo de los árboles-. ¡Y gracias que al fin se realizó el viejo proyecto de parque, allá por la República! (yo mismo envié, hace ya muchos años de esto, un proyecto de "ventana para mirar el paisaje", proyecto que me pidieron los ediles cuando el comienzo de obras de dicho parque; guardo los originales de estos dibujos, los mandé y el tiempo me dió la respuesta: olvido. No me importa, siempre he jugado a dibujar imposibles soluciones urbanísticas para este pueblo ya entonces amenazado por la piqueta de las especulaciones y la codicia. ¿De qué les ha valido? Constato que han destruido buena parte del patrimonio no ya popular, de sus casas tradicionales, sino del mismo patrimonio paisajístico. Sin ir más lejos, la vista de la Campiña desde "El Triunfo" es imposible por la muralla blanca del bloque de apartamentos que se interpone al final de dicha calle (una oportuna curva propicia la barrera). Resultado: el pueblo se ve encajonado entre casas, un tubo largo sin salida óptica.
Aparte es el tema de los solares -dejando a la vista las medianeras- donde antes se levantasen edificios singulares o, por lo menos, a mi modesto entender, que daban una fisonomía propia al pueblo, distinguiéndolo de otros pueblos similares de la Campiña Cordobasa.
Eso en lo que se refiere a la mirada. Al oído... constato historias dispares, hilo y zurzo los remiendos de frases, componiendo un sentido que mi propia ignorancia de vivir fuera me hace ser un forastero en mi propia tierra; lo soy. Me parece ser un saturniano venido de incógnito -no tanto, no puedo por menos que llamar la atención, aunque trato de evitarlo, pero mi superego no me permite medianías-.
Tengo la cabeza como una olla de grillos. Palabras, recuerdos avivados de la infancia, visiones de restos de otras visiones... vivencias de una semana larga que han sido solo seis días, contando el largo viaje de ida y vuelta desde Levante.
Quedan unas pocas fotos -esta vez he sido tacaño al disparar la cámara- para recordarme que he perdido mis recuerdos de niño, que ya solo quedan tres o cuatro cosas que pueda identificar como "mi tierra".
Soy también un forastero en este otro pueblo de la montaña alicantina donde resido, un forastero tratando de integrarse con el medio donde vive.
Pero me duele perder mis propias raíces, los cimientos de mi vida. ¿Volveré alguna vez a Fernán-Núñez? Volveré al pueblo que ahora sigue teniendo ese nombre pero no será ya el pueblo que me viera nacer, ahora casi nada me lo recuerda.










La luz sigue siendo la misma en su diversidad de horas y estaciones. La magia no ha muerto, ¡¡¡viva!!! Aún quedan vivos algunos recuerdos que son fieles a la realidad.

jueves, 28 de noviembre de 2013

La verdad sobre Juan Rodort

¡Qué miedo decir la verdad! Pasa como con los recuerdos, que nunca lo son reales, sino manipulados por la mente. La verdad no existe. Hay verdades, una para cada quien. Todo lo demás no deja de ser aproximaciones a La Verdad.
Miro la palabra escrita y me parece extraña, un cúmulo de letras conformando unas frases que no dejan traslucir el pensamiento.
Así que dejaré la verdad de Juan Rodort -mi verdad- para otro momento. ¿Cobardía? No, primero debería conocerme bien para poder expresar mis pensamientos, luego tendría que limpiar los recuerdos de las telarañas adheridas con el tiempo. No hay luz, no hay "veritas-veritatis"... No voy a decir eso de "El esplendor de la verdad", porque ya lo han escrito antes, ni "Lux et veritas" porque ya es un lema institucional...
Mi verdad:
"Yo soy Juan sobre el agua desierta en la barrera,
yo soy del pensamiento la única palabra.
Yo, sobre mi esencia, sufrimiento hasta la muerte
destrozando mi sombra forjada de inocencia.

Tú serás la maldición del fuego tras la orilla.
Tú, sobre mi pecho, espada y sangre sin fronteras
y el descanso atenazado del silencio amigo.
Tú, por siempre, el yo de mi inconsciencia tras la lucha.

Más allá del campo sustancial, fundido el sexo
sobrehumano en gotas tibias, te forjé sincero.
La sonrisa contenía nuestros dedos infinitos
y, entre ojos transparentes, pensamientos en las venas.
La charca de mis brazos mecida por la noche
albergando un Juan distinto y tú en mi cabeza."


Eran aquellos primeros versos escritos a alguien ahora ya ¿olvidado? Quedan unas fotos del pasado que hacen recordar instantes deslucidos, fragmentos de la memoria caprichosa. En definitiva, no encuentro esa verdad. Soy como soy. A cada instante, variando continuamente. Ser evolutivo, repetitivo, ¿original?
¿Tenemos conciencia global? Mejor no introducir nuevas palabras...
Ahí van unas fotos rescatadas del olvido de aquellos años. ¿Cómo repintar los colores de entonces?
 
No hace falta decir nada más, estas imágenes hablan por sí solas del estado interior de Juan mucho antes de denominarse Rodort.

martes, 19 de noviembre de 2013

Remanso de paz

Lo mismo que vino el veranillo, ha llegado el invernillo. ¡Menuda nevada nos cayó! De otoño a invierno, en cuestión de horas. Y ya era hora de que cayese algo de lluvia, nos llovió toda aquella noche sin parar, fuerte, nos dormimos arrullados por las canales, los goterones en los cristales, el tableteo del agua sobre las persianas,reacia a caer en esta seca tierra ya acostumbrada a la sequía.
Una nevada que cubrió las calles del pueblo, los tejados, los árboles -doblándoles las ramas cargadas de esas hojas aún verdes- y descubriendo un entorno blanco rutilante de montañas suaves o de pendientes escarpadas totalmente blancas -una vez que las nubes se alzaron por encima de los mil metros de sus crestas-.
Y de ese remanso de paz cálido de los días anteriores pasamos al remanso de paz de saber que el refrán: "Año de nieves, año de bienes" tendría algo que ver con esa capa blanca que nos envolvía.
A los que nos hemos criado -nuestros primeros años sobretodo- en climas cálidos, la nieve es un espectáculo extraordinario. Dejamos todo suspendido para disfrutar del contacto frío, de la visión, del patinazo jocoso al andar sobre las aceras cubiertas de esa nieva casi derretida por el pisar de los más madrugadores. Un sábado gozoso para nuestro deleite. Luego el sol nos empezó a aguar la fiesta (tal cual, empezó a derretir la capa tenue de las calles, los coches guardaron algún resto, los campos cristalizaron y brillaron con esa nieve derretida... Las cumbres siguieron desafiantes, blancas, impolutas, reflejando los rayos tamizados del sol al vaivén de las densas nubes. Magníficos panoramas ondulados, mágicos, casi nuevos a los ojos poco acostumbrados al acercamiento óptico de estas montañas que nos rodean: la Sierra de Mariola (al oeste), la del Benicadell (al norte), las estribaciones de la Sierra de Aitana (al este y sur) con ese perfil de la peña de Cocentaina con su torre nevada vigilante.

La nieve también fue cruel con nuestras plantas de jardín, doblegando las tiernas ramas, partiendo las hojas de las calas que ya creían estar en otra primavera-otoñal... En dos horas quedó el jardín despejado de la capa opresora, en doce horas quedé atrapado en una esclavitud fotográfica para retener esos momentos y esa luz nueva, esos perfiles nuevos también. Paisaje nuevo, renovado por una capa blanca. Y, al atardecer, una capa rosa y azul. Maravilla de día.
Me pueden acusar de cursi, pero esta vez no podrán acusarme de resentido...

Sierra de Mariola desde la ermita de San Antón
Sierra de Mariola El Benicadell desde nuestra calle No se como se llama, pero es la sierra del Este
 El Benicadell desde la entrada de Muro
 La Peña del Freire (El Fraile) en la Sierra de Mariola
 Vistas del Este desde casa


jueves, 7 de noviembre de 2013

Batiburrillo

El verano ha vuelto aquí, en Levante. Días de sol, de viento cálido, de temperaturas más propias de un principio de verano que de un final de otoño... Seguimos con un año seco. Y recomienzan las plagas de bichos que dejan las plantas secas -como si no tuvieran ya bastante con la falta de agua-. Aunque parece que este problemilla solo nos afecta a nosotros, que tenemos un pequeño jardín rodeado de patios enlosados -asolados y asuelados, como les gustaba decir a la más mínima a los esquejes de periodistas de hace unos años-.
¿Debo disculparme por el tono pesimista de lo que escribo? No, no lo voy a hacer. Ya me gustaría contar las alegrías (puedo decir los cielos rosados de estas tardes pasadas, el perfume suave de las flores de esa planta de nombre raro, el sabor exquisito del último bollo casero que me he hecho...)vividas. Pero voy a seguir siendo la china en el zapato de esta sociedad. Ojo, no digo que la china sea una mujer oriunda de China, no. Es una forma de hablar. Tengo que puntualizar, que a la que te descuidas te tachan de fóbico-loquesea. Y es que ya no vamos ni a poder escribir o decir las palabras de doble o múltiples significados del rico idioma español. ¡Lo dije!
Idioma, pues no está claro qué significa, depende de lo que cada quien piense, de lo políticamente correcto que toque en cada momento... O país, otra palabra de la discordia. Ni se te ocurra consultar el Wikipedia ese de la red porque te armarás un lío de padre y muy señor mío. O sea, la lengua hablada da lo mismo que la llamen idioma, lengua, dialecto, farfullo o batiburrillo porque cada uno tiene un concepto a su medida. Y los nacionalistas -tan en boga hoy como ayer- hacen su agosto.
El colmo de la desfachatez (ojo, que esta palabra lleva dentro otra "mala palabra": facha) es precisamente los que te lanzan la misma piedra que les han lanzado a ellos. Hablando en parábolas, claro, porque si hablamos claro entonces te pueden acusar de apología de algo... lo que sea que esté de moda.
¿Son una moda las palabras? Pues sí, eso parece.
Palabras malsonantes hoy en día: negro, perro, facha, español, maricón -esa, de siempre ha sonado fatal-, judío, comunista, capitalista, católico -de los seguidores de Roma-, etc.
Esto es cada vez más la vida real de la ficción "1984" (El Gran Hermano). Cámaras espías hasta en tus muelas, escuchas telefónicas, mangoneo de tus datos personales distribuidos en la red de redes (queda como aquel Rey de Reyes), escándalos financieros, políticos (es lo mismo), correveidiles televisivos para distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas (por demás inventados por los entes que nos gobiernan -no los gobiernos, sino los que gobiernan a los gobiernos- desde su invisibilidad).
Voy a tener que decir lo que dijo aquel: "Mientras más conozco al Hombre, más quiero a mi perro". O a mi gato, o a mi pajarraco estridente que te lo plantan en la jaula en la ventana de sus casas para que tú lo oigas a todas horas... O los niños de los demás y sus gritos y bullas, para que tú te las aguantes; tú que no quieres tener niños.
Y todo este galimatías de pensamientos se conjuntan con el caos recibido desde la pantalla directriz (no importa qué cadena de TV sea). Y es que no puedo mirar un telediario sin tener estos "efectos colaterales".
Aunque me acusen de proselitismo, apologismo, intrusismo, derrotismo, paparruchismo y demás ismos, seguiré en la brecha, haciendo brecha para romper esta bola global que nos hacen tragar queramos o no.
¿Hasta que punto somos partícipes o cómplices del Sistema? Pues, lo somos, nos guste o no, a la fuerza, pero somos parte del Sistema; una parte díscola, pero parte. Y no hay más. Esto es ser un total pesimista. Fin.
¿Ya no subo fotos? Sí, algo bonito, bueno y barato:
Un atardecer rosa desde mi balcón 
Y un amanecer encendido. Tengo suerte de asistir a estos espectáculos gratuitos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tirar la piedra y esconder la mano

Esto es un aviso por si no está funcionando bien el blog. HTML ¿qué significa? Llevo tiempo que no puedo escribir directamente y debo hacerlo desde mi PC, copiar el texto y pegarlo en la página de mi blog... Sigo siendo un pardillo a la hora de utilizar las máquinas.
Tiras la piedra y escondes la mano. ¿Quién eres? Yo no he sido...
De todos conocido el "Vive y deja vivir", aparte de ser el título de una película de espías, parece que se ha quedado anticuado. Es un ataque frontal desde la intolerancia que nunca murió, que siempre quedó ahí, esperando su momento. Ha llegado ese momento.
Ya no podemos callar por más tiempo. No podemos ni debemos callar que estamos en otro ciclo de ciclos. Todo es una continua repetición. Volvemos a estar en guerra. Guerra contra la estupidez humana. Guerra contra la intolerancia. Guerra contra la injusticia. Justicia, ¿y qué es esa palabra hoy en día?
Hemos aguantado carros y carretas. Digo "hemos" porque supongo que somos muchos los afectados por las prédicas del Sinodo o Sínodo o como se quieran llamar esos "benditos" de Dios que tienen agarrada la Verdad por los cojones y a la pobre (que no me cabe duda de que es muy viril) no le sale la voz. Ni una protesta. Los mandamases de todo han decidido como debemos comportarnos, qué debemos hacer y qué no. Si nos alejamos de su Ojo -como en un Gran Hermano Global- seremos severamente castigados... o aniquilados.
Comenzaron las desapariciones. La era del terror. Hace milenios que comenzó. Alguien inventó el Dios-Dinero. A su sombra nos dormimos todos. De sus pechos nos alimentamos. De su inexistencia queremos vivir. ¿Que no tiene ningún sentido? Acaso tiene sentido el valor del Dinero? Y quien dice Dinero, dice Religión, dice Poder o cualquier otra palabreja que redunde lo inexistente.
¿Yo existo? Pues llegado este momento, mira que no lo se con seguridad. Soy un reflejo de un sueño, o de un mal sueño (pesadilla) de un Dios que sueña que lo sueñan; y así sucesivamente.
No me puedo quedar en silencio ante un ataque frontal de los que se llaman Obispos. Los que dirigen el rebaño occidental, los que manejan el cotarro de "lo religioso". Es una maquinaria que mueve una gran piedra que va apisonando a todo aquel que se le pone a tiro y no está de acuerdo con sus doctrinas o sus dogmas. Si no estás conmigo, estás contra mí. Algo así. Pues lo mismo digo yo.
Estoy en guerra contra la estupidez humana (incluida la mía propia, que a fin de cuentas me considero bien humano).
¿Y contra quién tiro mi piedra?
Quien tira piedras al cielo, lo más probable es que le caigan en la cabeza... si se queda quieto, claro. Es una mala metáfora.
Es mi palabra en contra de la suya. La fuerza de las palabras. Y no me vengan con que ellos poseen La Palabra.
Lo mismo me da quienes sean o digan que son. Si se meten conmigo, con mis principios, estamos en guerra.
Este cacharro me dice que tengo un "error en la página". Voy a ver quien tiene razón.
Granado enano que este año se ha vuelto loco echando granaditas. ¡Cómo están los tiempos! Nada que ver con lo anterior, pero qué más da...

domingo, 20 de octubre de 2013

Quien da primero, da dos veces

¿Cómo empezar? Cuando ves y escuchas que tus ideas han sido plasmadas por otros, pasado el tiempo, sin que tú mismo tuvieses la oportunidad de expresarlas... ¿qué sentimiento es el que queda?
Resignación. La edad me va puliendo la ira. Voy aprendiendo de mis errores, que no es poco.
Un error del super ego que me inunda es el de proclamar a los cuatro vientos mis descubrimientos e ideas. Lo que me ha costado sudores y angustias en parirlas se ve oscurecido con la publicación, pasado el tiempo, de esas mismas ideas hechas realidad por otros.
Me explico:
Llevo estudiando a los árboles –en serio- desde 2005, cuando decidí tomarme el año sabático en el trabajo absorbente que me estaba dando de comer entonces. Tardé más de tres meses en visualizar el objetivo de mi nueva ocupación: pintar los árboles que había visto hasta ese momento.
Comencé a dibujar a partir de los cientos de fotos de árboles que había tomado en el transcurso de mis viajes. Disponía de algunas muestras pictóricas de mis primeros “paisajes” del comienzo, un camino autodidacta seguido con decisión y valentía. Esos primeros esbozos de árboles me sirvieron para continuar años más tarde con el tema vegetal, relegado ante mi investigación de nuevos temas.
Desde 1971 a 2005 habían pasado todos los estilos y formas de expresión plástica por mi paleta de pintor. Es a partir de 2005 cuando inicio una nueva forma de pintura directa a partir de mis fotografías-bocetos, cómodamente instalado en mi estudio. La similitud de temas y pinceladas vuelve a cerrarse en ese amplio círculo de 24 años.
El concepto de retratar a los seres vivos más antiguos del Planeta –los árboles- llega poco a poco, a medida que van saliendo las formas nítidas de los árboles. Atrás quedarán las manchas coloridas e imprecisas de los paisajes. Aquí aparecerá el estudio de la estructura vegetal. A eso me dedicaré durante los siguientes años (en 2009 sobreviene un accidente en el hombro derecho que me impedirá seguir pintando) hasta dejar el tema en suspenso, a la espera de tiempos mejores. O tal vez esté harto de “repetirme” ;comienzo a fotografiar otras variaciones sobre el mismo tema... pero sin plasmarlas todavía en pintura, no consigo dibujar una sola línea desde entonces.
Mientras tanto, mi ego se contenta con la creación de mi primera página web y en infinidad de comunicados a propios y extraños (amigos y no tan amigos) de mis ideas y proyectos. Alguno de los cuales se habrá ido de la lengua... y este es el resultado:
Esta misma mañana recibo la llamada de un amigo de mi pueblo natal, escultor él de cierta fama, para que sintonice con Radio 3 donde transmiten, entre otras cosas, la experiencia de un pintor -no pillo el nombre- sobre sus “retratos de árboles”...
Me quedo helado a medida que lo escucho relatar su experiencia, sus vivencias ante "el árbol" como sujeto vivo que comunica...
Lo que temía desde hace tiempo estaba ocurriendo en vivo y en directo. Mis ideas (una exposición itinerante por las Comunidades mostrando un montaje publicitado para concienciar a la masa de la importancia de los seres vivos más antiguos que el hombre...) y sus variantes puestas al día por boca de un extraño. Dichas con un desparpajo propio del que se tiene la lección bien aprendida.
No dudo de su autoría ni de su originalidad. Me temo que la inspiración no es más que recoger unas pocas gotas de la lluvia que nos moja a todos y que solo algunos privilegiados son capaces de apreciar y transformar en materia.
No puedo seguir escribiendo ante tamaño golpe a mi ego.
Siento como se desmorona todo el tinglado de mi esfuerzo.
Enfrente mío, ordenados y empaquetados, están las más de 300 pinturas y otros tantos dibujos de árboles que realicé desde 2005...
¿Siguen ahí o se están borrando con el paso del tiempo?
El otro día, consultando la red, me topé con otro desaguisado. Veo con asombro como han atribuído a otro dibujante una de mis ilustraciones en aquella pionera revistita “Carajillo” de 1975. He mandado un aviso a los autores del reportaje, pero como es algo que debe de estar en la red desde hace años y yo he visto ahora va a ser difícil enmendarlo.
¿Es culpa mía el ir siempre a contra corriente? Cuando ellos llegan, yo estoy de vuelta o en otra parte iniciando otra cosa.
Dejo aparcadas mis ideas y, con el paso del tiempo, esas ideas que tanto me han costado las veo realizadas por otros (eso lo he dicho antes).
Estoy exhausto.
Alguna vez me gustaría escribir algo más alegre, sin agritudes (dicen que es acritud el término, pero lo mío es agrio y acre, en la boca del estómago).
Y, como es habitual en mi, termino con unas fotos; estas son de algunas de mis obras arborícolas

 He retirado las fotos porque estoy más que harto de los copiones de turno que van por ahí copiando ideas originales

algunas páginas del catálogo “LUCUS” (Los árboles que yo he visto, J.R. Ortega)
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© JuanRodort, 2013

lunes, 23 de septiembre de 2013

Y luego dicen que hay muchos accidentes

Este fin de semana pasado estuvimos visitando a unos amigos de Valencia que tienen un chalé en la costa alicantina, cerca del cabo de la Nao. Como recuerdo de dos días pudiera ser placentero el resultado, pero siempre hay quien se empeña en amargarnos la fiesta...

Ha sido el caso la afluencia de los llamados “domingueros”, ahí van incluidos automovilistas, ciclistas y peatones. Para salir hasta la carretera general de la costa desde nuestra casa la ruta más corta –que no la más rápida- es por a carretera comarcal CV-700. Un agradable paseo salvo en fin de semana que se convierte en un estrés continuo en cada curva y cada pueblo que atraviesa dicha carretera.

Nos las prometíamos felices por haber salido temprano, pero no, ya estaban los ciclistas en manada. Afortunadamente venían en sentido contrario al nuestro. Oleadas de coloristas figuras –por más que ridículas en sus atuendos, sobretodo en gente ya entradita en años que no debe tener espejo en su casa, o que lo hace a propósito para divertir al personal. Falta hace echar unas risas, la verdad. De vergüenza ajena. Lo digo por dos razones, por las prietas licras que acentúan sus michelines y por la falta de consideración –cuanto más de incurrir en un delito- al ir de tres en fondo o en grupo apretado ocupando todo su carril y en las curvas parte del nuestro, con el consiguiente susto de verte aparecer una caterva de entes semipensantes a bordo de sus velocípedos. ¡Cómo me ha quedado de cursi! Pero no es preferible que emplee el sarcarmo a la ordinariez de las palabrotas, que es lo que se merecen esas gentes; que abogan por el carril bici, que se lo conceden haciendo una hermosa vía verde paralela a la carretera (esto ya pasado Pego) y se empeñan en ir por el arcén de la estrecha carretera... Luego se quejan de que el conductor de automóvil no los respeta.

¡¡¡La mayor parte de ciclistas que circulan por las carreteras de este país son un peligro público!!! Ea, ya lo he soltado.

Porque a la vuelta, ayer a mediodía, fue mucho peor. Tuvimos que reducir la velocidad a menos de 20 km/h. En una prolongadísima subida llena de curvas, a cada tramo teníamos una procesión de mentecatos domingueros en sus flamantes autos de última generación, al paso del pedaleo de dos ciclistas -juntos, no uno detrás de otro-, sin atreverse a adelantar en los pocos sitios que existen en esta carretera Alcoy-Pego-Denia.

Y cuando pretendíamos adelantar a estos domingueros nos dificultaban la maniobra con un claro acelerón aprovechando la corta recta de la carretera. Esta es una operación que me parece que está tipificada como delito, no solo no facilitar el adelantamiento sino estorbarlo, cuando no muchas de las veces estar a punto de provocarnos un accidente al echársenos encima casi rozando las líneas centrales de la calzada... Ya digo que es algo bastante generalizado. Son los que luego en población van a más de 80 km/h por las calles –que nos han llenado de pivotes disuasorios, molestísimos, a causa de estos impresentables-; los mismos que en autovía corren a más de 120 km/h.

Y si no tuvimos bastante con los “adultos”, he aquí que al transitar por Alpatró dos jovencísimos ciclistas (de unos 7 y 5 años, no más) con sus bicicletitas balbuceantes salen a la carretera que bordea el pueblo. O la criatura de escasos 2 años, que correteaba sola por la acera contigua a la carretera que pasa por Benialí, con los “adultos” a bastante distancia detrás, sin posibilidades de sujetarla a tiempo de... mejor ni pensarlo. Aquí es cuando entran a trabajar los ángeles de la guarda de estos críos y los de los conductores. Y no hay que abusar de las potencias celestiales, que los tiempos están muy malos para gastar energías en vano.

Por lo demás, bien, un tiempo fenomenal –nubes y claros y brisa fresca, ideal para estar a la sombra a la orilla de la piscina disfrutando de las voces en idiomas nórdicos de los vecinos que rodean aquel chalé- disfrutando de las vistas del pueblo al fondo y de los veleros cruzando el horizonte Mediterráneo. Y con la compañía de nuestros amigos (ya he hablado del arte culinario de Mª Jose, que esta vez nos obsequió con una fideuá de lujo).

La costa estaba menos llena de turistas, la mayor parte de sus habitantes son extranjeros del norte de Europa afincados allí por el clima benigno. Y la nueva corriente de clientes rusos que reciben las ofertas en cirílico en grandes carteles en todas las inmobiliarias... No casitas sencillas, no, sino señoriales, lujo y diseño –de dudoso gusto, por cierto- para una afluencia eslava que no se en qué terminará. Como las invasiones de antaño. Y, ahora, nos queda la incertidumbre de las decisiones de los mandamases europeos (visto el resultado de las elecciones germanas... lo presiento negro el futuro económico que nos deparan). Y punto.

A veces me gustaría ser desconsiderado, estúpido, canalla, manipulable... para poder vivir feliz y sin preocupaciones por la falta de consideración que me rodea, por la estupidez humana, cada día mayor, por los canallas que se aprovechan del río revuelto en que vivimos, por la facilidad de aceptar lo que me dicten desde la caja tonta de la tele o desde los periódicos... Feliz, como los demás. Pero prefiero mi infelicidad momentánea, prefiero seguir luchando para que los que me rodean no se vuelvan cada vez más inhumanos, lo prefiero a ser como los demás son en este momento. (Sigo sin encontrar a la gente medianamente inteligente, no a mi alrededor, por lo menos. ¿Dónde os escondeis?).

Doy las gracias por ser como soy, sobretodo agradezco la educación que recibí en el seno familiar y que me ha marcado el camino a seguir. Porque esta vida no es un valle de lágrimas, ni un rebaño de lelos contribuyentes. Tiene que haber algo más, que si no, digo lo de: “que se pare el Mundo, que me apeo”.

© Juan Rodort, 2013

 

 Momento de gloria bendita

 La empanada de tortilla la llevé yo esta vez, casera-casera, la primera vez que la hago

 La fideuá que nos preparó nuestra amiga fue de antología poética...

martes, 17 de septiembre de 2013

Ajo y agua

Es lo que toca, ajo y agua, que dice el refrán castizo. Pero de eso nada. No somos más que carne de hurnas, no servimos sino para ser un número que cotiza impuestos a las arcas del Estado o de las Autonosuyas, porque lo que es nuestras no lo son. Y eso se nota más todavía cuando hay una lengua más, aparte de la castellana, de por medio... El viejo contencioso del habla. Las mismas repeticiones cíclicas, las mismas protestas, ¿la misma gente? ¿Soy tan diferente a la mayoría?
Viene a cuento todo esto por la TV. Sí, últimamente me aficioné a mirar la caja tonta para atontorrinarme un poco y tratar de ser "normal", pero ni con esas. No puedo dejar mi rebeldía de cuando tenía 5 años y era un niño diferente de los demás, con mis propias ideas ya tan de chico... No, no puedo dejar de ser el inconformista que he sido, que sigo siendo. A veces transijo por pura comodidad, es consciente este transigir, pero me arrepiento del terreno perdido y que nunca volveré a recuperar.
¿Intransigente? Bueno, lo puedo ser cuando veo que las cosas no son como a mi me parece que deben de ser porque estoy convencido de ello. Y soy del talante de que si me creo en la razón, todos los demás deben de estar equivocados. Es el clásico ejemplo de las moscas y la mierda... Si millones de moscas comen mierda no pueden estar equivocadas, ¿no?; pues ¡coma mierda!¿Que no? Pues eso.
Y ¿a qué tanta rebeldía? Ya no se estila ser rebelde sin causa, ya no se estila nada. Nada, porque ya no hay nada en la cabeza. Las ideas son un refrito de otras ideas ya usadas en su época. Nada nuevo bajo el Sol. Es descorazonador. Por eso no quería escribir más, pero es que no puedo callarme. (Total, si nadie me dice nada, si no hay más que dos comentarios -uno de ellos lo escribí yo mismo para ver si funcionaba- en este blog). Tampoco pretendo levantar polémica.
Mira, hoy me ha llegado al abrir el blog un enlace del de "Barbi Justiciera" y no puedo estar más de acuerdo con la autora, por más que nos distancien su valía y arrojo, que yo no tengo. Escribo la palabra que ella -que es una señora- ha dejado en puntos suspensivos: ¡cojones! es la palabra. Tener cojones. Frase machista hasta la saciedad, pero que empleada en boca de mujer la convierten en aguerrida o en mal hablada. Fíjate la moral falsona que si es hombre se le permite y si es mujer no.
Lo que no debería haberse permitido -vuelvo a repetirme- es la serie "Isabel" que siguen emitiendo en TV-1, por la segunda entrega parece que van ya, estilo "Dallas", pero peor. En contrapartida este lunes tuvimos la suerte de conectar con el Canal 9 y ver -con tres cortas tandas de anuncios- una película sobre doña Emilia Pardo Bazán. No es que haya sido santa de mi devoción -y confieso que no la he leído, ni en clase de Literatura siquiera- aunque estudiase su obra. Pero no dejo de admirarla como mujer pionera y aguerrida que con el tesón y paciencia de la gota de agua rompió la piedra de la sociedad machista reinante en su época -que poco ha cambiado en muchas cosas de la nuestra-. La historia de "Isabel" es increíble, la de la Pardo Bazán se hace amena y te quedas con hambre de saber más sobre aquella condesa inquieta. Es por el "casting". Todos son creíbles, bastante más creíbles que los clichés histéricos que han hecho que no vuelva a mirar "Isabel", harto de tanto grito y repetición, amén de los desvaríos documentales que dan de bofetadas a la vista. Al principio tenían hasta gracia; al repetirse pasaron al hastío y aburrimiento. Busco Canal Disney para ver las series de dibujos animados, son mucho más interesantes, por lo menos te hacen reir de verdad y te vas a dormir con la mente despejada.

Pero del título de estas líneas, referido a términos políticos (que a todos nos atañen por activa o por pasiva, la mayor parte de las veces a la fuerza), se convierte en porno-político puro y duro. Nos lo tenemos que tragar. Y no hay eco a nuestro alrededor, nadie -ni nosotros mismos- levanta la voz para protestar. Bastan las imágenes de la tele mostrando las payasadas del Gobierno -tanto Central como Autonómicos- y los coros de cada cadena televisiva. ¿Nos las tragamos sin rechistar? Las noticias son de una forma y del contrario según que cadena las emita. Un ejemplo: nuestro anciano vecino -su televisor se cuela hasta nuestro salón- oye, por una cadena conservadora que sintoniza, que en Andalucía el PP es aplastante mayoría. Y yo veo en las TV-1 y La 2 que es del PSOE la nueva Presidenta... (en coalición con IU)
¿Es mi falta de información, el no querer mirar ni las noticias-sucesos de la tele, lo que me produce esta sicosis? Como aquella otra noticia de la "disminución" del paro en ¡¡¡31!!! parados menos. ¡Todo un triunfo! según una cadena adicta al régimen gobernante (porque estamos otra vez en el mismo sitio, arriba o abajo, pero en el mismo punto) Y no voy a bailar el agua (aunque sí que es cierto que el paro ha descendido un poco -nada-, pero ha descendido)
No, no quiero hablar ni de política, ni de religión.
Pero he preparado el correspondiente ajo para darme y el agua para después... ("A joderse y a aguantarse" es el dicho).
Contra Ira, Templanza que nos decían aquellas consejas catequísticas.
De la biblioteca municipal tengo una novela de Kader Abdolah, "La casa de la mezquita", 2005 traducción del holandés de Marta Arguilé Bernal. Es importante la traducción para los que no tenemos el don de lenguas y una buena traducción hace que la obra se disfrute tanto como leerla en su versión original. Aparte que la conexión con el tema que trata la novela me llega cercano pues lo viví más de cerca en aquellos años argelinos mirados ahora con nostalgia. El tiempo pasa y nos cambia a todos. La historia se vuelve a repetir. Siempre en el mismo punto pasado un ciclo...
Terminé la novela con un regusto amargo como el que la historia reciente de Irán te deja, pero con una cierta esperanza en el futuro. No quiero despanzurrar el final. La vida del propio escritor se refleja en la novela, eso ya te lo apuntan en la contraportada junto a una breve sinopsis argumental. Ha sido un grato descubrimiento. Como lo fue el de la nueva literatura nórdica (Sueca e Islandesa) de la que desconocía casi todo lo actual. Leer, es la opción que me queda para refugiarme de los batacazos que recibo nada más salir a la puerta de mi casa, incluso dentro nada más encender un informativo de la tele... ¿Cierro los ojos ante la realidad? Mira, no me gusta nada esta realidad que me están ofreciendo, así que, por lo menos tengo el recurso del pataleo y la lectura me calma los ánimos.
Dice otro dicho muy castizo: "Para lo que me queda que estar en el convento... me cago dentro". Entre el "ajo y agua" y la escatología, prefiero el pataleo.

Cuando estamos tristes nos acercamos a la orilla del mar, a respirar el aire salino y purificador (haciendo la vista gorda a la contaminación reinante que flota en el Mediterráneo).

Pero allí se puede descubrir cosas tan bellas como estas ("Mirad los lirios del campo...") que te llenan de alegría para continuar viviendo... y luchando.

© Juan Rodort, 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Por mi cara bonita?

Parece ser que este blog está teniendo un eco internacional variado, aparte de seguirlo en España lo es también en los Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, Alemania, Colombia, Países Bajos, Brasil, Japón, Tailandia y por último en Argentina.
Y todo eso ¿por mi cara bonita? No, no lo creo. Es posible que el nombre de Juan Rodort sea la clave de ese seguimiento, porque las fotos que subo tampoco me parece que sean el motivo. ¿Los títulos de cada entrada?, es posible. Quizás sean esas palabras las que impulsen a abrir estas líneas que, insisto en las frases de presentación:
"Es posible que alguien más que Juan Rodort esté contra la pared. Un delicado momento de la vida en que habría que recapitular, detenerse a pensar en como seguir adelante. Y esta misma pared servirá para tomar impulso..."
Para pegar fuerte contra los obstáculos que vamos encontrando en nuestro camino. Los pacíficos, los que seremos bienaventurados como nos decían las oraciones aprendidas de pequeños. Los que ansiamos la Paz somos muchos más que los que nos proponen las guerras o nos las imponen a la fuerza. Desafortunadamente los pacientes estamos mal informados y peor coordinados, pero somos millones y millones de seres más que humanos, porque la condición humana últimamente deja mucho que desear. "Bienaventurados los mansos porque ellos hallarán la Paz", me lo acabo de inventar... Eran:
  1. Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
  2. Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. 
  3. Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. 
  4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados 
  5. Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. 
  6. Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. 
  7. Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
  8. Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.
Pues parece que estas eran las 8 Bienaventuranzas que nos enseñaban... cuando el mundo era de otra forma o intentaba olvidar recientes sucesos que se están repitiendo demasiado frecuentemente. Y siempre por los mismos, por "los poderosos", esos que va a ser tan difícil que entren por el ojo de la aguja... Me gusta tergiversar las enseñanzas recibidas. ¿No lo hacemos con todo? ¿Quién sigue fiel a un pensamiento durante toda su vida? Yo no, desde luego, cambio mi camino según lo voy descubriendo. No tenemos un manual de instrucciones para vivir, los que ya estaban antes que nosotros simplemente nos quieren llevar al huerto... Nos quieren tener bajo su bota -o zapato de marca-.
Y no quiero dar una mala imagen con estos rollos de las enseñanzas cuasirreligiosas recibidas y cuasiolvidadas para que la visión de mi camino en la vida -tortuosa y difícil por cierto que me está tocando vivir- sea más meridiano y pristino. No he encontrado el significado de lo que quería decir con esas palabrejas pero quedan muy bien.
Llegado este momento de confusión, lo mejor es pasar de las estadísticas -que son falsas todas, todas- y de las religiones -que son igualmente falsas todas,todas-. El hombre del siglo 21 (D.C. hay que aclarar) debe ser ante todo un ser espiritual. Es lo único que nos queda sin sudvertir por la economía global y su poder manejador de los hilos de nuestras vidas. Estamos metidos en la máquina, no hay escapatoria posible, a menos que nos rompamos, nos larguemos -eso de pillar la puerta falsa, que paren el Mundo que me apeo- o la destruyamos. Vuelvo a decir lo de la pulga contra la locomotora, no podrá detenerla pero sí dejar lleno de ronchas al maquinista... que nos decía una historieta de "Mafalda".
Pasó la "gota fría" -por estas tierras más bien "gotita fresquita", que no llegó a tanto- y han vuelto los calores. Es normal, seguimos en verano. Los ruidosos vecinos se inventan nuevos métodos de tortura para mis oídos, ha vuelto la radial cortando azulejos... aquella radial tan metida en mis tímpanos en las casas que habité en Sevilla... cada vecino tenía una radial y ¡qué bien la manejaban! Cambié tres veces de domicilio y en cada sitio encontré nuevos torturadores amateurs cuasi profesionales del ruido y el "chapú" (la chapuza doméstica). Este vecino del levante sigue esos pasos. ¿Seguiré huyendo? ¿O llegará el día que le plante cara? Puede que me partan mi cara bonita, pero por lo menos habrá que intentarlo.
© Juan Rodort, 2013
El hombre tranquilo, cuando le dejan...

El hombre paciente se impacienta, o se aburre...

Tengo una cara... más ancha que espalda para soportar lo que venga.

viernes, 16 de agosto de 2013

Calor, calor y mucho calor

De esta guisa estaba la playa de Torrevieja unos días atrás. Han transcurrido más de veinte años desde la última vez. Totalmente desconocida, superpoblada, desbordada de edificios, saturada de letreros en idiomas extranjeros para publicitar las compra-ventas de pisos y demás negocios (aparte de las peleas en lenguas de países del este, según nos cuenta nuestra amiga; ella veranea en Torrevieja desde siempre y tiene un apartamento -de los antiguos, aquellos donde los vecinos son todos de Madrid- es el nuevo vecindario extranjero el que está alterando la antigua tranquilidad de barrio madrileño trasladado a la costa). Pero la lengua dominante, alrededor de nuestra sombrilla en la playa, es el castellano con el más puro acento "del foro".
El calor a mediodía es ya insoportable -al sol-. No entiendo a los sufridos veraneantes que se someten a semejante suplicio (la visión de los despellejados, supuestamente extranjeros que veo por las calles, cuando nos retiramos para tomar el aperitivo bajo una sombra, me mueve a la compasión más que a la incomprensión). Después de comer en el apartamento de nuestra amiga, dilatada la sobremesa hasta el café de la merienda, nos despedimos para regresar a nuestra casa en el interior de la provincia. El camino es largo y el calor sofocante pues nuestro coche solo tiene el aire fresco del abanico que llevo en la mano.
Pero el calor pasado me ha dejado un malestar provocado tal vez por una bajada de tensión de tanto sudar. Estamos en verano. Nuestro primer verano en Levante, después de años viviendo en Asturias -deseando el sol y el calor tras los últimos veranos nublados y lluviosos del norte-. ¡Pues toma calor!

Esta es Cala Moraig en Benitatxell. También hacía calor aquel día, pero se pudo soportar por la brisa del mar (y el apetitoso aroma de los guisos y fritos del chiringuito de la playa). Nos llevó otro amigo que veranea en la zona. Las vistas majestuosas y terroríficas a la vez de los acantilados superpoblados de casitas de campo adosadas y pegadas a la roca (en la foto se aprecia una urbanización que soma al precipicio de la escarpadura, a mi espalda no se ven las urbanizaciones masificadas y chirriantes que rompen el paisaje, anteriormente verde, de este ecosistema tan frágil de las costas mediterráneas y ahora deformado en un caleidoscopio de cemento y tejas). Hacía calor, pero más soportable por la vista del agua de esta cala que invitaba a un baño. No hace ni un mes de esta foto.

A este calor (hacía mucho al sol) que si fue soportable. Yo estoy a la sombra del porche, en la primera planta del chalé, a mi izquierda -no sale en la foto de la piscina- veo la línea del Mediterráneo y algunas urbanizaciones. Este es un lugar privilegiado, una casa con vistas al mar, de las que quedan pocas. Los vecinos son todos extranjeros, de centroeuropa, y nos saludan en su idioma. A la derecha de la imagen se forma un anfiteatro de árboles, palmeras y porches de otras casas que ascienden monte arriba. Pero hay la suficiente privacidad como para bañarnos sin agobios de ser observados. El agua está fresca. Hay un servicio de mantenimiento de piscinas en la zona. El árbol de al lado del ciprés es un níspero de frutos dulcísimos. No puedo decir nada más de este calor que veo desde la sombra, sentado en un cómodo sillón, tomando el aperitivo.


Y con este arroz al horno "mitigamos" el calor de afuera de la sombra del porche. La cocinera es inmejorable, a la par que simpática y bella -no es peloteo por el suculento plato-. Lo de debajo es arroz, no se ve a simple vista pero está ahí debajo (se me hace la boca agua solo de recordarlo). Quién nos diría que el remedio contra el calor es comerse un buen arroz caliente -regado con cava de la región-.
Y con estas muestras acaloradas termino la exposición de este verano largo y cálido. Y muy seco en Levante. Hoy predicen tormenta para la tarde... Todo sea que tengamos que tener todo bien cerrado para que el calor del día no nos entre en casa. El remedio es poner en penumbra todas las habitaciones y en último extremo encender unos minutos el aire acondicionado (temperatura a 25ºC) para alternar con ventilación y refrescar el aire del interior de casa. Afuera es un infierno en verano.
Pero qué queremos, en verano debe hacer calor. En cada estación lo suyo. Aunque este año no se puede decir o pronosticar el tiempo que hará. Llevamos meses y meses de sequía. Ha llovido en el resto de la Península, excepto en esta zona del Levante. ¡Tenemos un ojo para elegir los lugares para vivir! Cuando venga el invierno y debamos encender la calefacción ya echaremos en falta estas calorrineras de hoy.

domingo, 21 de julio de 2013

De ordinarios-as y extraordinarios-as

Parece que no hay un término medio entre las gentes de por aquí, o son unos ordinarios-as o se pasan llegando a límites de extraordinarios-as (o sea, ordinarios en grado sumo). Mala suerte ¿no?
Dicen que lo malo abunda (y en política más). Y que nos estamos acostumbrando a este estado de cosas de ínfima calidad en todos los sentidos. Mala calidad en el mercado (para los precios), mala calidad en la gestión de las administraciones (para lo que nos exigen) y mala calidad en el trato de persona a persona. Ahí se resiente más el sistema al que hemos llegado. Despersonificados, mimetizados, influenciados por la "caja tonta" nos hemos (me incluyo dentro de mi modesta contribución al deterioro común) convertido en meras marionetas -como las de aquella antigua concioncilla del Festival de Eurovisión, cuando era digno de verse y seguirse- fáciles de manejar y modelar. Hasta aquí lo malo. No todo va a ser así, no.
Y llegamos a lo diferente.
La sorpresa, una muy agradable sorpresa -me gusta parafrasear a los antiguos presentadores de la tele, ¿nostalgias?- con la actuación anoche de la banda La Unió Musical de Muro bajo la admirable dirección de Rafael García Vidal. Esta actuación, por demás única y fuera de la norma a que parece que tenían acostumbrados a "su público", nos dejó patidifusos por lo EXTRAORDINARIOS (en el mejor de los sentidos para esta palabra) que resultaron en la ejecución (qué horrible palabra para designar a la interpretación de una partitura ¿no) del concierto que nos ofrecieron en el marco de la Plaça de l'Església. Un concert d'estiu -cito textualmente el programa de mano-.
Y es que más que extraordinarios fueron SUBLIMES.
La acústica del recinto nos brindó unos momentos verdaderamente sublimes. Y, a la vez, "extraordinarios" (por ordinarios y zafios) en la perpretación de las gentes que impúnemente boicotearon este acto desde las terrazas de las cafeterías circundantes con sus voceríos y ruidos a todas luces provocadores. Pero el director García Vidal tuvo el aplomo de ignorarlos y, una vez iniciada la pieza de turno, acallar esos sonidos molestos solapando el flujo de la magia que florecía por su diestra batuta. Una gozada el ver sus movimientos, sus imperceptibles gestos fielmente seguidos por los miembros de la Unió Musical de Muro, una banda que no había tenido ocasión de oír antes. (Algo imperdonable, después de dos años de convivir con los mureros).
No voy a seguir con el confusionismo de las palabras.
El programa que escuchamos anoche -ayudado por la buena temperatura- tuvo momentos verdaderamente admirables. El sonido de los instrumentos destacaba desde el corazón mismo de la agrupación, las flautas, los saxos, las trompetas y sobretodo los percusionistas con sus diversos matices para unas obras nada fáciles (las voy a enumerar) una vez iniciado con el pasodoble "Gerona" de Lope Gonzalo, pieza de 1926 que rompió el hielo (el calor de la noche mejor dicho) en el público "habitual". Después llegó la confusión y sorpresa para este público poco habituado a sonidos jazzísticos o descaradamente blues-rocks como los finales del concierto.
Voy por partes.
La primera parte la inició ese pasodoble seguido de "Tom Sawyer suite" del suizo Franco Cesarini, 1961. Aquí los guiños de la batuta del maestro García Vidal desconcertaron al público que no sabía si aplaudir o qué hacer al final de cada movimiento -cinco en total-. Terminó la primera parte del concierto con "Celtic Child", poema sinfónico del belga Bert Appermont, 1973. ¿En qué momento cantaron los miembros de la banda? Y es que yo mismo estaba tan sorprendido de esta actuación -la verdad es que no me la esperaba, esperaba lo "clásico" del repertorio de bandas- que mi atención no ha retenido esos dos momentos en que la parte del metal entona la melodía con buenas voces, por cierto. La memoria retuvo el misterio de los bloques sonoros, los matices piano-fuertes... todo mezclado. Mea culpa.
Un breve descanso para las manos de los que aplaudimos a rabiar a los intérpretes y solistas de esta primera parte. El "público habitual" aguantó el chaparrón acústico con estoicismo. Las caras de algunos ancianos reflejaban perplejidad enmascarada por el "saber estar" entre vecinos. Todos sentaditos en sus sillas, atentos a su querida banda de música. Orgullosos, aunque sorprendidos y, a la vez, extrañados.
La presentadora leyó el programa (solo en valenciano, pero es algo que ya tengo asumido y en esta ocasión aceptado porque el tono de la velada se desarrollaba de forma casi familiar -a excepción de los molestosos de las terrazas de la lado-) para dar entrada al vital García Vidal. ¡Qué profusión de movimiento todo su cuerpo!, llevando a los intérpretes, con sus respectivos instrumentos, a ser prolongación de sus gestos, más que gestos, bailes, danzas de pies y manos, torsiones y giros en las cadencias, atenciones imperceptibles con la mano, respondida con el sonido preciso, en el tono justo indicado...
Segunda parte: "Huapango" de José Pablo Moncayo, 1941 en la trascripción de Leroy Osmon, impecable en todo su bloque de sonido y soliastas. "Song of the Wizz" selección de Quincy Jones/Charllie Smalls, 1978 en arreglo de Peter Kleine Schaars, simplemente sublime en toda su interpretación. Y llegó la "guinda": "Deep Purple Medle" selección R. Blackmore/J. Lord/D. Coverdale/I. Paice/R. Glover/I. Gillan, 1996 arreglada por Toshihiko Sahashi. Aquí la batuta de Rafael García Vidal formó un todo con la Unió Musical de Muro y sus diferentes solistas (alguno había cambiado de instrumento, saxo por acústica por ejemplo) que lograron hacernos bailar desde nuestros asientos. Por lo menos a algunos, los ancianos seguían impertérritos esperando algo más. Pero ya lo advirtió al comienzo de esta segunda parte el director, que en una noche tan especial como esta habían decidido un cambio... ¡¡¡y qué cambiazo!!!
Aplausos hasta doler las manos. Y un par de propinas. Repetición de algún tema de la última pieza y el "Manbo" de West Side Story del ya clásico Leonard Bernstein. Solo le faltó al director poner en pie a los miembros de la banda para gritar el "mambo" a coro, lo hicieron sentados en sus sillas, habría sido ya el paroxismo ponerlos en pie...
En pie se puso todo el paciente auditorio, segundos después de comprender que no habría más "propinas". Y en pie nos quedamos nosotros sin poder salir de la Plaza de la Iglesia, temerosos de romper el ensalmo de la velada. Larga velada, el concierto comenzó a las 23 horas y el reloj de la torre daba los tres cuartos de la medianoche cuando, resignados, caminamos en dirección a nuestra casa. Dando un gran rodeo por calles desiertas y silenciosas, nuestros oídos llenos todavía de notas... disfrutando de esta noche refrescante.
Llegado a este punto, mejor ni hablar de los "ordinarios-as", ya no merece la pena enturbiar el buen sabor dejado por este concierto de verano 2013 en Muro de Alcoy, anoche, sábado 20 de julio.
Gracias a los patrocinadores. Gracias a los componentes de la banda, gracias a su director. Que se repita muchas veces...
Lástima, no llevé mi cámara para sacar fotos o video del evento. Uno no puede ser perfecto, aunque lo intente...

viernes, 12 de julio de 2013

Solidarios solitarios


El principio de la “solidaridad” estriba en ayudar codo con codo a los que lo necesitan... digo yo, pero la solidaridad última se hace por unas modas o algo que se ha oído. Se es solidario con tal causa, por tal motivo. Pero esa solidaridad no es tal si la hacemos a distancia. De ahí el codo con codo anterior. Con motivo de lo que escucho al teléfono: La fruta está carísima, fíjate que compro banabas, que están tres veces menos caras que los plátanos... Pues yo compro plátanos para solidarizarme con los canarios... Pero, si están a casi tres euros el kilo!!!! ¿Y qué?, yo me lo puedo permitir, total... No exactamente pero aproximadamente así fue el diálogo con una persona que creía sensata. Se cree solidaria siguiendo el juego de los precios disparatados a consecuencia de las razones que sean, subidas del impuesto reducido de alimentación, subida de los costos de los intermediarios... Intermediarios, ya sea el Estado, la Comunidad Autónoma, los intermediarios de toda la vida (de eso los canarios bien saben de que pie cojean los susodichos intermediarios). El consumidor, somos todos, es quien lo paga y el productor es el que lo sufre.
Digo yo que algo así debe de ser. No entiendo de economía de mercado, solo se que cuando voy a hacer la compra al mercado los precios siguen subiendo hasta niveles prohibitivos para mi subsidiaria economía. Y, supongo que la de todos.
¿Solidario? No comprando es como me mantengo solidario. A los productores ya les han mal pagado, los vendedores ya tienen asumida la “pérdida”... Son los intermediarios los que ganan, compre o no compre. ¿Cómo anular a esos intermediarios?
Esa sería nuestra solidaridad. Boicot a los productos que “se encarecen” (como si los pobres productos tuviesen parte activa en este mercantileo). ¡Qué perversos son los productos que cada vez son más caros!
Nos movemos a base de eslóganes prefabricados para desviar a la opinión del verdadero meollo del problema. ¿Y si no compras, qué haces, te mueres de asco? Algo hay que comer ¿no? El cultivo en macetas no está nada mal para pequeñas cosas... Una caja de zapatos escondida en un armario puede ser un criadero de champiñones, una maceta o jardinera puede tener unas buenas tomateras asomadas a la ventana del piso. Y si tenemos una casa, casa... mejor todavía.
Solidarios con nosotros mismos, con nuestro bolsillo. Tú no te puedes permitir nada. Lo que malgastes se lo estás sacando al bolsillo más perjudicado. Si lo consientes estás permitiendo que ocurra, eres solidario a la inversa. Proteges al opresor y al abusador con tus permisibidad...
No, no te puedes permitir nada. No tienes que ser “solidario”. Debes participar en que la vida sea más feliz y mejor para todos, empezando por ti mismo. (Alguien me señalaría mi tono de libro de autoayuda... que le voy a hacer, original nada hay ya original).
¿Solidario? ¡Nunca!
No se si este blog nuevo -tengo el otro "Hasta las trancas" que mal funciona por incompatibilidades de prograitas que me niego a cargar y actualizar- va a funcionar. De momento me da "Error en la página" como el otro. Ahora mismo puedo seguir escribiendo a continuación del texto pegado escrito aparte.
(Varios días después vuelve a funcionar, misterios misteriosos)

Soy un insolidario, me niego a instalar actualizaciones de programitas que de nada valen y tienen un diseño peor que la anterior versión. De eso sí se, soy un usuario antiguo, de cuando no existía la red y los ordenatas aún eran en blanco y negro con programas de risa comparados con hoy. ¡Y no tengo ipod, ni "guasa" -aunque sí mucha guasa y salero, salao de nacimiento-, tampoco tengo de esos aparatitos que sirven para hacer de todo menos para hablar por teléfono que es de lo que se trata!, ¿no?
Supongo que será un problema de "actualización" de mi PC (es de antes del 2005, una antigüedad según la opinión del técnico que me reparó el último estropicio que se me coló por la red y machacó mi antivirus, entre otras cosas).
"Error en página", error es el de las altas tecnologías en manos de ramapitecos llamados ciudadanos con derecho a voto. Eso es un error, y un peligro.
¿Entrará alguna foto?
Esto sí que es una maravilla de diseño

Y estas son otras en el remanso de paz en nuestro jardincito.
Mañana más. Esto lo he volcado desde mi otro blog: "Hasta las trancas" creado a la espera de arreglar el problemilla de escritura directa.  (Ya lo digo arriba)
¡Yo y las máquinas!
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Sigue sin solución ese Error de página para escribir o corregir directamente sin tener que copiar o seleccionar todo el texto... Se me están quitando las ganas de seguir escribiendo blogues. Intuyo que es una especie de trampa cibernética. Bastante con los problemas de correos electrónicos y sus "certificados". Le van a dar mucho por ahí a la red y al Windows monopoleitista...
¡Abur, nenes!
Juan Rodort

martes, 9 de julio de 2013

De pirateo y pirañas digitales

Se me ha desconfigurado el blog en un "blog-queo" mosqueante. He pasado todo un mal día, incluso he borrado la anterior entrada (afortunadamente la tenía copiada). Definitivamente mi blog no funciona. Algo o alguien me está impidiendo escribir directamente –da error de página- y yo soy un usuario, un viejo usuario que solo sabe detectar los errores pero no solucionarlos o repararlos.
Hasta ahora he tenido un soliloquio, ni una sola entrada con un comentario. Las estadísticas me dicen que mi blog se abre (¿se lee también?) en tres continentes. ¿Quién se fía de las estadísticas hoy en día? ¿Y de los internautas? Menos. Tenía un cierto temor a que fuese pirateado alguno de mis textos. Una de las condiciones de los certámenes literarios es que no estén publicados aunque sea en internet. Y estos fragmentos de mis obras ya lo están. También lo están en el Registro de la Propiedad Intelectual. Esa es una de las primeras reglas que he seguido antes de mandar algo a concurso –o de subirlo a la red-. Precisamente cuando he tratado de avisar al servicio de navegantes piratas en este mar de pirañas literarias han comenzado las interferencias y el blog-queo... Curioso.
Pues no me callarán. No se si funciona o no el motorcillo este de los programitas que Windows nos obliga a seguir actualizando. En mi caso he cancelado esa opción e intuyo que estoy pagando las consecuencias de ir desfasado "sin actualizar". Sigue el "Error en la página".
¿Acaso soy yo el error por empeñarme en ir a contracorriente?
Silencio en la red. Ni un solo comentario. Sigo esperando. Y escribiendo.

domingo, 7 de julio de 2013

El sueño de un siete de Julio, San Fermín

domingo, 7 de julio de 2013

El sueño de un siete de Julio, San Fermín


                    "La tarde se torna desagradable, sopla un viento racheado. Juan Ángel está refugiado en la salita, amparado bajo una manta y con los tapones puestos en las orejas. El viento le pone de los nervios. (A mi me afecta igualmente, aunque no llego a tanto). Mi cabeza parece como si quisiera irse de paseo por su cuenta. La emisora de música clásica suena hoy en plan duro, programando unas melodías propias del castillo de los Monsters. Ahora mismo con una perpetración al órgano, espástico y terrorífico, como si al ejecutante lo estuvieran ejecutando con un serrucho...
                    Cómo echo en falta aquellos días de regocijo y erotismo rezumante por todos los poros. El sol, el calorcito bajando por la piel desplegada al aire, sin más. Las caricias tontas y repetitivas. El jardín de la casa en Calella, tan idealizado. Los jóvenes acompañantes de pieles abiertas y palpitantes al solo contacto de mis dedos. Sus torsos desnudos, semiabiertos al mínimo roce de las telas que medio los tapan. Con amplios pantalones de tirantes cruzados a la espalda. Zapatillas deportivas, sin calcetines. Ligero y ajustado calzoncillo recogiéndoles todo el paquete -insinuante bajo el holgado pantalón, ya de por si bastante abierto en la cintura- y dejando ver la goma elástica con las marcas apretadas en su piel morena y turgente. Más turgente aún que el miembro abajo enfundado, meciéndose en arco desafiante, sostenido por el tejido de algodón blanco de la prenda interior. Los glúteos bien ajustados y remarcados en redondas contorsiones traseras. Los pezones danzarines entre los dos tirantes, erectos y oscuros, de un rosado tostado, redondo y simétrico...
                    El joven Martí Valdeareins aparecía así al visitarme como cada tarde, pasado el periodo reglamentario de la siesta. Invariablemente, una media hora después de levantarme, sonaba la campanilla del portal. Yo esperaba en la planta baja, ya despejado mi sueño de la siesta, preparando un café en la cocina. Los toques, dos o tres a lo sumo, se repetían nerviosos, impacientes. Él siempre se llegaba con urgencia y con esas prisas de la imaginación antecediéndole a los siguientes prolegómenos acariciadores en la veranda... El café burbujeante nos hacía desenredarnos del apretado abrazo para ir en su auxilio, chorreante por el fogón, manchando toda la cocina, llenando con su aroma la casa. Las más de las veces allí se nos quedaba frío, en la misma cafetera, sin tomar, simplemente apartado del fuego, sin limpiar el estropicio. La urgencia de las caricias nos impelían a proseguir en la habitación. Corriendo, subiendo de dos en dos los escalones, llegando fogosos al borde de la amplia cama deshecha. El balcón abierto con las contraventanas cerradas, dejando entrar el tibio resplandor verdoso del jardín. Los muelles del colchón gimiendo bajo nuestros cuerpos desabotonados, palpitantes, sudorosos de la carrera, hirvientes por el contacto. Martí se despojaba en un instante de sus holgadas prendas, haciendo un quiebro con los pies para desembarazarse de las zapatillas. Yo, simplemente dejaba caer el ligero pantalón, sin nada que ocultar debajo. Mi cuerpo también le esperaba impaciente, más ansioso que su vertical miembro apuntalado en la tela de las sábanas revueltas. Comenzaba entonces un combate a esgrima de nuestras protuberancias calientes y diestras, enceguecidas de lujuria, olvidado el torpor de nuestros primeros encuentros. Ahora eran envites minuciosamente concertados. No se lo que nos daba mayor placer, si la espera dilatada hasta alcanzar el clímax, o la explosión dual de nuestras energías en estertores chillidos sincopados. La casa retumbaba con nuestros jadeos.
                    Así fue un día y otro durante todo aquel verano...
                    El viento amaina en las zonas bajas del valle, las nubes siguen su loca carrera desbocada de un extremo a otro del horizonte, por encima de las cumbres. El sol acaba de embozarse, la luz se ha vuelto fría. Termino de preparar un café en la cocina. Me llego hasta la salita almohadillando mis pasos para no importunar a Juan Ángel que dormita en sueños agitados. Sus labios musitan quejas inaudibles. Susurro al oído su nombre imitando a pajarillos, con dulces silbos. Entreabre los párpados, sonriente. Le aferro entre mis brazos y pregunto si le apetece merendar. Asiente, al mismo tiempo que me besa."
© Juan Rodort, 2012

¿Quién recuerda los primeros besos a la persona amada? ¿Y el mejor de los momentos pasados en su compañía? Por no hablar de cosas más íntimas que pasado el tiempo se olvidan o transforman y se van acomodando a nuestra caprichosa y selectiva memoria...
¿Quién sería ese Martí de aquellas tardes en Calella? ¿Y cómo era de verdad? ¿Eran azules sus ojos? ¿Su pelo crespo y medio rubio? ¿O es una mezcla del recuerdo de otras gentes? Sin ninguna foto de la época ¿cómo recordar su rostro? Pero sí, sus ojos eran (y seguirán siendo) azules, muy azules, casi cristalinos -es lo que dicta la memoria en este momento-.
¿Y ese Juan Ángel? ¿Acaso podría afirmar que existió esa siesta en Candamo en 2012, veinte años después de las siestas de Calella? ¿Quién es el -o la- que recuerda? Es el sueño de un sueño casi olvidado. Pero ya fuese en Cataluña o en Asturias, separados en tantos años, el sueño de aquellas siestas refleja un sueño verdadero en otro lugar que el soñador quiere ocultar para no ser descubierto... ¿Por quién? ¿De qué se asusta? ¿De la pérdida de aquellos sueños, tal vez?