viernes, 21 de julio de 2017

Rimas facilonas de verano o para ver ano...



A un pajar de ricas pajas
dos maricas a follar acudieron
y del calor veraniego sufrieron
quemaduras en sus rajas;
así les suele suceder
a los maricas ansiosos
que buscan tras de algún chozo
ricas pollas que comer...
Otros dentro de un cuartel
hallaron su merecido
y es que los milicos aludidos
eran muy "machos" ellos, también...

Romances con palabrotas para aludidos chupa-pollas o come-vergas o lame-culos que de todo habrá en esta viña que no guarda el miedo ni chulos desaprensivos que asalten al honrado marica de pro que tan solo quiere solazarse un ratito, degustar un poquito de placer, con un aquí te pillo y aquí me la chupas...
Rimas facilonas de verano o para ver ano...
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 20 de julio de 2017

¡Aquí te pillo y aquí te... la meto!


La asociación de maricas que se apuntan a un bombardeo, los moñas del momento porque eso es lo que toca, los palpadores de nalgas despistadas, los alopécicos saltadores a la pata coja, los que cojean siempre del mismo pie, los que son unos pederastas encubiertos en busca de la belleza y demás gaitas pero que se les ve el plumero de lejos, las maricas antiguas (que todavía quedan conservadas en formol), los muchachitos que se hacen los sorprendidos cuando les tocas el culete y se les humedece de pronto, los maricas ocultos (dentro y fuera de su armario), los maricas que dicen que ellos no son maricas, los maricas concienciados que no van a las manis del orgullo gayi, los maricas "normales" que se la trae floja lo que digan de ellos, los que esperan (maricas latentes) salir de su armario cuanto antes, a la menor de cambio, o sea, ya... Y muchos más que esperan haciendo tres colas en la puerta. Pues todos apretados y enjabonándose unos a otros... no cabía nadie más en la ducha de los vestuarios de la piscina gay del barrio aquel de Madrid.
Y es lo que yo siempre digo: ¡Aquí te pillo y aquí te... la meto!
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© Juan Rodort, 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

Sexo de verano (como un vino rosado con gaseosa)


Cándidos aparentemente, delicados, frágiles, inexpertos -eso es lo que ellos quisieran-, peligros en potencia y eyaculaciones precoces seguramente a tenor de las miradas de desamparo y humillación de sus hombrías mancilladas (por delante y por detrás). ¿Qué se puede pedir más por el precio de uno? Dos en el mismo lote. El lote que quisieran darse algunos con ellos dos simultáneamente por delante y por detrás. Peligro. Delito en potencia (no creo que tengan la edad legal, pero a ellos les trae sin cuidado ese detalle, no así al mirador que los mira y se pajea mentalmente a todos los efectos). ¿Se puede cometer delito de pensamiento? ¿Sexo virtual? Sexo refrescante, echado al coleto de dos en dos tragos, qué menos ¿no? (uno por delante y el otro por detrás, claro). Dos ricuras de pocos añitos que más quisiera el mirador que fueran en el mismo lote (el que él se quisiera dar con ellos a pesar de las penas terrenales e infra paralelos o para lelos, estos dos muchachos que esperan que se los calcen a modo y manera, que para eso están a la espera. Como estos dos muchachitos que el que suscribe tiene a su lado, en sendos ordenadores del cibercentro público. Del dominio público debieran de ser estos muchachitos para uso y disfrute de almas impuras que solo desean mancillar la honra de muchachos en flor, desgarrarles esa flor virginal (no tanto a estas alturas del verano, que ellos ya habrán experimentado lo suyo, si no de qué esas miraditas procaces)... Y ahora, para completar el panorama cálido y tórrido y abrasador de la mirada del escribiente adulto y adúltero como esto siga así (no piensa ya en su pareja ni en fidelidades si uno o dos o los tres muchachitos se le pusieran a tiro...), para colmo acaba de llegar un tercer muchachito de lo más pizpireto, de culo redondo y pantalón corto ajustado a sus carnes robustas que le abultan más de lo que él quisiera o es el mirador el que quisiera; los tres sentados a escaso metro de su diestra mano, en tres ordenatas con sus pantallitas-tables o similares ante los ojos a la vez -a seis pantallas y tres ojazos y seis manecitas de adolescente que quisiera ser hombre este verano pero no sabe cómo se hace eso o lo adivina pero no quiere dar el primer paso porque eso son cosas de maricas y ellos no son maricas, no, ni mucho menos... Mañana, o esta tarde, cuando despierten en la cama del mirador adúltero (definitivamente se decide por la infidelidad, total, ya puestos lo mismo le da un muchachito que dos que tres juntos y seguidos, él puede con el trío que con él mismo será cuarteto del norte norteño), pues cuando más tarde los tres muchachitos que habrán dejado su pubertad y su postadolescencia atrás, sobre todo atrás, por detrás... dolorida parte de atrás después del sistemático ametrallamiento a que les habrá sometido el sádico mirador que ahora teclea estas letras y se le humedecen los dedos y algo más turgente y poderoso que se agiganta más abajo por los medios según se baja al pilón... Ahí los quisiera tener a los tres, bajados al pilón, con las boquitas abiertas para recibir su gruesa, enooorme, larguísima tranca de carne dura y a punto de llenarles y llegarles a la tráquea inundada de espesuras palpitantes; o que él reciba al trío, tres briosos salchichones, con su piel correspondiente bajada para que asomen los rojo y brillantes émbolos que derramarán un trío chorretón en su abierta garganta, ávida de efluvios calientes que le abrasen el esófago y el píloro si hiciese falta... Pero que los tres muchachitos se van a quedar bien saciados eso es cosa bien sabida, él nunca tuvo queja antes y mucho menos de principiantes a los que debió de iniciar en el duro trabajo del sexo de verano (como un vino rosado con gaseosa).
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© Juan Rodort, 2017

martes, 18 de julio de 2017

Suspenso en sexo...


¿Se detuvo el tiempo? ¿Por qué la memoria selectiva se retrotrae a 1977? ¿Qué ocurrió entonces para que ahora aflore con urgencia? Aquella mañana (otro 18 de Julio en que no hubo ninguna rebelión armada pero sí una de armas tomar y de capa caída, que no pudo levantarse...), él se quedó tomando una taza de café con leche mientras yo recogía mis ropas y salía pitando de su casa, sin poder aguantar la humillación. Sí, hace cuarenta años... él me dio un suspenso en sexo...
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© Juan Rodort, 2017

viernes, 14 de julio de 2017

El descanso del guerrero


O el "guerrero" que no descansa, que siempre está pidiendo guerra. No hay más que mirar su turgencia y capacidad para ponerse otra vez dale que te dale al juego de la guerra o el mete-saca que te meterás y sacarás en plan martillo pilón, ametralladora sexual, taladradora descontrolada, Cipote de Archidona incansable (no se sabe de dónde será el aguerrido guerrero de armas tomar que se toma un cafelito mientras descansa de sus esforzados trabajos repercutidores y horadadores, él no para, él siempre a pie de la brecha (nunca mejor dicho, que menuda brecha habrá dejado con tamaño instrumental de tortura). O no, que es un continuo sexual, polvete cachondón y un cafetito para relajar la mente (¿lleva gafas de sol puestas sobre el flequillo?, ¿se puede ser más hortera?). Pero qué se puede decir de semejante ejemplar sino descubrirse ante el portento de sus entrepiernas pelúas y recias (¡se ha afeitado los pelillos!). Mira, que me está destrempando sólo de pensar en su depilado culo, él es muy capaz de haberse rasurado el orificio anal hasta una cuarta del interior (le cabe, seguro, una afeitadora y el puño detrás...). Vaya, qué chasco, qué desdoro para un morlaco que parecía de primera y ha resultado "afeitado". Encima (o debajo del badajo)... Sí, tú, sorpréndete, que mucha polla y mucha mirada con ojitos de Bambi pero eres una marica acabada (lo de las gafitas encima de la frente es que no te lo perdono). ¡Qué desperdicio de guerrero! A lo mejor apagando la luz para no ver el estropicio piloso... ni las susodichas gafitas negras... Mira, ¿sabes que te digo? ¡¡¡que te denmuchoporculo...!!!
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© Juan Rodort, 2017

jueves, 13 de julio de 2017

Vampiros... de sexo y ¿amor?

 
Vampiros nuestros de cada día
(Un cuento de terror para mitigar el calor del verano)

Líbranos Señor de los Vampiros que nos rodean a diario.
Son varias clases, agrupadas dentro del vampirismo doméstico:
Vampi-amigos (los del alma, los de la infancia, los nuevos... los de tapadillo).
Vampi-familia (padre, madre, hermanos/as, primos/as, sobrinos/as... etc.).
Vampi-pareja (tu marido, mujer, novio/a, amantes... -estos son los peores-).
y Vampi-vecinos (incluidos los que vienen aporreando tu puerta para ofrecerte-venderte algo). 

Hoy hablaré de los Vampi-amigos del alma.
Te la chupan, el alma. Te absorben toda tu energía y te dejan no ya solo vacío sino en negativo, por los suelos, bajo tierra, con dos metros de cascotes encima de ti porque te han sepultado en su basura.
Así, escucha que te escucha tú les vas dejando tu estima y tu atención, mientras ellos sorbe que te sorbe energía de tu cuerpo y de tu cerebro, te dejan pa’l arrastre.
Porque eres un confiado, te dejas llevar por los signos engañosos del “somos amigos, ¿no?” “Tú me escuchas mejor que nadie” –chupa que te chupa tu energía mientras tú escuchas sus problemas y los absorbes-.
En realidad te transvasan sus problemas, con un especial cuidado para que te los quedes y no puedas devolvérselos. Son como una pompa de aire que se deshace instantáneamente dejándote un poso oscuro en el interior... aire pesado y viciado.
¿Qué ha pasado? dirás, sin comprender que tan solo te han dejado con el chasis, seco, por dentro y por fuera. Y, de paso, han sorbido tu alma sin que te dieras cuenta.
No hay ristra de ajos tiernos que te libre de ellos, son como un chicle usado, se te pegan hasta que consiguen su propósito... 

Al igual que los Vampi-vecinos, son los menos peligrosos porque no tienes que convivir con ellos, tan solo soportarlos. A los Vampi-amigos más, cuando toman copas hasta caer borrachos, o cuando molestan por teléfono a cualquier hora. En la calle te perseguirán pero no se atreverán a entrar en tu casa si tú no los invitas. Como lo hagas... estarás perdido sin remedio, porque pasarán al mismo estatus de Vampi-familia y Vampi-pareja. Y a estos, mejor ni mentarlos; se nutren de tu sangre directamente. Te pegan el mordisco al cuello y te infectan de su virus, te convierten en uno de ellos... a menos que seas listo. Cuanto antes les atravieses el corazón largándote sin previo aviso, mejor. Que no sepan a dónde has ido. Corta toda relación con ellos, sin contemplaciones...
Es la única estaca que funciona, lo demás son cuentos.
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© Juan Rodort, 2014 (publicado el 11 de agosto de 2014)

miércoles, 12 de julio de 2017

Ibiza... 41 años después

Es Caná era un mercado jipi cuando yo estuve en 1976 y me paseaba pavoneando mis plumas del sombrero que no otras, amén del pendiente y el collar, joyas únicas e irrepetibles. Más fotos me hacían que a Ursula Andress que pasara por allí (no la vi, ella no estaba dispuesta a que le hiciera sombra un barbas, supuestamente marica) y nunca tuvimos un encontronazo, pero sí que los tuve con otros famosetes de los que ahora no viene el caso contar nada no vaya a ser que se enfaden; en fin, el tiempo lo cura todo menos la edad...
La misma edad que ahora habrá dejado sus marcas en este adolescente que me trajo a mal traer. No, no fui yo, fue él el provocador, el acosador y el que al final me llevó al huerto... Sí, la historia del camping de San Antonio ya contada en "Es-Paradís". Los Pink Floyd estaban en la cresta de la ola en mi cabeza llena de pájaros y humos de adormidera. Hacía poco que yo había visionado la película "More" en un cineclub madrileño y su recuerdo me persiguió durante el tiempo que viví en Ibiza, a mi manera de ser un jipi con retraso en el tiempo; aunque no fui el único retrasado, éramos legión de jipis campando por la isla que se lamía las heridas que muy pronto habrían de convertirse en mutilaciones y monstruosas mutaciones. Pero no es el final de la historia ibicenca lo que venía diciendo, ¿diciendo lo qué? (es un tonto chiste que me cuento a mí mismo, se siente).
41 años después, no quiero ni imaginar qué habrá sido de la isla de mis sueños de amor y libertad, de descubrimientos, de luces mágicas, de noches más mágicas aún, de amigos que se disolvieron con el tiempo (y las distancias). Pero quedaron los dibujos de sus rostros, de sus cuerpos atrapados en mis carpetas. Fotos y dibujos. Recuerdos...
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© Juan Rodort, 2017