lunes, 16 de enero de 2017

Caliente, caliente... frío, frío


Como un Poseidón sedente con horrible bañador de florituras variadas, mojadito, pegadito, calentito por la piel ardiente del morlaco de barbas doradas que espera la ocasión para bajarse el trapo que cubre su hermosa presa en podisición de descanso para ir a presentar armas a la voz de ¡ya!
¡¡¡Las ganas!!! Que ya me gustaría estar cerquita de esa playa y de ese cuerpazo divino posado en las arenas de la vida. Un encuentro como éste no creo haberlo tenido... ¿o sí?
Eran otros tiempos, otros años de otro siglo... Hoy me quedan lejanísimos, ni tan siquiera en la memoria se vienen al presente copulativo, de cópula y de adición (o adicción), que a lo bueno se acostumbra uno rápidamente, más a lo buenísimo y despampanante de esta visión que calienta, pero no quema, el corazón y alguna que otra parte de más abajo, según se va a mano izquierda (o a derecha, depende de dónde cargue cada quien).
La playa, preciosa. Caliente, caliente...

Y, por contra, otra imagen de fríos contemporáneos con morlaco caliente pero no tanto, con horrible braga que oculta lo mejor guardado, casi enfriado por el neverío circundante...
...de una de esas páginas que visito a diario. Montañas nevadas, sin pelos en la piel desnuda y lustrosa, aguardando tiriteras de caricias o echarse encima del susodicho antes de congelarse uno los pies, mejor revolcado encima del barbas sedente que espera quedarsaciado de todo eso que imagino.
El paisaje, precioso. Frío, frío...
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 13 de enero de 2017

Los Reyes se fueron pero no llegó la República (marica)


He pedido prestada, al colega de "Lo que me gusta y no me gusta...", esta imagen para que dé una idea de cómo estoy, de cómo me encuentro y en qué posición para recibir las noticias que se avecinan, de que todo ha subido... más, de que este año 2017 no va a ser mejor -en el buen sentido- que el pasado...
Por lo menos voy a ser consecuente y disfrutar con la jodienda que me(nos) espera. Lo mejor en estos casos de violación técnica, jurídica, administrativa, es el de ponerse lo más cómodo posible para recibir las duras, duras y tremebundas noticias, sin lubricante alguno que las suavice, a pelo, en seco...
Pues, lo dicho, "A mal tiempo..." con el culo puesto en posición de receptores de radio marica. Y es que los Reyes Magos no sólo me trajeron algo de carbón para calentarnos un poco sino que ya se fueron sin despedirse. Y en ese vacío de poder (mágico poder de la imaginación calenturienta) no hay nada, no se ha rellenado con la deseada proclamación de una República (marica).
Así que, para el que me quiera encontrar, ya sabe donde y de qué forma me hallo, hayo, ayo, allo... hallóooo. ¡Estoy de ortografías...! hasta el orto y el ocaso; total, para lo que hay que leer. Que no quiero entrar al trapo. Que no. Pero es que las últimas publicaciones son de encogimiento de cojones y tristezas varias. Amenazas de letras emponzoñadas de viejas guerras, finales de esas susodichas guerras, cuerpos de élite masacradores... Total, ahora mismo me entero que han recortado la producción de crudo por un lado para encarecer el combustible tan necesario en estos fríos días, de un mes para otro me (nos) han subido las tarifas de ese combustible que está por llegar, que el que me han vendido más caro es el que ya tienen en sus depósitos almacenado... ¿Y cuando llegue el nuevo más caro? La escalada de precios... el quedarse con el culo en pompa para que nos la metan de corrido y se corran de gusto a nuestra costa, dejándonos secos (los bolsillos) y doloridos (los anos).
Y eso que hoy me levanté de buen humor...
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© Juan Rodort, 2017

lunes, 9 de enero de 2017

¡¡¡Carbón!!! (o cabrón, según se mire...)


Como en esta maravilla de ilustración de Nickie se decanta mi estado anímico que este año le ha dado por escatológicas ideas en los dos sentidos, anímico y mierdoso, de la palabrita. Sí, este año sus Majestades de Oriente se han permitido la osadía y el despilfarro de traerme ¡¡¡carbón!!! No tenemos bastante con pagar el impuesto del impuesto sobre la minería del carbón sino que ahora van los Reyes Magos y se permiten el lujo de traerme dos trocitos, dos, de carbón auténtico... Bueno, la historia no ha sido así, sino que en un arrebato de pasión y desenfreno de ira he echado el carbón directamente al Portal, ante la cunita del Niño (nacimiento del "huevo frito", estilo murciano del siglo 18, figuritas pequeñas que no dió mi economía para más, incluidos los tres reyes a caballo...). Y no ha quedado ahí la cosa. Esta mañana de Reyes me he levantado con esta sublime erección dentro de mi osito Teddy... Que alguien me lo explique... ¿Por qué carbón? ¿He sido un cabrón? ¡¡¡Carbón!!! (o cabrón, según se mire...).
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© Juan Rodort, 2017

miércoles, 4 de enero de 2017

Los tres Reyes Magos (en bolas)


O con el culo al aire, sus Graciosas Majestades del Oriente han quedado desnudos y remojados por una turbamulta furiosa que les ha despojado de todos, todos, todos sus regalos.
Así nos va, si ya no respetamos a la realeza... Siempre nos quedará la vileza nuestra de cada día. Y es que no se me quita esta jodía mala leche reconcentrada desde el año pasado (el ano pasado, que ya huele...)
 

O sea, que así nos hemos quedado... Regios culos al aire, sin regalos, jodíos pero contentos...
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va...


Tampoco hay que ser ácido ni negativo en llegando estas fechas, total que por una noche... Sí, por una sola noche del resto de las noches del año, vamos a ser consecuentes y dejarnos de tonterías fatalistas, que mañana será Navidad y el muchacho de la foto brinda para que hagamos muchas buenas cosas (con él, sin ir más lejos). Así, cualquiera no es feliz, con ese cuerpazo de reno bien alimentado, con ese pechugón digno de ser el plato principal de la cena de esta noche, de todas las comidas... Comida, la que se le podría hacer por las partes bajas que no se le aprecian en esta foto pero que todos suponemos cómo serán una vez bajado el cinturón de castidad navideña que se sujeta a dos manos, sonrisa traviesa y ojillos cariñosos, un pelín achispados de vino espumoso o de alguna que otra sustancia sicotrópica que el chico haya tomado “por equivocación”, ¿cómo él iba a ser un drogata, con esa pintaza de chulazo come-hombres? Ahí está, a horcajadas, delante del arbolito iluminado como su mirada aviesa. Esas muñequeras encueradas, ese brazalete ensalzador de bíceps que se sale, esos pezoncillos juguetones... No hace falta traer una fregona para recoger las babas chorreantes del suelo, que el panorama desde esta otra orilla del objetivo es serio, mojaditos estamos todos ante este portento que no tiene desperdicio. Se le supone un cuerpo de carne tórrida, un cuerpo místico para adorarle, un cuerpo de lujo y lujuria, un cuerpo real y no de ciber-células o dos dimensiones en papel impreso. Y tendrá un nombre y un lugar donde viva, tal vez una familia, algo más que amigos y esperamos que no esté casado, prometido, secuestrado, sea hétero convencido o camuflado, que sea un chico complaciente y aplicado en sus tareas; porque no cabe duda de que es un objeto sexual para uso y disfrute del prójimo más necesitado en esta Navidad, cuando la Nochebuena se viene, la Nochebuena se va...
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© Juan Rodort, 2016

lunes, 19 de diciembre de 2016

Nana para dormir al sexo...



(como si de un enhiesto surtidor de sombra y sueño se tratara)

Tirado en la escalera de subida al dormitorio, no tuvo más remedio que pasar por encima de su cuerpo y, de paso, arrebatarle la estricta braga, escueto calzoncillo, slip cursi de trapo (algodón, pero de marca, faltaría más) a dentelladas; lo colgó a su cuello como un torque de esclavitud o señal sumisa de bajarse al pilón y hacer las paces con el duro-enhiesto-largo-grueso-enorme trozo ocultado a la censura cibernética que pondría mil y un obstáculos para su publicación. Abierto de piernas para que llegase cómodamente a los internos recovecos de sus ingles peludas, calientes, sudadas, lamidas, comidas, regurgitadas. Él se deja hacer, no es que le vaya el rol pasivo ni mucho menos, pero sí el de sentirse adorado, objeto expuesto, tótem místico que habría de sobrepasar antes de llegar a los sagrados misterios de la alcoba. De eso se trataba ¿no? de precalentamiento. Nota como los labios carnosos del muchacho le recorren la extremidad abierta a la lujuria ensamblada en una boca cavernosa y profunda donde se adentra hasta tocar fondo palpitante, en sístoles y diástoles bucales que le hacen cerrar los ojos e imaginarse a esa otra boca que ahora estará sabe quién dónde –él sabrá lo que se pierde, o gana-. Le ha gustado el detalle morboso y fetichista del muchacho, ese colocarse al cuello su calzoncillo (recuerda que era del otro, de ese que no quiere ya recordar ni mentar), le produce un oscuro deseo de poseer al joven cuerpo que, desnudo –salvo el trapo enrollado al cuello- le está haciendo las delicias refocilantes; ni siente en sus glúteos las aristas de los escalones, ni su espalda le chilla la incómoda postura, arqueado, apoyado en la coronilla y los talones está a merced de los labios succionadores... Cómo poder olvidar aquel otro cuerpo imagen idéntica del suyo, afín en todas las pilosidades y musculaturas; este cuerpo joven que le atenaza y ahora ya se deja dominar por la potencia de sus brazos, este cuerpito lampiño aunque superdotado en los medios-bajos, este cuerpo de promesa de hombre curtido no bajará siendo el mismo después de que él le cante una larga estrofa del poema del Gilgamés, después de satisfacer todos y cada uno de sus poros ávidos de sexo, su piel hambrienta de sexo, su pene... ¡qué portento! Cuando terminen el primer asalto, en este lecho antiguo de placeres en otro tiempo emparejados, cuando inicien el segundo asalto, el tercero o el cuarto y sucesivos... Hasta quedar exhaustos, entonces sí que le cantará una nana para dormir el sexo...
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© Juan Rodort, 2016

jueves, 15 de diciembre de 2016

El duro y frío (¿sexo?) ...invierno


A todo se acostumbra uno, dicen, pero a la Belleza (masculina) del cuerpo ideal nunca es lo suficiente para la avidez febril que arrastra El Viajero. Ya le han dado un toque de atención respecto a las historias de quede y cuelgue adolescente... su eterna historia de amor por el amigo que nunca fue amante por mucho que él lo intentase. Y es que cuando la Belleza hiere lo hace más profundamente si es un hombre hétero el objeto amado. Amar a heterosexuales es perder el tiempo en fútiles caricias imaginadas, en noches en vela a fuerza de pajas mentales y de las otras, perder la conciencia y la dignidad, arrastrarse por las sombras de su cuerpo imposible. Terribles experiencias las de El Viajero que le llevaron a extremos que no quiere ya ni recordar. Pero ahí sigue, de tanto en tanto, rememorando aquel amor joven, eterno amor. Amante de la Belleza, amante de sí mismo reflejado en el amor sentido a los otros. Un hedonista incorregible. Pero a fuerza de imágenes bellas (de cuerpos hermosos y profundamente sexuales) El Viajero subsiste en su inconsciente (consciente, que no se engaña por mucho que lo intente), en los oníricos rincones de su mente en reposo acelerado, mucho más fatigado que la noche antes, cuando despierta descubre que el amigo-amante imaginado, soñado solo ha estado de visita en otro de sus tórridos sueños. Belleza compartida consigo mismo, acostumbrado a ver, a extasiarse ante las cosas bellas que la vida le ofrece. No se conforma con esos dones gratuitos, espera algo más contundente: la realización de uno de sus sueños, que no lo sean, que consiga por fin sumergirse en las profundas ondas rem de lo eterno... ¿morir soñando? Aterido de amor, pero no desatendido de amor, que amar, le aman y bien que se siente amado, pero ¿es suficiente para un obseso del sexo? Obseso de sexo en paro, que lleva una temporada de inapetencia, de falta de cumplimiento de sus obligaciones conyugales hacia su pareja. Un impedimento que ahora le parece un desnudarse ante el teclado, un pretexto más de el duro y frío (¿sexo?) ...invierno.
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© Juan Rodort, 2016